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jueves, 7 de agosto de 2025

DIVERSAS LECTURAS SOBRE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

 



Me vais a perdonar que no traiga libros de mucha actualidad, algo que podría hacer. Y, sobre todo, os ruego perdón y comprensión por traer las más veces a mis reseñas obras leídas del pasado o cuentas pendientes. No es cuestión de explicar aquí el porqué, que además tampoco sabría hacerlo bien, pero es como si el 2017 me hubiese metido en un hoyo y ahora estuviera empezando a abrir un poco los ojos. Y es verdad que Amae pop blue me ha ayudado mucho a canalizar, a reencauzar, a exorcizar y a  interpretar, la parte terapéutica que se menciona en sus preliminares, pero la realidad es mucho más profunda. Volver a estos libros, y a determinadas ilusiones, es parte de mi despertar reciente pero a un tiempo peligrosa en lo emocional: me traen buenos recuerdos que me hacen llorar.

     Yo tuve mi buena época de obsesionarme por un tema y machacarlo. La Gran Guerra, o Primera Guerra Mundial, fue uno de ellos. Aparte de documentales en YouTube, algunos muy buenos, como, por ejemplo, La Primera Guerra Mundial a Color, me hice de algunos libros. Tanto esos documentales como muchas obras historiográficas, como La batalla del Somme, de Martin Gilbert (Ariel; Barcelona, 2009) adolecen del sesgo de estar demasiado inclinados hacia la visión franco-británica del conflicto, especialmente británica. Así que en esos reportajes se van a ver más imágenes de franceses y británicos que de alemanes, rusos, turcos o austriacos. Aparte de que sí, cierto interés patriótico se ve ahí, sutil, pero a veces se deja ver. No sé qué nos extraña de que aún a día de hoy no se pueda hablar bien en España de la Guerra Civil, que todavía escueza: una guerra es terrible, deja marca; una guerra es una guerra. Así que estuvo muy bien que la obra con la que me inicié en este tema fuera el Atlas Ilustrado de la Primera Guerra Mundial (Susaeta; Madrid, extrañamente sin referencia al año de edición), pues sus autoras, Antonella Astorri y Patrizia Salvadori, son italianas. Y aunque Italia también fue un país beligerante en la Gran Guerra, no fue tan protagonista y acabó rebotado con el resto de ganadores, así que sí, nos ofrece una visión un tanto más equilibrada del conflicto. Este atlas ilustrado me encantó, es muy recomendable.

     Tampoco es que me llegara de súbito ese interés. Uno de los primeros libros que me leí, muy joven, fue Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque, yo iba aún al Instituto... como alumno. Y, claro, me impactó. Y aún antes, de niño, sin ser capaz de contextualizarlo históricamente (así era yo de pequeño), la película Gallipoli, donde sale Mel Gibson. ¿Por qué la vi? Porque solo había dos canales de televisión cuando yo era niño: la echaron, yo la vi, y desde entonces los adagio me conmueven. De verdad, es automático: empieza el violín y me echo a llorar, me conmueven. Pues esa peli tiene la culpa.

     Me hice también con dos novelas. La canción del cielo, de Sebastian Faulks (Círculo de Lectores/Seix Barrall; Barcelona, 2009) y El sonámbulo de Verdún, de Eva Díaz Pérez (Destino; Barcelona, 2011). No me leí ninguna, aunque las empecé, por exceso de lecturas. Como no se puede todo, me quedo de momento con la de Eva Díaz, que además fui a su presentación en Bollullos de la Mitación y la tengo dedicada a mi ex mujer, fue un regalo mío por su cumpleaños, a ella le gusta mucho esta autora. Se lo tengo que devolver, pero ella me perdonará si antes me lo leo. 

     La joya de la corona, que tampoco me leí entera porque esta no es solo de leer, hay que escuchar también, es Lili Marleen. Canción de amor y muerte, de Rosa Sala Rose (Global Rythm Press; Barcelona, 2008), que trae un CD: Lili Marleen en todos los frentes. Me da la impresión (y sé) que este es el más literario y el más todo, aunque no sea una obra literaria. Pero el texto que investiga, un poema hecho canción, un poema alemán de la Primera Guerra que luego se canta y pasa a la Segunda, y que escuchan todos, y esperanzan a todos, y conmueven a todos, los de un bando y los del otro, es ya para mí el summum de lo poético y artístico que trasciende. Esta sí será otra de mis lecturas de verano. 

domingo, 3 de agosto de 2025

MI TRAYECTORIA POÉTICA HASTA HOY



Se me llena la boca de decir que me considero fundamentalmente poeta y, sin embargo, reaparezco como escritor con una obra narrativa extensa, Amae pop blue, tan extensa que es necesario dividirla en tres volúmenes. Vuelvo a publicar después de veinticinco años y lo hago con una novela (Amae pop blue, Volumen I; Libros Indie; Sevilla, noviembre de 2024) que, por supuesto, mantiene el tono lírico en muchos episodios e incluso capítulos enteros (especialmente el capítulo 100, muy diferente y muy aparte del resto de la obra). Además, a modo de la novela pastoril un tanto y, sobre todo, a modo de La novela de Genji, y de tantas y tantas obras de la literatura universal, no precisamente modernas, esta novela inserta poemas aquí y allá, especialmente en su Primera Parte. Algunos están escritos ex profeso, pero en general son poemas redactados con independencia de la novela, que han entrado en ella del mismo modo que muchos de sus fragmentos, como material de construcción. No están ahí a la limón, según me vinieron a la mano, tienen su intención clara y han pasado ciertos filtros, aunque, siendo honesto, no quise ponerlo todo ahí, echar el resto con los poemas, son pequeñas gemas que engarzan bien con el texto narrativo, no he sacado las que considero de más valor del cofre de las joyas.

