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martes, 2 de junio de 2026

"VOCES ERRANTES", REVISTA LITERARIA DIGITAL. MIS APORTACIONES.

 



Ya es junio. Con la vista hacia adelante, afronto una nueva etapa personal y creativa. La reciente publicación del volumen II de mi novela Amae pop blue, el VENDAVAL, me ha vuelto a conectar con una mayor presencia en redes sociales, y os digo la verdad: no es la mera necesidad de promoción, encuentro bastante alegría en crear contenidos, es una forma de sumergirme de nuevo en mi propia novela. Tampoco es que haya estado quieto en este breve paréntesis anterior, y no me voy a explayar explicándolo aquí porque ya lo he hecho en bastantes ocasiones. Ahora voy a cumplir con un propósito anunciado. Tal vez, en un futuro, recuerde con nostalgia y derrame impresiones más generales de la etapa ya cerrada en la que la actividad en el grupo literario Sueños de Tinta supuso tanto. Antes de que eso suceda, vuelvo la vista a Voces Errantes con una intención muy clara: dejar constancia de mis aportaciones en ella, tal y como dije en algún reel de Instagram y en un reciente artículo aquí en este blog. Una revista literaria digital muy trabajada y cuidada que se publicaba mensualmente por Heyzine y que ahora puedes encontrar, sus seis números, en el blog de María Cespón Lorenzo, quien inició, coordinó, sostuvo y publicó cada uno de ellos.

     No está de más que vuelva a decir que, en lo personal, para mí lo más importante fue siempre aportar a un conjunto y formar parte de un equipo, y en cuanto a los resultados, al producto, cada número de una revista con la que colaboraba en toda su integridad. No me habréis visto nunca en todos esos meses desde noviembre de 2025 hasta abril del presente año destacar las páginas donde aparecía lo mío, algo que hubiera sido, entiendo, bastante legítimo, sino publicar en mis redes el enlace a la revista e insistir poniéndola en mis historias, alentando a su lectura al completo, como revista, sin focalizar en mí. Y no es que ahora vaya a hacer eso que no hice, no es ese el espíritu. Es algo más sencillo, si eres escritor seguramente me entiendas. Se trata de que en esa revista aparecen creaciones mías, fundamentalmente poemas, relatos y microcuentos. Creaciones propias que se han publicado y que merecen de su creador que las resalte, como padre suyo que es. Sé que el hecho de que se hayan publicado en una revista no es obstáculo para que se puedan mover de nuevo de otra forma, si acaso merecieran la pena. Pero para mí son mis aportaciones a Voces Errantes, yo las doy por publicadas ahí, y por tanto creo que, como hijas de mi mente creativa, merecen que también hable de ellas, no todo conmigo es Amae pop blue.

     Y, claro, ya que estoy inventariando en cierto modo, aprovecho para dejar constancia de otras aportaciones: me refiero a reseñas de libros y asimismo a creaciones conjuntas con otros autores (las dinámicas). Hago el repaso, el inventario, y me doy cuenta de todo el trabajo en tan poco tiempo. No solo mío: miro por encima entrevistas, artículos, reflexiones y creaciones de cada uno de los participantes. Y me sigo maravillando, me maravillo aún más, si cabe. Y tantas páginas... Un trabajo ingente para su editora y motor, María Cespón; un prodigio único que no se volverá a repetir, ni se puede replicar.


                   


     Bueno, aquí está lo mío:


CUENTOS Y RELATOS

1. EL GATO: Breve narración con aire melancólico y lírico donde el clima es un factor determinante (Voces Errantes nº1, noviembre 2025).

2. HISTORIA DEL MALHADADO VÍCTOR DE SALEZÁN: Relato. ¿Pueden entenderse unos segundos como toda una inmensidad? ¿Puede generar vida la abstracción a lo inminente? (Voces Errantes nº 2, diciembre 2025).

3. UN CUENTO DEL ANOCHECER: Relato. Elvira y Samuel afrontan su final, y no como seres humanos cualquiera (Voces Errantes nº 3, enero 2025).

4. LA ESPIRAL. Un relato que te hará bajar y subir escaleras, aparentemente onírico (Voces Errantes nº 4, febrero 2026).

5. CARTA ABIERTA. El protagonista dialoga con un tú ausente (Voces Errantes nº 4, febrero 2026).

6. HISTORIA DE UN DESPEÑADO. Surrealista... ¿o no? (Voces Errantes nº 5, marzo 2026).

7. LOS SERES-LUZ. Sobre irradiaciones (Voces Errantes nº 5, marzo 2026).

8. ANÉCDOTAS REFLEXIVAS. Breves y literarias (Voces Errantes nº 6, abril 2026).

9. DOS FORTUNAS DE REPENTE. Relato en dos partes y el dinero, su carencia y su tenencia, de por medio (Voces Errantes nº 6, abril 2026).


MICRORRELATOS Y OTRAS BREVEDADES

Voces Errantes nº 3, enero 2026

1. Confuso despertar.

2. Peluchín.

3. Libertad.

Voces Errantes nº 4, febrero 2026

4. Tres textos en prosa muy, muy breves.


POEMAS

Voces Errantes nº 2, diciembre 2025

1. Dos bambúes.

2. Sueño inconfesable.

3. Más allá.

4. Si...

Voces Errantes nº 3, enero 2026

5. Terrible pena.

6. La niña del triciclo.

7. Limpieza.

8. Sé morderme la lengua.

Voces Errantes nº 4, febrero 2026

9. De tres cosas sabe el navegante

10. Un soneto para ti

11. Reencuentros

Voces Errantes nº 5, marzo 2026

12. Hogar en las cuevas

13. Hacia el sueño

14. No sé si supiste cómo te vi esa noche

Voces Errantes nº 6, abril 2026

15. Sonidos naturales (poema para niños)

16. Eco de Livio Andrónico

17. Para buscarte

18. Lo confieso, mea culpa

19. Sensatez y locura


CREACIONES CONJUNTAS (DINÁMICAS)

1. LA AÑORANZA. Poema encadenado a ocho voces. Junto con Liseet, Ramiro, Maikel, Daniel, Pepa, Luis Miguel y María (Voces Errantes nº 2, diciembre 2025).

2. VOCES DE BARRO. Novela por entregas junto con María Cespón Lorenzo y Lucian Thornveil, en varios números a partir del de enero de 2026.

3. PASIONES ESCONDIDAS. Relato erótico junto a Toñi Magdalena (Voces Errantes nº 5, marzo 2026).

4. HISTORIA DE INÉS. Relato histórico y lírico, junto con Juan Andrés Moya (Voces Errantes nº 6, abril 2026).


MIS RESEÑAS

NÚMERO 1. Noviembre de 2025.

1. Poesía es... ¡apretar los puños!, de Santiago Expósito Amaro. Poesía. 

2. Yo, monstruos, de Santiago Expósito Amaro. Poesía.

3. La marca del silencio (Las huellas del pasado, 1), de Lucian Thornveil. Novela de misterio (thriller).

4. Lazos de sangre, de María Cespón Lorenzo. Una novela que te lleva en busca de los orígenes de Asha, su protagonista, con La India de trasfondo: viaje interno y externo.

5. Piel de cordero, de María Cespón Lorenzo. Thriller... espectacular.

6. La penumbra del eclipse, de José Luis Burgos. Novela psicológica.

NÚMERO 2. Diciembre de 2025.

7. Memorias de una alquimista, de Liseet Mata Martínez. Novela de revelaciones progresivas y búsqueda.

8. El canto del Fénix, de Liseet Mata Martínez. Poesía.

NÚMERO 4. Febrero de 2026.

9. Al abrigo y la luz del haiku. Un camino hacia la conexión, de Paula Mendoza, Teresa Moreno y Ana Rozen. Poesía: haiku.

10. Cuentos minúsculos que se asoman a realidades sorprendentes, de Daniel Guerrero Bonet. Cuentos.

11. La hija del viento, de María Cespón Lorenzo. Novela alegórica y espiritual  reconfortante y edificante. Inolvidable el personaje de Gruñona.

12. Tuwa, de María Cespón Lorenzo. Novela espiritual a diferentes ritmos de tambor chamánico, muy transformadora. Y muy reveladora.

NÚMERO 5. Marzo de 2026.

13. Baile de lenguas, de Itahisa Alfageme. Novela erótico-romántica.

14. Ishq. El color de las granadas, de Juan Andrés Moya. Novela apasionada y lírica en el contexto del Imperio Mogol. Lloré al final, catarsis completa.

15. La condesa muerta, de Eba Martín. Thriller.

16. Querida bestialidad, de Alicia Zapata. Poesía (de la mejor que he leído hasta ahora).

NÚMERO 6. Abril de 2026.

17. Entre la tierra y el cielo, de María Cespón Lorenzo. Su primera novela espiritual, y realmente una historia de amor, del verdadero amor.

18. La luz de Anaga, de Raquel Hernández. Novela negra.

19. El rumor de la madera, de José Luis Burgos. Un thriller crujiente...

20. Solo cenizas, de Fátima Tirado. Novela de ubicación-desubicación personal de la protagonista, entre runas y climas.

21. Entre Sísifo y Siri, de Alicia Namber. Reflexiones y diálogos novelados.


MASTERCLASS DE POESÍA: En el número  4 (febrero 2026), se publicó en Voces Errantes la masterclass de poesía en dos partes que tuve el enorme placer (¡pero enorme!) de "impartir" en Plumas Maestras.


domingo, 3 de agosto de 2025

MI TRAYECTORIA POÉTICA HASTA HOY



Se me llena la boca de decir que me considero fundamentalmente poeta y, sin embargo, reaparezco como escritor con una obra narrativa extensa, Amae pop blue, tan extensa que es necesario dividirla en tres volúmenes. Vuelvo a publicar después de veinticinco años y lo hago con una novela (Amae pop blue, Volumen I; Libros Indie; Sevilla, noviembre de 2024) que, por supuesto, mantiene el tono lírico en muchos episodios e incluso capítulos enteros (especialmente el capítulo 100, muy diferente y muy aparte del resto de la obra). Además, a modo de la novela pastoril un tanto y, sobre todo, a modo de La novela de Genji, y de tantas y tantas obras de la literatura universal, no precisamente modernas, esta novela inserta poemas aquí y allá, especialmente en su Primera Parte. Algunos están escritos ex profeso, pero en general son poemas redactados con independencia de la novela, que han entrado en ella del mismo modo que muchos de sus fragmentos, como material de construcción. No están ahí a la limón, según me vinieron a la mano, tienen su intención clara y han pasado ciertos filtros, aunque, siendo honesto, no quise ponerlo todo ahí, echar el resto con los poemas, son pequeñas gemas que engarzan bien con el texto narrativo, no he sacado las que considero de más valor del cofre de las joyas.