     Escribo desde muy jovencito. Fundamentalmente, me he pasado la vida escribiendo reflexiones, poemas y breves textos narrativos, generalmente fragmentarios o de inicio de texto. La poesía ha sido, desde siempre, mi mejor medio de expresión. En 1997 publico Extramuros, mi primer poemario; en 1999 el segundo, ¡Ah! Novela lírica, que no es una novela lírica propiamente dicha, sino más bien un segundo poemario con una estructura que sostiene a dos narradores en diálogo poético. Ambas obras fueron editadas por PubliSHER Editorial, de Navalmoral de la Mata (Cáceres). Para mí son muy especiales, fueron la cristalización de un sueño de un joven de veintipocos años. En ese momento ya estaba empezando a tomar cierta velocidad de crucero y me estaba percibiendo con estilo propio y una trayectoria de evolución en desarrollo, y aparecieron más poemas míos en una obra colectiva de la Editorial Jamais, de Sevilla, para mí mucho mejores que los de mis obras publicadas hasta entonces. Mal editadas: al no llevar título, aparecen mis varios poemas ahí como si fueran uno solo, enorme y monstruoso, una amalgama confusa. Al poco, esa editorial cerró, con polémica, lo dejo ahí.

     Pues parecerá paradójico, pero a partir de aquí es cuando soy más fértil en lo creativo. Con demasiadas expectativas en los concursos de poesía y poca capacidad de márketing, de darme a conocer, todos esos años desde los veintimuchos hasta los cuarenta y pocos son un hervidero de creación poética en mí. De la enorme cantidad de textos desde 2003 hasta 2018, extraigo un corpus personal de los que considero poemas bien hechos, a los que denomino ahoganzas. Esos poemas son mis Ahoganzas, una denominación general que engloba a varios trabajos y que trata de definir su tono general que, bien es el melancólico ahogo en la añoranza (del pasado y del propio presente que se sabe fugaz), bien una visión del mundo que supone cierto ahogo en lo irremediable o ahogadillas de irrealidad o de realidad cruda. Al tratar de sistematizar mis poemas, muchísimos, generalmente con el fin de presentarlos a concurso, pronto descubrí que había dos tipos de ahoganzas. Unas eran ahoganzas blancas, enfocadas en la conexión y el diálogo mudo con la naturaleza, lo cotidiano y la ternura de lo entrañable; sin excluir el dolor, el pesar o la incertidumbre, mantienen un tono de reposo, de pausa, de contención y agradecimiento. Otras, sin embargo, eran ahoganzas negras, desesperanzadas a veces, viscerales hasta cierto punto, reivindicativas algo, impactantes, directas. Acabo de encontrar la imagen para cada tipo: entrañas y vísceras, sinónimos denotativos, antónimos connotativos. Eso es: las ahoganzas blancas me salieron de las entrañas y las negras de las vísceras.

      Las blancas acabaron por definir La hora de las libélulas. Esta es ya la obra cerrada y depurada. En un intento artístico de fusión de artes, Rocío Rodríguez le hizo un dibujo a cada poesía. Y teníamos en mente más proyectos: el inverso, es decir, hacer textos yo a sus dibujos, y darle caña a las ahoganzas negras igual que habíamos hecho con La hora de las libélulas. Y todo eso mientras yo ya escribía poemas que no eran ahoganzas y en plena y fuerte crisis personal y vital. En mente teníamos un libreto artesanal. Con el tiempo, a Rocío esos dibujos le parecieron inmaduros y muy mejorables, me los regaló y empezó de nuevo a ilustrarme las ahoganzas blancas. Este proyecto, de momento, está parado. Así que, como dispongo de sus primeras ilustraciones, voy a ir dando a conocer La hora de las libélulas, poema a poema, junto con su dibujo original, en Instagram y Facebook, poco a poco, porque acabo de explotar en mi expresividad creativa y sé que necesito hacerlo. De todos modos, esos poemas están en Wattpad. Espero que el proyecto lo podamos retomar y ver esta obra publicada y con las ilustraciones que Rocío considera mejores. Las de ahora, ella que diga lo que quiera, a mí me encantan, tampoco quiero que caigan en el olvido. Por eso también me animo a publicar en redes.