     Escribo desde muy jovencito. Fundamentalmente, me he pasado la vida escribiendo reflexiones, poemas y breves textos narrativos, generalmente fragmentarios o de inicio de texto. La poesía ha sido, desde siempre, mi mejor medio de expresión. En 1997 publico Extramuros, mi primer poemario; en 1999 el segundo, ¡Ah! Novela lírica, que no es una novela lírica propiamente dicha, sino más bien un segundo poemario con una estructura que sostiene a dos narradores en diálogo poético. Ambas obras fueron editadas por PubliSHER Editorial, de Navalmoral de la Mata (Cáceres). Para mí son muy especiales, fueron la cristalización de un sueño de un joven de veintipocos años. En ese momento ya estaba empezando a tomar cierta velocidad de crucero y me estaba percibiendo con estilo propio y una trayectoria de evolución en desarrollo, y aparecieron más poemas míos en una obra colectiva de la Editorial Jamais, de Sevilla, para mí mucho mejores que los de mis obras publicadas hasta entonces. Mal editadas: al no llevar título, aparecen mis varios poemas ahí como si fueran uno solo, enorme y monstruoso, una amalgama confusa. Al poco, esa editorial cerró, con polémica, lo dejo ahí.

     Pues parecerá paradójico, pero a partir de aquí es cuando soy más fértil en lo creativo. Con demasiadas expectativas en los concursos de poesía y poca capacidad de márketing, de darme a conocer, todos esos años desde los veintimuchos hasta los cuarenta y pocos son un hervidero de creación poética en mí. De la enorme cantidad de textos desde 2003 hasta 2018, extraigo un corpus personal de los que considero poemas bien hechos, a los que denomino ahoganzas. Esos poemas son mis Ahoganzas, una denominación general que engloba a varios trabajos y que trata de definir su tono general que, bien es el melancólico ahogo en la añoranza (del pasado y del propio presente que se sabe fugaz), bien una visión del mundo que supone cierto ahogo en lo irremediable o ahogadillas de irrealidad o de realidad cruda. Al tratar de sistematizar mis poemas, muchísimos, generalmente con el fin de presentarlos a concurso, pronto descubrí que había dos tipos de ahoganzas. Unas eran ahoganzas blancas, enfocadas en la conexión y el diálogo mudo con la naturaleza, lo cotidiano y la ternura de lo entrañable; sin excluir el dolor, el pesar o la incertidumbre, mantienen un tono de reposo, de pausa, de contención y agradecimiento. Otras, sin embargo, eran ahoganzas negras, desesperanzadas a veces, viscerales hasta cierto punto, reivindicativas algo, impactantes, directas. Acabo de encontrar la imagen para cada tipo: entrañas y vísceras, sinónimos denotativos, antónimos connotativos. Eso es: las ahoganzas blancas me salieron de las entrañas y las negras de las vísceras.

      Las blancas acabaron por definir La hora de las libélulas. Esta es ya la obra cerrada y depurada. En un intento artístico de fusión de artes, Rocío Rodríguez le hizo un dibujo a cada poesía. Y teníamos en mente más proyectos: el inverso, es decir, hacer textos yo a sus dibujos, y darle caña a las ahoganzas negras igual que habíamos hecho con La hora de las libélulas. Y todo eso mientras yo ya escribía poemas que no eran ahoganzas y en plena y fuerte crisis personal y vital. En mente teníamos un libreto artesanal. Con el tiempo, a Rocío esos dibujos le parecieron inmaduros y muy mejorables, me los regaló y empezó de nuevo a ilustrarme las ahoganzas blancas. Este proyecto, de momento, está parado. Así que, como dispongo de sus primeras ilustraciones, voy a ir dando a conocer La hora de las libélulas, poema a poema, junto con su dibujo original, en Instagram y Facebook, poco a poco, porque acabo de explotar en mi expresividad creativa y sé que necesito hacerlo. De todos modos, esos poemas están en Wattpad. Espero que el proyecto lo podamos retomar y ver esta obra publicada y con las ilustraciones que Rocío considera mejores. Las de ahora, ella que diga lo que quiera, a mí me encantan, tampoco quiero que caigan en el olvido. Por eso también me animo a publicar en redes.