     2018 supone un verdadero hiato en mi vida, que me ha cambiado completamente. Pero no te pienses que por estar recibiendo una hostia tras otra durante seis largos años, hasta entender de verdad el significado de resiliencia y de paciencia, yo he dejado de escribir. La escritura creativa es parte indisociable de mi vida. Solamente que mis poemas a partir de ese año ya no son ahoganzas. Aún los tengo que agrupar, vuelven a ser muchos, los de 2018 hasta ahora. Pero algún trabajito independiente ha salido ya, a la espera de su depuración y sistematización más tranquila. Se llama ese trabajo Lento vaivén, y son poemas muy próximos en el tiempo y de un mismo tono. Publiqué hace poco en Instagram y Facebook el primero de ellos, el de los horizontes fumados. Cronológicamente cercanos, en mi conciencia ya están muy lejos y perdidos en el tiempo psicológico. Desde hace tres años, todo se me volcó en Amae pop blue y, extrañamente, la escritura de poesía ha estado en fase de letargo, alguna que otra muy esporádica en este último trienio. Simultanearé las de Lento vaivén con las de La hora de las libélulas en  mis publicaciones en redes, por dos motivos básicos, muy humanos: porque ahora estoy encontrando en las redes sociales un medio de expresión que me colma bastante, y también por cierta reivindicación personal, de manifestar al fin quien soy y de animarme a moverlas en proyectos más serios a futuro cercano.

domingo, 30 de diciembre de 2018

FLOR DE DURAZNO: EPISODIOS 5-7

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5




     - ¡Ñeeeeee…!

     Turrón salió de su escondrijo y vino hacia mí con movimientos nerviosos y paradas repentinas para mirar a un lado y otro. Hasta llegar a mí, sentado en el sofá del salón, con un tremendo dolor en la cabeza, en su parte posterior, que ya no tenía que disimular más (justo se acababa de marchar ella), hasta llegar a mí. No deja de ser un hurón, se mueven de ese modo. Consiguió ponerse sobre mi cabeza, y al extender sus alas y acariciarme con ellas, mitigó uno de mis dos dolores.

     - (Ñe, ñe, ñe, ñe, …) -susurraba, como tratando de consolarme, mientras mi dolor físico del golpe de la caída se me iba apagando.

     Él dice el típico ñe en distintas entonaciones, entre los sonidos propios del hurón; lo tengo alojado en casa pero en realidad fue él quien me eligió a mí, hace muchos años...

     Tengo que tratar de averiguar sus necesidades a través de sus aproximaciones y caricias, sus golpecitos con las patas, sus sonidos animales y las diferentes entonaciones de la única sílaba del lenguaje verbal humano que se le permite pronunciar: "ñe".

     Bueno, miento. Se le ha concedido el don de pronunciar una frase, un enunciado al día. Esas frases... siempre me parecieron enigmáticas, en ocasiones puede pasar mucho tiempo hasta que logro comprenderlas... y nunca sé si las he llegado a entender bien. Otras veces esas frases cobran distintos significados a lo largo del tiempo. En mis cuadernos azules las voy apuntando desde mis once años.

     Ahora que soy adulto entiendo por qué sus frases son así. Si yo solo pudiera pronunciar un enunciado al día, me pensaría mucho qué decir y trataría de meter en él toda la información posible. Pues, una vez que se pone el punto final, vuelve la mudez.



     Mientras sus alitas pasaban por la parte herida de  mi cabeza, pronunció una de las frases más largas y a un tiempo más claras que jamás le oí. Me la susurró al oído con un uso magistral de los signos de puntuación, especialmente el punto y coma: Ella es hermosa y fuerte en todos sus niveles: en su parte visible se llama Diana, como sabes, y sus ojos necesitan ahora conectar con los tuyos, has estado torpe y lelo, amigo mío; su alma es en este momento como un río desbordado pero que sigue su curso, y se llama Cauce de agua lenta y profunda; su espíritu, firme, de gran fortaleza, es Akasha, aunque se presenta como Naebi, creo que es un nombre temporal de apoyo al alma, y está necesitado de desarrollar amae, tiene carencia de él pasiva y activamente, por eso te busca sin apenas conocerte; debes ayudar; cumple la promesa; debes conectar; mejora tu estado físico. ¡Pedazo de enunciado! Y se puso a dar saltos sobre mi pecho. ¡Ñeeeee, ñeeeee, ñeeeee!, chillaba agudo. ¡Me arañó la cara! Hasta que no me vio haciendo abdominales en el salón no paró. Y luego mancuernas: se fue hacia ellas, me las señaló con el hocico. Luego me hizo recoger la casa: se iba hacia cada cosa que no estaba en sus sitio para romperla, destrozarla o ensuciarla, ¡hacerle algún mal!, obligándome a recogerla y ordenarla antes de que fuera demasiado tarde.


   
          Diana.
                    Cauce de agua lenta y profunda.
          Akasha.
                    ¿Naebi?
                                                                (¿Te quiero?)
                                                                (Me derriiiitooooo…)
                                       (Como el chocolate fundidoooooo…)
                                                                 (¡Mmmmmmmmm!)
                                                                 (Tengo hambre.)


      



6



     Voy a comerme mi definitivo plato de macarrones y me encuentro dentro de él a Turrón bocarriba mordisqueando el último y sin ninguna mancha de tomate - él nunca se mancha, el animalito... ¡Tengo hambreeeee! Y paso de pedirle dinero a nadie; ¡brrrr...!, tendré que tocar mis ahorros. Turrón no se va a mover de ahí, es incapaz de volar con la barriga llena y menea la cola de un lado a otro fuera del plato, señal de que está a gusto y no se piensa mover.