     2018 supone un verdadero hiato en mi vida, que me ha cambiado completamente. Pero no te pienses que por estar recibiendo una hostia tras otra durante seis largos años, hasta entender de verdad el significado de resiliencia y de paciencia, yo he dejado de escribir. La escritura creativa es parte indisociable de mi vida. Solamente que mis poemas a partir de ese año ya no son ahoganzas. Aún los tengo que agrupar, vuelven a ser muchos, los de 2018 hasta ahora. Pero algún trabajito independiente ha salido ya, a la espera de su depuración y sistematización más tranquila. Se llama ese trabajo Lento vaivén, y son poemas muy próximos en el tiempo y de un mismo tono. Publiqué hace poco en Instagram y Facebook el primero de ellos, el de los horizontes fumados. Cronológicamente cercanos, en mi conciencia ya están muy lejos y perdidos en el tiempo psicológico. Desde hace tres años, todo se me volcó en Amae pop blue y, extrañamente, la escritura de poesía ha estado en fase de letargo, alguna que otra muy esporádica en este último trienio. Simultanearé las de Lento vaivén con las de La hora de las libélulas en  mis publicaciones en redes, por dos motivos básicos, muy humanos: porque ahora estoy encontrando en las redes sociales un medio de expresión que me colma bastante, y también por cierta reivindicación personal, de manifestar al fin quien soy y de animarme a moverlas en proyectos más serios a futuro cercano.

jueves, 1 de mayo de 2025

"EPIGRAMAS ERÓTICOS GRIEGOS" Y "MANERAS DE DEMORAR LA NOCHE" DE DINOS JRISTIANÓPULOS

 



EMPIEZA LA COSA CALIENTE, HIRVIENDO. Como anuncié, no sé si prometí, hace dos entradas (Con derecho al descontexto), voy a dar cumplimiento a mi propósito de "reseñar" (comentar a mi manera) obras con conexión con Amae pop blue. Fundamentalmente las que están de base de mi novela, y que aparecen en una Bibliografía que redacté con mucho placer, al final del Volumen III, o más bien siguió contando un narrador al que solté libre y llegó hasta allí, quién sabe si por no querer morirse, como un personaje unamuniano. Que al fin y al cabo la mayoría de esta lista de libros estaba más que leída e interiorizada antes de escribir yo, pero no todo: La novela de Genji, su primera parte, la simultaneaba con la redacción de Amae pop blue, al igual que los Epigramas eróticos griegos de la Antología Palatina, su Libro V, que es uno de los protagonistas de hoy.

      Podría haber empezado por otros de muy distinto cariz y, para ser honesto y justo, el Cantar de los cantares de Salomón y Poesía clásica japonesa [Kokinwakashu] en la edición de Tarquil Duthie (Trotta; Madrid, 2005) deberían haber sido los primeros: por la cantidad de veces que me los he leído, por su antigüedad lectora en mí, por su impresionante delicadeza poética, su belleza, por su arraigo en mis gustos poéticos, mi vínculo tan estrecho con ellos, tanto de mi yo del pasado como del de ahora. Porque, para seguir siendo honesto, los epigramas están también bastante vinculados a mi obra, pero en muchos casos eso fue un descubrimiento posterior o simultáneo, no eran estrictamente necesarios, simplemente que sí, estuvieron ahí. Me refiero explícitamente; no nos damos cuenta, como se señala en la introducción de Epigramas eróticos griegos. Antología Palatina (Libros V y XII) de Alianza Editorial (Madrid, 2001), pero los epigramas eróticos griegos están más de lo que uno se piensa en la literatura occidental, incluyendo nuestros clásicos.

        En fin, podría haber empezado por esos, o por otros, pero no: será que mi inconsciente quiere ser provocativo o que, como el protagonista de mi novela, voy descubriendo que lo sería para unos, para determinado círculo al que pertenecí, o tal vez no tanto, pero no para el gran resto de occidentales de este siglo. Yo no sé por qué en realidad, pero empiezo por ellos: el primero, como dije, en la base bibliográfica de Amae pop blue, Epigramas...; el segundo, Maneras de demorar la noche, de Dinos Jristianópulos, su poesía completa traducida por Manuel González Rincón y editada por Relatos Imaginales (Prokomun Libros; Madrid, 2023), como revelación posterior, serendipia total, y que por fuerza debe estar aquí, y no solo por ser poesía griega ambas (eso es lo de menos, en realidad, y dos griegos demasiado diferentes, además). Así que esto empieza bien caliente.

       Caliente, caliente, pero asimismo profundo. No hay banalidad, aunque muchos momentos sí son festivos. Eros es un gran protagonista, el eros, quiero decir, el placer erótico, el sexo: en ambas obras, se canta y se celebra el placer carnal. Lo que en sí mismo es suficiente para eso de "asimismo profundo". Nos cuesta no verlo como superficial, intrascendente, tabú, zafio, una tentación del diablo, banal, ¿a que sí?, la simple fornicación, la lujuria, la lascivia. Pero no lo es.

      Aunque no siempre es poesía erótico-festiva, desde luego que no. Este erotismo también aparece por estos libros, sobre todo el segundo, muy relacionado con un vacío, con una necesidad, con el mismo amor, con aceptación (o su carencia) de un rasgo de humanidad general o de una identidad personal, con luchas internas, con contrariedades y frustraciones, con esos golpes de pelea por tener o dar caricias, esa lucha, con un vacío (existencial) o un llenado (de plenitud, aunque momentánea). 