     - Ñe, ñe, ñe, ñe, ñe, ...-dice rápido.

     Bueno, elegiré yo mismo qué cerdito romper y pediré una pizza. Tengo que encontrar trabajo. ¿Cómo se llamará mi alma? A ver, para cumplir con mi palabra tenía que dejar IMPROTECH, claro... ¿En qué condiciones se encontrará mi alma, un río desbordado o un estanque lleno de ranas? Pero no puedo estar sin trabajar, no puedo pasarme el día corriendo, haciendo pesas con la bici, y recogiendo y limpiando el salón cada tres horas. ¿Eh, Turrón? ¿No te parece? ¡!Porque tú también comes!!



     ¿Y mi espíritu? ¿Tendrá nombre?
   
    Los chicos quieren que vuelva. Su nuevo bajista es bueno pero muy borde, según me han dicho, y al parecer mi atuendo de la otra vez provocó un impacto tal en el público, así, por inesperado y el contraste, que ahora no ven mal que vista así. He dicho que sí, claro, somos colegas. Quieren quedar para ensayar y todo eso.

     Diana me puso un mensaje muy largo por correo electrónico. Le he dicho a todo que sí... Así que ahora estoy en dos grupos: mi grupo heavy de siempre y otro de música experimental que no sé yo... Aquí tengo su correo (lo he imprimido; je, je, je): voy a leerlo por vigésimo cuarta vez hoy:

                Hola, Demian:

Perdóname por dejar pasar tantos y tantos días hasta volver a comunicarme contigo mediante este correo. Me ha costado hacerlo. Jamás pensé que me atrevería a hablar contigo aquella mañana. Gracias por recibirme en tu casa y por escucharme ese día, espero que estés ya recuperado del golpe. Estuvo bien la tarde que echamos al día siguiente, ¿verdad?, lo menos que podía hacer por ti era llevarte de compras con nosotras y comprarte algunas cosas. ¡Ya he visto de nuevo lo bien que te queda el jersey naranja! Es una monada, a ti te queda genial. Le caíste muy bien a Sonya, por cierto, dice que eres muy gracioso... Pandora te envía saludos con su permanente sonrisa que nunca sabes lo que significa.
    Sé que estás cumpliendo con la promesa que me hiciste, veo que eres un hombre de palabra. Jamás podría haber pensado que dirías que sí a una propuesta tan radical... Ahora que no estás en IMPROTECH me he puesto en contacto con los de EMT (1) y veremos si ellos cumplen con su palabra, dejan a mi hermano en paz y te dan a ti alguna clase de recompensa... Te van a mandar gente para montar la operación pronto y entramos en acción (2).
     Me encantaría compensarte de algún modo, pero ahora no tengo tanto dinero como para ayudarte. ¿Tratarás de encontrar trabajo? Me encantaría saber que vuelves a trabajar...
     He podido comprobar por segunda vez que te queda bien el jersey porque te he visto en una foto. Unos amigos del trabajo habían ido al concierto y te vieron. Estaban compartiendo fotos vuestras y decían que lo bordaste con Ancestros. No sé, yo nunca os he escuchado (3), imagino que estuvo bien. También me he enterado de que te han echado del grupo. Nadie sabe bien por qué, pero tengo la sensación de que tu ropa tuvo algo que ver, ¿por qué te pusiste esa? La verdad, me siento mal por ello, pero tal vez pueda ayudarte si para ti es importante tocar: una amiga mía está montando un grupo de música experimental y necesitan un bajista. Me he tomado la libertad de darles tu dirección de correo, quieren verte. Como no nos pasamos los teléfonos, … No me lo pediste (4).
     Bueno, ¡atento!, un tal Antonio irá a verte pronto para preparar la operación. Es un tipo grande y siempre sonríe.
     Vi un reflejo celeste el otro día y asomaba una cola que se escondió (5).Tienes un tipo de hurón "muy especial" en casa, ¿verdad?
     Nos vemos.
     Gracias de nuevo.
                                                                                                                   Diana

(Me derritooooooooo…).

_____

NOTAS DEL NARRADOR:

(1) EMT: Electromagnetotech, la competencia de IMPROTECH.
(2) Tengo que decir que esto de la "operación" es lo más emocionante y aterrador que me ha pasado nunca hasta el momento, incluso más que mi primer examen de Dibujo Técnico I en Ingeniería de Telecomunicaciones.  
(3) Nooooo, Diana, no nos escuches nunca... El heavy no te pega. ¿O le gustará? Mmmmm… No creo. ¡Qué corte!
(4) Quería, pero no tuve valor, Diana. Y luego me caí..., tú sabes.          
(5) ¡Turrón!, te han descubierto, ¿no podías estarte quietecito? Al final tendré que comprarte un jaula...
       
                                    Turrón y el último macarrón reinterpretado por Clara Bolaños Alba (5 años)


7
LA OPERACIÓN: EPISODIO SECRETO


     Cuando vimos salir a Andrés de ese modo nos asustamos. Primero por él, claro, pero también porque supusimos que la operación había fracasado.    

      La mañana era soleada, un día estupendo para no estar encerrado durante horas en una caravana controlando la operación. Por suerte, Diana estaba conmigo, y también el gran Álvaro, el jefe de todo esto, y su ayudante técnico Marcos. Por seguridad, no puedo decir sus apellidos, ni el nombre real del resto de personas que intervinieron en el asunto. Por ejemplo, Andrés realmente no se llama así.

     Lo que voy a contar ahora fue lo que sucedió, según me lo contaron. Parte de esta historia pude verla por los monitores de la caravana, gracias a la cámara oculta en el gorro de Andrés.

                                                 *

     Cuando Chus, el guardia de seguridad que estaba en la puerta de IMPROTECH, vio venir silbando a Antonio, con una mochila cilíndrica amarilla chillona enorme a sus espaldas, ya empezó a sospechar algo, y llamó por el walkie talkie a Rogelio para que le reforzase, por si acaso. En ese momento, Rogelio estaba pensando en sus tres hijas: la morena María Rogelia, la rubia Luisa Rogelia y la pelirroja Eugenia Rogelia, nombres de reinas. Necesitaba ganar dinero para mantener sus sueños de llegar a ser famosas, y había dormido poco por todas las horas extra que hacía. Se acordó por un momento de cuando sacó un 7 en Lengua cuando iba al Insti, en 1º ESO... ¡Qué buena época! Con esos pensamientos llegó a donde estaba Chus, que impedía el paso a Antonio poniendo mala cara e interponiendo su cuerpo entre la puerta y él.

     - ¡No me gustas, chaval, ya lo vas sabiendo! -le dijo a Antonio, poniéndose de puntillas.
     - ¿Qué pasa, jefe? Solo estoy dando un paseo...
     - ¡Ahora, Rogelio!

Los dos guardias se lanzaron sobre Antonio como dos velocirraptores sobre su presa pero a este le dio tiempo antes a apretar un botón oculto en la manga de su abrigo que lanzó a Andrés, que iba escondido en su mochila, como un proyectil de un bazooka, dentro del edificio.
   
     Todo estaba controlado: Andrés dio varias vueltas en el aire y cayó de pie como un gato, corrió tan rápido como una liebre hasta el ascensor y, ya en la quinta planta, se escabulló hacia el laboratorio F-504. Allí, dos científicas de IMPROTECH, Laila y Fresa, le darían los documentos secretos.
   
     Entró tan de golpe, y ellas estaban tan nerviosas, que se asustaron de su presencia y, sin poder evitarlo, golpearon a Andrés como dos leonas salvajes: mientras Laila le dio el primer bofetón, Fresita cogió el extintor y le dio con él varios golpes en la cabeza. Ya en el suelo, cada una con un zapato en la mano, le arrearon como si fuera una cucaracha bocarriba: ¡pim-pam, pim-pam, pim-pam, …! Menos mal que Andrés se pudo quitar el pasamontañas y le pudieron reconocer. Sin embargo, Fresita seguía golpeándole. No podía parar, Laila tuvo que agarrarla.

     - Dra. P., pare ya, por favor -le aconsejó Laila.



     Medio curaron a Andrés como buenamente pudieron en un laboratorio de química. Cuando este se recuperó, le vendaron bien para así disfrazarlo de algún modo. Provocaron una pequeña explosión y simularon un accidente en el laboratorio con un sujeto herido, voluntario de un supuesto experimento.
     Justo cuando ya iban a salir a la calle, Rogelio, con un ojo morado, le dijo a Laila:

     - Stop, baby!

     Los tres se temían lo peor.

     - ¿Qué pasa, Rogelio? ¿Por qué no nos dejas pasar?
     - No, antes de marcharos, tomad.

Y les dio a cada una sendas entradas para el concierto de sus hijas, el sábado a las 20:30 h. en el Gran Auditorio (ese es el nombre de un pequeño garito de la ciudad).

     - Menuda movida , Dra. P., Dra. R. Se ha colado un tipo y hay que encontrarlo -en ese momento pasaban justo detrás de Rogelio cinco bomberos especializados de IMPROTECH a mitigar el incendio del laboratorio F-504. Chus se acercó. - ¿No lo habréis visto, verdad?
     - ¿Nosotras? ¡Nooooo, para nada! Bastante hemos tenido con lo nuestro hoy, Roge.

     De las dos, siempre era Laila la que hablaba. Fresa era una gran científica, pero muy tímida, reservada, tranquila y poco habladora, a la vez que muy tierna y bondadosa, eso todo IMPROTECH lo sabe, es muy querida allí.

     - Pero -preguntó Laila, que no pudo contenerse las ganas -, ¿tú sabes que los ascensores tienen cámaras de seguridad, verdad?

     - ¡No me digaaaaas! -contestó incrédulo Chus, que se quedó con  la boca abierta, pensando que jamás volvería a poner caritas cuando fuera en el ascensor.




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Texto: José Alfonso Bolaños Luque. Rocío Rodríguez Sánchez ha colaborado mucho en la creación de personajes: Turrón es fundamentalmente suyo, y también a la hora de elegir nombres (Turrón, Diana, Demian son suyos también). Es un placer trabajar junto con la persona que ilustra esta historia como un proceso creador unitario. La palabra "Ñe" es invención de mi hija Irene Bolaños Alba y me la ha prestado para Turrón; es la primera lectora de estos episodios y, de momento, me ha dado el visto bueno. Está invitada a participar, como todos los demás, tanto en aporte de ideas como en la redacción de textos, incluso episodios completos.