      Y con los dioses. Los dioses de un panteón griego, a los que encomendarse en lances eróticos y hacer peticiones de cumplimiento de un deseo, o incluso exigirlo, reclamarlo, o de otros asuntos más turbios relacionados con celos, engaños y decepciones porque, sí, es mi opinión: la violencia y la ira son mucho más turbias que la lujuria, que para mí ahora es más clara, no diré que cristalina. Y con el mismo Dios también se relaciona, en este caso cristiano ortodoxo, ante quien sentirse agradecido por la vida y culpable hasta el masoquismo por la lascivia, ardiente en el corazón o cumplida en el cuerpo. Kyrie, eleison.

       Y la ironía. A veces amarga, otras divertida.

       Por eso, esto empieza calentito.

        Por eso, esto está relacionado con Amae pop blue, o sea, conmigo, que soy su autor.


                                                                         *

LOS EPIGRAMAS ERÓTICOS GRIEGOS DEL LIBRO V DE LA ANTOLOGÍA PALATINA




       Puede ser que, inconscientemente, quisiera demostrar de algún modo que el erotismo explícito despojado de amor, excepto del amor por el erotismo en sí mismo y el tener el objeto de deseo y su disfrute, era tan literario, tan poético, tan artístico como cualquier otro tema. Si eso ha sido así, ha sido entonces otra de mis ingenuidades de bulto, al menos en esta época, porque eso ya no hay que demostrarlo en este siglo. Yo había adquirido los Epigramas eróticos griegos. Antología Palatina. (Libros V y XII) hacía mucho tiempo, creo que de la época en la que empecé las Metamorfosis de Ovidio y me enfrascaba con Esquilo. Y así, con todo su título, aparece en la Bibliografía de Amae pop blue. Pero, la verdad, solamente el libro V es pertinente. Es la heterosexualidad la que protagoniza mi libro.

      Por supuesto que en absoluto voy yo a analizarlos, ni los epigramas ni el conjunto, ni este libro ni los siguientes. No soy nadie para hacerlo. Solamente dejaré impresiones. 

       Es cierto que alguno se escapa en relación a efebos, que algunos son sarcásticos y de escarnio, que algunos suspiran de amor. De estos últimos, los que más, dentro de esa minoría. Pero, a decir verdad, los más abundantes, y para mí más llamativos, son los del anhelo y goce por la hetaira (hetera). Estas no son lo que llamaríamos prostitutas, al igual que tampoco lo son las geishas japonesas. Este paralelismo entre ambas a mí me hizo entusiasmarme, no solo porque la Novela de Genji es clave en muchos sentidos en mi novela, y porque, especialmente, en el Volumen II se mencionan las geishas de pasada y lo oriental rezuma por todos lados en gran parte de ese volumen, a cada sorbo de té, sino porque igualmente, también en ese Volumen II, se hace notar en un diálogo que se había "romantizado" demasiado lo oriental aquí en Occidente, olvidándonos de nuestro misticismo occidental, de los filósofos griegos, aunque me encantó jugar con ese Oriente deformado por nuestros ojos. Así que, estos epigramas de derretido candente ante sublimes hetairas con las que pasar toda una noche bajo la luz de las antorchas o las lámparas, por las que el poeta entregaría lo que les pidiera (siempre una en concreto, con su nombre, a la que se dirige el epigrama encendido) cobran mucha más relevancia en mi obra, y conectan con ella más de lo que yo pensaba. Era así en Grecia: una era la esposa, con quien tener descendencia legítima, en una posición decente, digna y al mismo tiempo rebajada como mujer; y para el tiempo de placeres, amores y suspiros e invocaciones a Eros y, sobre todo, a Cipris (Afrodita), la hetaira, para el ciudadano de posibles. Los placeres eran muchos. Los sexuales, por supuesto, prolongados y exquisitos. Pero también el baile, la adulación, la sugerencia, la inteligencia, la contemplación de sus encantos y la charla. Charlas elevadas, la cultura de la hetaira era elevada, estudiaban, se formaban para ello: tenían que estar al día, y lo estaban, de literatura, entre otros saberes, para sostener con los hombres conversaciones de esos temas y dejarlos boquiabiertos, el disfrute de hablar de lo que no se hacía con el resto de las mujeres, sensibilidad y sensualidad profesionalizadas. Pareciera que hablo de una geisha, pero hablo de una hetaira.


       Aprovecho para dejar aquí tres poemas propios inspirados por la lectura de los epigramas (que  no pretenden serlo, al menos no el primero). Si, especialmente los dos últimos, parecen soeces y zafios, porque lo son, no pido perdón porque se trataba de eso, ahí me he ido a los epigramas más ácidos y sarcásticos. Son políticamente incorrectos y no me representan en lo personal. La poesía se entiende menos ficticia que la narrativa y por eso lo aclaro. Espero no haber ofendido a tu inteligencia.


                 1.

Es un discurso bifurcado en dos impulsos,

no sé si por suerte o por desgracia disociados

en mí

de siempre:

uno es, tal vez, amadrinado por Hera, tal vez,

y por Eros un poco -

el amor idealizado, sublimado,

absolutamente entregado por mi parte

a la persona, a ella,

y el otro lo impulsa Cipris y lo patrocina,

parece ir por su cuenta,

Afrodita empujándome a esos placeres

desaforados de los epigramas griegos

del Libro Quinto de la Antología Palatina.