Fotografías de flores: http://photopin.com 

Ilustraciones originales de los episodios: Rocío Rodríguez Sánchez 

sábado, 22 de diciembre de 2018

Pétalo en lenta caída...



LA PAZ EIRENE

Este es el primer pétalo, blanco con sugerencia rosada, que cae, movida por un aire suave. Es un poema en prosa de Shalom: 

Tumbada, tirada, ¿dormida? Me encuentro recostada en la arena fina, suave, pegajosa y molesta. El mar a lo lejos. Hermoso. Al fondo solo un infinito recorre una delgada línea que une el cielo y el abismo ahogado, perdido y lindo. Llueve, el cielo llora, triste, me cubro de sus lágrimas y dejo que me limpie del terror y dolor. Limpia, en paz, por fin descanso.





Mi observación de la trayectoria de este pétalo tan bello es el siguiente (perdonadme mi torpeza, no he encontrado palabras mejores):

La profundidad de lo que era e iba a ser ha sido inundada: no volverá a verse su hermosura, su brillo, queda todo sepultado. Sobre este mar guardián y destructor a un tiempo, se extiende el cielo. Y el cielo no se puede inundar. Está sobre nosotros como una expectativa de futuro y en él habita lo inconmovible, lo verdaderamente real. Y ella lo ve, aun tumbada, tal vez dormida, porque ella misma es el firmamento.
     Tal vez sin saberlo.

     Se echa sobre la arena de la playa. Esto siempre es agradable. El tacto de la arena es agradable, es fina, es suave; se transforma, no obstante, sin darse uno cuenta en pegajosa, te embadurna transformada en barro. Está uno así, tranquilo, y de repente siente una molesta suciedad. Esta no se cae por sí misma, no se aparta de ella, forma parte de ella agarrada a su epidermis. A lo lejos, se oye el mar. Un mar en lejanía de belleza insondable, inexpresable, hipnótico.
     Hasta que el llanto quiere venir. Viene al fin, al cielo no le ha sido indiferente este firmamento de carne embadurnada, sufriente y silenciosa. Y rompe. También silencioso al principio. Se derrama sobre ella y queda limpia. El mar suena de fondo, sigue haciéndolo, con un paraíso en su profundidad que ya no volverá. Pero a él también va toda esa arena que estaba sobre ella. Y aparece en el firmamento la eirene, la paz de la limpieza necesaria.


     Rocío Rodríguez Sánchez también lo observó. Su visión del texto queda plasmada en un minicómic de dos páginas, esta es la segunda:




Texto poético: Shalom
Minicómic basado en este texto: Rocío Rodríguez Sánchez
Texto de la entrada y comentario al poema: José Alfonso Bolaños Luque



miércoles, 19 de diciembre de 2018

FLOR DE DURAZNO: EPISODIOS 1-4

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Una historia en construcción...
FLOR DE DURAZNO
Relato tipo manga pero con personajes adultos y españoles


1



El poco azucarado café con leche fría estaba sobre la mesa de la cocina. A veces llego tarde al trabajo aunque me levanto temprano porque me quedo absorto mirando las vueltas del café con leche tras el lento movimiento de mi cucharilla. Esta desconexión cerebral siempre me pasa los días laborables por la mañana. Hoy, por ejemplo. ¡Ahora mismo, por ejemplo! ¡Qué tarde es!
     Atravieso la puerta de mi casa sin comprobar si voy bien vestido, bien peinado, y con aquella imagen de un café dando más vueltas que mi cabeza cuando pienso en ti.
     Estoy muy perdido. Más perdido que aquella otra vez en que también llegaba tarde al trabajo y al final ni siquiera llegué, tan perdido como mis propios pensamientos, que transitan por las calles de mi mente cambiando de tema cada vez que doblo la esquina. Estaba amaneciendo en el momento justo en que giré por decimoquinta ocasión, y allí tú venías de frente, no sé si también perdida. Y no había nadie más. Y veo el amanecer por segunda vez en el día de hoy, un amanecer tras otro en cuestión de dos minutos y dieciocho segundos de diferencia.
     ¡Qué belleza! ¡Y qué horror, sin saber siquiera si estoy bien vestido, bien peinado! Me has visto y vendrás a saludarme con dos besos por puro, purísimo compromiso. Y yo tendré que fingir que el motivo por el que te los daré yo también será por compromiso. Si ahora mismo me pusieran un bajo eléctrico en las manos, ni tan siquiera recordaría dónde está el sol más bajo, el mi más grave, no recordaría que la tercera cuerda es un la al aire y que en EEUU la nota la es A, y el si es B, ...
     Ahí vienes. Empiezas a poner tu sonrisa ficticia que quitarás inmediatamente cuando no te vea. Tienes prisa y ahora debes saludarme. Me fijas con la mirada y soy perfectamente capaz de mirarte. Y sonreír torpemente.
     Seguro que hoy me despiden. Me da igual.