Conseguir que se unan

me pareció siempre imposible:

imaginar el placer ansioso

con esa amada del Cantar

lo ensuciaba todo, ¿cómo hacer eso?

y amar plenamente al amor platónico,

de modo que esa plenitud incluyera

todo ese goce sexual, 

no me es dado a ofrecer, ella no se sentirá jamás

deseada de ese modo.

No sé si esto es una paradoja,

pero me parece que, un poco, es un problema.


                 2. 

Mujer,

si vas a ponerme gorda alguna cosa,

por favor, te ruego encarecidamente

que no sea la cabeza.


                     3.

Ese calvo gordo al que, como mujer, desprecias

podría ser tu próximo cliente, putita linda.

Tú mantente en forma y siempre guapa,

que hay mucha competencia y él elige.


                                                                  *


                               MANERAS DE DEMORAR LA NOCHE

                      Solo el sexo sabe sacar partido de las ruinas (p. 208)


       El 26 de abril de 2024 estaba yo muy contento. Libros Indie me había comunicado ya la confirmación de la publicación de Amae pop blue (Volumen I). Y además, esta vez sí, pude acudir a un evento. No voy a explicar aquí ese esta vez sí, muchas cosas de lo más normales del mundo a mí me han sido vetadas durante mucho tiempo, mi aislamiento y mi inacción y mi tristeza y mi parálisis no han sido solamente voluntarios. Se anunciaba, y así me lo hizo saber David Calzado, que en La Casa del Libro en Sevilla se presentaba Maneras de demorar la noche, de Dinos Jristianópulos. Precisamente, David era el maestro de ceremonias, que daba paso a Manuel González Rincón, traductor, aparte de haber colaborado con él en la edición del libro. Fui el primero en llegar y salí de allí maravillado. Con una experiencia de estas que te hacen pensar: "No puede ser casualidad, no puede ser".




      Yo iba a la presentación de un libro, sabía que era poesía, nada más, mi ignorancia vuelve a ser combatida ahora que me veo mejor, pero entonces era pura maleza de jardín abandonado. Y resultó ser la traducción al español de la poesía completa de uno de los grandes poetas de la Grecia contemporánea, Dinos Jristianópulos, del que, por supuesto, no sabía nada, ni lo había oído nombrar. ¿Quién se puede imaginar lo que yo disfruté allí? Las explicaciones históricas de la Grecia de hoy en día que nos trasladaba Manuel González, para poder contextualizar estos poemas, la lectura de textos, el debate,... Pero no fue solo eso. No sé si se alcanza a ver lo que quiero transmitir: este libro es poesía, literatura, de calidad, de un renombrado autor de todo un país. Dinos Jristianópulos fue un cristiano ortodoxo convencidísimo, buen conocedor de la Biblia, jamás renunció a su fe, la llevaba consigo. También era homosexual y masoquista. Y su poesía es directa, rehúye del adorno, habla de sus vivencias personales, habla mucho de sus encuentros sexuales, de lo que le atraen las botas militares, del transitar de hombres que venden sus cuerpos, de descampados; de no poder ser amado, también (yo lo siento, pero en la dureza directa de sus palabras he creído entrever asimismo anhelo y resignación al menos en los últimos textos). Su homosexualidad es llamada por él mismo tara. En absoluto es hipócrita. Su infancia fue dura; su actitud vital, huidiza de reconocimiento social, de la pompa, del postureo (diríamos hoy); él es creyente, no justifica "bíblicamente" o "religiosamente" su homosexualidad. 

Si no tuviéramos fe, viviríamos sin culpa;

si dudáramos de nuestra fe, renunciaríamos al mundo

para entregarnos a meditaciones y preces. 

                                                    (Del poema Gentes de Laodicea, p. 88)

Habla del goce sexual y sus anhelos, mucho, sí, pero considera esos encuentros asimismo una penitencia: él es el pasivo; el que se arrodilla ante el muchacho varonil, le lame sus botas militares que le excitan, el que es pisoteado: su penitencia, su purga. También el marginado por ello, el desplazado de la norma social y lo sufre (su poema El momento aciago, p. 123, me parece muy significativo al respecto, el chismorreo odioso..., ¡cómo lo odio!). 

           Cómo estuve quieto en esa silla, ni yo lo sé. Tenía no solo el entusiasmo de que mi Amae pop blue se publicara, sino también de que era un manifiesto de cambio en mí, de un largo proceso, y residuos de reparos por usar determinado lenguaje, por tratar determinados temas, que a un lector de hoy puede que incluso le diera risa, pero para mí han sido grandes barreras, todo un proceso: no tanto escribirlas como el decidirme a darlas a conocer. El que me conoce sabe de qué hablo; el que no me conoce, pues nada, yo tengo la esperanza de que estos últimos sean la mayoría de mis lectores. De hecho, observé su poema Abandonar la poesía (pp. 145, 146) en cierto modo vinculada a Amae pop blue y a mí, tanto que esperaba poder traerla a la presentación de mi novela, que me imaginaba entonces que sería de otra manera. No puedo asegurarlo, porque necesitaría de una segunda lectura pasado el tiempo, pero de momento, de toda la obra de Jristianópulos, El estrábico (1949-1970) es el que más me ha llegado, sobre todo en lo referente a estas vinculaciones conmigo mismo. También El cuerpo y la carcoma (1960-2006), con la mayoría de poemas de no más de cuatro o cinco versos, y Plaza muerta (1977-1999), la mayoría en prosa, me han parecido de lo mejor de Jristianópulos. El libro entero, que es su obra entera, la verdad. 