2

No voy a describirte, sería una osadía que me saldría mal y no creo que pudiera perdonármelo. Y hoy no quiero pasarme el día pensando en ti, ni mirando las vueltas de mi café. Daniel Ricardo no me despidió ayer. Creo que, conmigo, ya le da igual todo. Yo trabajo bien y pienso que quizá para él eso sea suficiente. Pero un jefe es un jefe y un trabajo es un trabajo. Y no lo puedo perder. Este trabajo no. Este no. Me preguntaste, cero que también por compromiso: "¿Tú trabajas en IMPROTECH?" Y te dije con orgullo: "Sí, claro". "Pasa un buen día"; eso me sonreíste: una sonrisa de cuatro palabras de la voz más acolchada y melódica que jamás he escuchado. Si en algún otro momento de mi vida me la vuelvo a encontrar, ¿quién sabe?, tal vez me preguntará de nuevo si trabajo en IMPROTECH y querría responderle otra vez que sí. Así que deseo con todas mis fuerzas que surgen del corazón como una fuente surte de agua fresca bocas sedientas en verano que no me despidan. No quiero ser despedido. Ni pensar en ti hoy, ni en las vueltas de este café que es puro nervio escondido.
     Soy un hombre serio. Ya sí. Salgo a mi hora bien vestido, bien peinado, bien afeitado. Abro la puerta de mi casa. ¿Y tú qué haces ahí? ¿Qué haces en mi puerta? ¿Dudabas si llamar tan temprano? ¡No puedes entrar en casa a contarme nada! ¡Está más desordenada que el cuarto de un preadolescente de 1º de la ESO! No me importa que me despidan, ¡pero no puedo pasar al desastre de salón que tengo! Pero al final te hago pasar. Quieres hablar. Amanece en mi salón. No sé dónde esconderme. Hoy no sonríes.



3


IMPROTECH ya forma parte de mi pasado. Aún no se lo he dicho a mis padres. Daniel Ricardo no para de llamarme y yo de ignorarle, porque lo que no puedo ignorar son las lágrimas suspendidas en el pentagrama de una voz de ensueño, una voz de almohada con funda recién planchada, su preciosa voz destilando en un salón tan desordenado... Y yo le prometí aquello que me pidió.
     Entre tanto whatsapp de mi antiguo jefe prometiéndome sucesivas subidas de sueldo (¿me pedirá en matrimonio como último recurso?), aparece el de los chicos y casi no me doy cuenta. Otra petición: que tocamos en dos semanas. Este grupo es la bomba: llevamos sin tan siquiera vernos dos años y ahora quieren que toquemos dentro de dos semanas. Pues mi bajo sufrió daños cuando pisé no sé qué y me caí de espaldas sobre él en el preciso momento en el que ella quiso abrazarme. Creo que tengo marcado el clavijero en la cabeza, tal vez.
     Susana también quiere verme. Se acuerda de mí y me echa de menos. "¿A pesar de no ser rubio?", le dije. No me pude resistir. Ella también tiene una voz de nube de algodón. A los chicos se lo perdono, pero a ella no: ¡me dejaste por un rubio solo porque era rubio hace año y medio! ¿Cómo vamos a "retomar" lo nuestro por donde lo dejamos? Yo alucino. Soy moreno, pero no idiota. Ella pretende que entienda que se le puso a tiro un tipo con cara de príncipe de cuento con el que ella soñaba de pequeña... Y yo lo entiendo, ¿eh? Pero... ¿y yo qué? ¿Qué pasa con mis sentimientos?
     La que no llama para nada es mamá. Siempre soy yo el que tiene que llamar. Y me contesta con monosílabos. Vuelve a estar enfadada con papá. ¿Y yo qué culpa tengo? Además, si aún no  me he casado, no es porque no quiera... ¡¡Susana me dejó por un rubio!! ¿Qué hago, me tiño, mamá? 
     Me estoy quedando sin dinero. Llevo tres días comiendo y cenando macarrones. Ya no quedan macarrones.


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     - ¿Por qué iba a ser mala idea vestir con un jersey naranja y pantalones rosas? El bajo es morado. Formamos en conjunto un crepúsculo, el que vi ayer, justo ayer. Me he comprado esta ropa a propósito para este concierto...     

     - ¡Porque somos un grupo de rock! ¿No te acuerdas? 

     Yo miraba extrañado a Gustavo en ese momento.

     - Te puedo enseñar fotos de rockeros vestidos de diversos colores...

     Gustavo iba vestido totalmente de negro y yo sabía que quería pegarme, él es así. Pablo también iba de negro... Bueno, todos iban de negro menos yo. Me dijo Pablo muy tranquilo y en voz baja:

     - Somos, y siempre hemos sido, un grupo de heavy metal. Estamos un poco viejos ya, tenemos hijos, menos este ya nadie lleva el pelo largo, la gente quiere vernos, … Lo mínimo que podemos hacer es ir de negro, colega. ¡¡Llevamos muñequeras de pinchos!!, ¿se te ha ido la olla o qué?



     Esto último ya no lo dijo tan tranquilo.

     - ¡Como me toques el jersey de Hermes Govantes te doy un bajazo en fa sostenido en la cabeza, tú verás!

     Me salió así, no sé por qué. Sostenía el bajo como un bate de béisbol... (Ese jersey me lo compró ella, se me cae la baba solo de pensarlo).

     Los demás se echaron atrás. Fue mi último concierto con los Predator Maximus. Últimamente no paro de perder cosas. Me llaman Naranjito ahora, los muy idiotas... También Crepúsculo. Ya no tocaré más con ellos, ¡vaya palo! Ni cantaré "A sangre y fuego", ni "Ancestros", los temas que cantaba siempre yo, que compuse yo.

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Texto: José Alfonso Bolaños Luque

Fotografías de flores: http://photopin.com 

Ilustraciones originales de los episodios: Rocío Rodríguez Sánchez  

martes, 28 de noviembre de 2017

Función poética sin proponérselo





TEXTOS DEL DÍA A DÍA QUE ALCANZAN NUEVAS SIGNIFICACIONES



TEXTOS EXPOSITIVOS QUE PUEDEN LLEGAR A SER EMOTIVOS Y POÉTICOS


Hay momentos en que textos cotidianos adquieren una segunda significación, ajena (o no) a la intención comunicativa del emisor. Es el caso de los dos que traigo aquí, de tipo descriptivo-expositivo, y me los encontré en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. Aquí vamos a ver cómo textos meramente informativos, de golpe y sin proponérselo, adquieren capacidad de emocionar, de conmocionar, mutándose entonces la función referencial o representativa del lenguaje en emotiva y poética.


    Junto a serie de juguetes de los primeros siglos de nuestra era, se nos informa:

27. Conjunto de elementos asociados al juego hallado en una sepultura.
28. Conjunto de posibles juguetes hallado en una sepultura.

¿El ajuar funerario de un niño? La muerte de un niño es una de las más inaceptables paradojas, y la paradoja es uno de los pocos recursos del lenguaje que se manifiesta también fuera de él.


        

     Otro texto es el siguiente, elocuente por sí solo, con un final que podría sorprendernos:

RELIEVE DE LA PROSTITUTA LAMPAS

Placa con una hermosa joven mujer desnuda, colocada de perfil sentada sobre un ara cubierta por un manto. lleva un rico peinado y bajo el pecho una cinta trenzada. Sobre la imagen va la inscripción en griego: "Lampas de 13 años".

¿Tal vez no nos sorprende? Podría pasar: la esclavitud sexual está a la orden del día, hoy igual que antes. Una extranjera griega en Hispania, me suena un poco: una extranjera prostituyéndose lejos de su casa. La verdad es que al principio yo veía a una "hermosa joven mujer desnuda" hasta que terminé de leer. Desde entonces, yo solo veo a una niña en las garras de la desgracia. Ese mármol del segundo tercio del siglo II d. C. era el que, puesto en su casa, la describía a sus posibles clientes. Para mí el texto es demoledor. No expresa emoción alguna, pero sin duda las provoca: el fin último, a mi entender, de una poesía, junto con la de crear un universo propio.




INTRODUCCIÓN A POSTERIORI



En otro artículo de este blog hablábamos hace tiempo de figuras literarias vivas, de la realidad (el ejemplo máximo de PARADOJA no es otra que la muerte de un niño, suelo explicar en las aulas de secundaria). También va a suceder en textos sin intención literaria. Dejamos para otro momento el uso de la metáfora en textos científicos, y nos centramos en algunos textos más cotidianos.
     Tenía apuntado, creo de 2009, una frase de un manual de Psicología Diferencial, de nuevo ejemplo de paradoja: "La noción de estabilidad es variable" (ÁNGELES SÁNCHEZ-ELVIRA PANIAGUA: Introducción al estudio de las diferencias individuales. Ed. Sanz y Torres). Pero, más que a las figuras literarias, esta vez quiero focalizar en textos en sí mismos. También de mis estudios de Psicología puedo extraer frases tan contundentes como esta: "Familias enmarañadas en un ciclo crónico de pobreza"  (DAVID FREIDES: Trastornos del desarrollo. Un enfoque neuropsicológico. Ariel. 3ª ed. Barcelona, 2009; p. 491). 


          

Texto y fotografías: José Alfonso Bolaños Luque

martes, 15 de abril de 2014

Fotografía Artística: Alessandra Favetto

ALESSANDRA FAVETTO

 
Alessandra Favetto es una fotógrafa artística italiana afincada en Sevilla. Además de dedicarse a la fotografía de mascotas, bebés y embarazadas, su faceta más pragmática, se vuelca especialmente en el arte a través de la fotografía. En el apartado Fine Art Photography de su página web  http://www.alessandrafavetto.com/, que recomendamos desde aquí, nos encontramos diferentes muestras de su trabajo, en distintos apartados: Me in many ways, Emotions and Feelings, Creatively, Dream visions y Allegories of life, lessons of nature.
     La artista, ganadora de varios premios, es reconocida a nivel internacional. Véase, por ejemplo, http://www.saatchiart.com/alessandrafavetto.
 
Y para continuar con la fotografía y con Italia, si vamos a http://www.nikonschool.it/life/sacra-hdr.php vamos a encontrar una foto de perfil redondeado que me ha recordado a Escher y, por tanto, a Borges.
            
 
 
Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: http://photopin.com