      Claro, yo allí, en esa presentación de hace más de un año, además de entusiasmo, sentí alivio, un alivio inmenso, dejé de sentirme solo y raro. Puede ser que gracias a esta presentación de Maneras de demorar la noche se cayera una última cadena a la hora de ir luego a publicitar y hablar de mi propia novela. Ya he dicho que no hago reseñas eruditas, más bien muy personales y subjetivas.

      Sexo otra vez, ¡y cómo no! A ver si se empieza a entender su importancia, a ver si se disfruta de verdad y se dignifica. Traigo la cita de Anaïs Nin que se menciona en la nota 67 de la Introducción (p. 40): "El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía".

      Por supuesto que no es todo sexo aquí, ni que decir tiene, con contraste con Cavafis y con influencia de la Antología Palatina (¡ahí ya alucinaba, cuando se mencionó la Antología Palatina!, aunque el libro XII esta vez, claro). Hay una visión de su país y de sus conciudadanos, de políticos y gente de las calles, de su historia y su cultura, y más asuntos, en esta poesía tan directa, descarnada; literatura, citas bíblicas, especialmente evangélicas. Una visión sincera, ácida, bastante transparente, habitualmente dura. La soledad es otro elemento aquí. Me insistió mucho Manuel González en que me leyese su Introducción antes de meterme de lleno con la poesía. Lógica su insistencia, desde su punto de vista, imagino: su buen trabajo de traducción se ha tenido que dar este filólogo clásico, y la Introducción me sitúa, me hace entender lo que paso a leer, lo sé, lo agradezco, me estaba dando una joya difícil de publicar y presumiblemente con pocos lectores, qué lástima. Una contextualización que desgranó en esa misma presentación, de todas formas. Una Introducción muy enriquecedora. Pero yo pensaba sonriendo: "Este hombre no me conoce, claro. ¿Cuándo he empezado a leer nada saltándome introducción, preámbulo, estudio previo, aparato preliminar, agradecimientos o lo que sea que venga antes?" Soy incapaz de hacer eso, incluso a veces ni siquiera puedo hacerlo en mis segundas y terceras lecturas de una misma obra. ¿Te puedes creer que me leo ahora El árbol de la ciencia en la edición de Cátedra, por ser profesor de 2º de Bachillerato este curso, yo qué sé si por séptima u octava vez, y otra vez me he leído el estudio de Pío Caro Baroja para no sentirme culpable?






lunes, 23 de febrero de 2015

Poema reflexivo



Huyo de la rima fácil
que hace un poema dócil,
a veces pienso que, estéril, 
observo el mar desde el mástil.

Poema: José Alfonso Bolaños Luque

jueves, 10 de abril de 2014

YA QUE NO POESÍA: HISTORIAS, FRAGMENTOS, PENSAMIENTOS

YA QUE NO POESÍA (I)


No traigo más poesía propia a este blog porque quiero preparar un trabajo poético para presentarlo a concurso o editar un libro con ellas, y todavía no he hecho la selección. Puedo traer algunas de carácter experimental, tentativas, jugueteos, que sé que no incluiré en una obra poética más seria. Para compensar esto, voy a rescatar algunos textos en prosa, breves, que tengo aquí y allá. Algunos son pensamientos en voz alta; otros pequeñas historias o descripciones; otros, fragmentos para mi novelita extraña Sollozos; otros, poemillas curiosos, a medio hacer, de jugueteo o explícitamente personales. Para que no todo aquí sea Selectividad, que parece impregnarlo todo.


PENSAMIENTO BREVE


El egoísmo anula al ego, como un color tan sí mismo, tan oscurecido de sí mismo, acaba haciéndose negro, dejando de ser él.

LA CHICA DE LAS TRENZAS

 
Sus dos largas trenzas negras se dejaban mecer por un viento cada vez más fuerte. También su pareo verde oliva, que parecía querer ondear como una bandera libre, pero que irremisiblemente abrazaba y atrapaba, o era atrapada, por sus caderas, en este confuso día de playa.
     Iba descalza, y portaba consigo, en su lento paseo, una palidez bellísima, una blancura tímida e inquieta. Iba cabizbaja, pensativa y triste, sumida en una meditación que parecía ir llevándola por la orilla. No lloraba, y el viento ahora había definido por más tiempo su dirección: a veces la arena golpeaba su rostro y su cuerpo, y pareo y trenzas señalaban a su izquierda, en sentido opuesto al mar.
     Había crecido su figura con su pena, y parecía aún más estilizada viéndola en bikini de tan apagado verde. ¿Está realmente tan inmersa que no apreciará del todo, sino solo su eco como en sueños, el sonido de las olas, la luz blanca del sol, el viento agujeante sobre ella y el ya largo recorrido de la línea de sus huellas? Pero, ¡tanto has andado ya, a ritmo tan lento! Y todavía te veo lejana, pero es que quiero seguir viéndote así, en esa lejanía que me deja verte casi entera, y el grácil movimiento de tus piernas, y tu compostura erótica, de la que no te das cuenta (tu compostura inocente, de la que yo me doy cuenta).



ANÉCDOTA LIBRESCA

No siempre es uno lo suficientemente capaz de saber cuáles son sus propias apetencias. A mí me gusta que los libros me escojan a mí.
     Había venido cargado de libros a pasar una temporada a casa de mis suegros. Sin embargo, antes de que me apeteciera tomar alguno entre mis manos, mi pequeñita de casi dos años quiso jugar a traerme volúmenes de la biblioteca familiar de mi esposa, a saber: Cuentos de Eva Luna, de Isabel Allende; El niño del pijama de rayas, de John Boyne; Historia y consciencia de clase, I, de Georg Luckacs; La tabla de Flandes, de Arturo Pérez Reverte; Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez; y La pasión turca, de Antonio Gala.
     Este fue, pues, el programa de lectura, de literatura contemporánea, que con indudable acierto me había impuesto mi hijita, que lo había transportado con inefable entusiasmo desde la biblioteca al salón, uno a uno, para dejarlos en el suelo como ladrillos en orden. Acto seguido trajo también coladores de tamaños varios, incluido un antiguo y metálico colador de líquidos, que antaño se ponían de casco los locos turuletas.

ALGUNOS FRAGMENTOS PARA SOLLOZOS

(1)

     Fue un instante. Todo empezó con la tontería de jugar a ver quién aguantaba más sin reír mirando fijamente al otro. Pero no hubo ganador, porque al fijarse Carmen en Claudio, y Claudio en Carmen, encontraron ese momento solemne, agradable, misterioso, inquietante. Se pusieron serios de golpe, sorprendidos; se sintieron descubridores de un tesoro secreto que era mejor ocultar para más adelante, con tiempo y fruición, ir a apropiárselo. Llevárselo a un rincón seguro y, allí, contar monedas y joyas, descubrir la preciosidad particular de cada una y la valía del conjunto. Así que, tras ese instante, volvieron a charlar de sus benditas trivialidades, como si jamás se hubieran propuesto el juego de la mirada fija, como si hubieran pactado en complicidad posponer el reto mudo, el otro juego.


(2)

     - [...] Lo que estable es lo que nunca varía. Es decir, su varianza es cero (σ2=0). O sea, solo existe su media "n" veces, si le damos forma de función: cada valor es siempre el mismo, y por tanto su media es ese mismo valor. En definitiva, representado en un eje cartesiano, se trata de un punto. En un sistema representacional de ejes cartesianos, la función que se representa por tan solo un punto (f(x)=k) es la más estable, la que nunca cambia. ¡Te puedes volver loco variando "x", dándole valores, y valores, y más valores, y la puñetera "y" no cambia nunca!
     - Pero f(x)=k es una recta horizontal, no un punto.
     - Sí y no. Si defines el eje de abscisas como el tiempo, la recta horizontal es un punto.
     - Bueno, y cualquier función también.
     - Sí, pero la horizontal es siempre el mismo punto: ni crece ni mengua, no se mueve, es un punto inmóvil a pesar del tiempo.

[...]

     - Perdona la confusión, lo he planteado mal. No representes la función; representa solo la media y su rango de varianzas. Entonces verás el punto (X=k; S2=0). [...]
 



   Textos: José Alfonso Bolaños Luque
     Imágenes: http://photopin.com


    


 

viernes, 20 de diciembre de 2013

OS DESEO FELIZ NAVIDAD



El fin del Otoño


                               Imagen: http://www.bancodeimagenesgratis.com

Pacífica alegría como el frío sin viento;
que va calando poco a poco
hasta que ya lo tienes en todo tú.

Sin contener miradas, sin contener aliento
buscas el plácido calor y su
foco
es más que una mirada y un mero pensamiento.

Fin del otoño.

Festivo inicio del invierno.

Sentido inicio del invierno.

Íntimo y sonoro, luminoso y oscuro inicio del invierno.

Porque este podría ser, será
un inicio en el fin,
serás tú y todos los otros,
y hasta los que ya no están,
y hasta los que aún no están.

domingo, 1 de septiembre de 2013

POEMA: EL ANEXO

EL ANEXO
                                                                  Claramente inspirado en No me respeto de Falso Cabaret-Lõbison


Saturados de este sol,
pasa al anexo, lo estoy yo.

Pegado al principal,
es más recogido, lía pensar.

Una vez dentro
(yo ya estaba dentro)
nos miraremos, nos miraremos.
¡Sensato ya, me arrincono en sombras!

Mareo el despertar:
la mirada ausente encuentra color.

El anexo es aun mayor
las formas se deshacen, él me soy.

Una vez dentro
(yo ya estaba dentro)
nos miraremos, nos miraremos.
¡Sensato ya, me arrincono en sombras!