Seguramente a muchos escritores, especialmente de narrativa, les pase lo que a mí. Uno acaba su novela, en mi caso Amae pop blue, y se da cuenta de que muchos personajes secundarios podrían tener su historia aparte. También determinadas situaciones y circunstancias que se mencionan de pasada o aparecen como elementos de cohesión narrativa o de apoyo, o que aportan interés a la obra, o sustentan el porqué de según qué, tienen un potencial de desarrollo posterior o podrían generar interés en los lectores o, el más poderoso de todos los impulsos, desearías escribirlo, te apetece en gran manera. Por no hablar del pasado o el futuro de tus protagonistas o de otros personajes. Y eso que, en mi obra, se dan muchas opciones y se ofrecen diferentes finales alternativos. De hecho, fue algo así lo que hice en diciembre de 2024, al redactar, como regalo a mis lectores que visitaran mi página web amae-pop-blue-webnode.es un capítulo navideño, que podría situarse entre el 18 y el 19 de la Primera Parte de mi novela. Lo hice como curiosidad, dado que de la Navidad apenas mencioné nada en la obra (no era necesario), ya que precisamente estábamos celebrando esa festividad y Paula y Rodrigo se encontraban en pleno apogeo de su relación en diciembre de 2017 y enero de 2018. Fue eso, una curiosidad. Acababa de publicar el Volumen I y estaba muy entusiasmado con mis personajes, aparte de que releía sus páginas, ya en físico, una y otra vez y seguía impregnado, completamente empapado, de la voz del narrador y el vaivén y carácter de Amae pop blue. La cuestión es que hacer esto a mayor nivel lo veo como una tentación, una tentación a evitar.
De toda la vida lo que he escrito ha sido, fundamentalmente, poesía. También narraciones cortas: fragmentos, ideas sin terminar, cuentos, microrrelatos. Y reflexiones. Amae pop blue tiene un origen muy misterioso y sorprendente, que no puedo explicar aquí en este momento porque eso necesitaría su artículo aparte. Yo mismo me sorprendí al verme redactar, terminar y publicar una novela, ¡una novela!, y extensa, y tan especial y significativa, y en un tono y con un desarrollo que nunca habría pensado que yo crearía. Cobró su propia vida, mis personajes se hicieron autónomos y el narrador me llevó a mí muchas veces en lugar de yo a él. Creé una novela, bastante atípica, y asimismo todo un universo con ella. Era una especie de misión escribirla y publicarla, y así ha sido. Me siento especialmente orgulloso de ella porque, siendo pura ficción, tiene mucho de mí ahí. Ya digo, no es el lugar de explicarlo, quedaría pendiente hacerlo más adelante, tal vez. Mi idea como escritor al presente, aparte de promocionar y hacer llegar Amae pop blue a todos los lectores posibles, mira hacia adelante y hacia atrás. Hacia atrás porque, ahora que muchas pruebas personales han sido superadas, me veo como devuelto a la vida y muy activo, y mi deseo es pulir mi poesía, los diferentes trabajos poéticos que tengo, y moverlos, porque ese es mi sitio, ya lo he dicho, me considero poeta. Hacia adelante porque, además de escribir poemas nuevos, tengo entre manos la creación de una novelette de carácter diferente a Amae pop blue (de momento la llamo Elara, ya veremos qué título le pongo al final) y un thriller, un género muy ajeno a mí y mis intereses. Puede que las escriba o no, o escriba otras cosas, pero persistir en crear historias surgidas de Amae pop blue creo que me encasillaría en un género y un estilo, ¡tan particular como es!, y eso es algo que no deseo. Entiendo que me anquilosaría, porque además los temas y el tono son muy particulares. Podrían salir historias que, eso seguro, me entusiasmaría escribir pero que podrían ser una reiteración un tanto pesada para el lector, o esperable, quién sabe. Por eso lo veo como tentación a evitar.
Fijaos si es potente el tema que, en el caso de Elara, que en principio iban a ser siete relatos y seguramente acabará siendo una pequeña novelita, mi propósito inicial era escribir de forma muy distinta a Amae pop blue. Aparte de que me obliga a un mayor esfuerzo de documentación al ubicarse la historia en Cantabria y el País Vasco, lo cierto es que mi intención primera era seguir a David Mourão-Ferreira, que aconsejaba escribir narraciones de una forma muy distinta a la que indica Cortázar, eso de meterlo todo en la novela, que fue la que traté de seguir para Amae pop blue, con Rayuela muy en mente en ese sentido. Sin embargo, por lo que observo según lo que llevo escrito, no lo he conseguido del todo. Será una historia distinta, pero arrastro costumbres de Amae pop blue al escribir; espero que Elara sea, al menos, una especie de paso intermedio hasta conseguir ese propósito. La fuerza succionadora, centrípeta, casi de agujero negro, de una novela que me llevó tres años escribir, aún se nota.
No estoy diciendo con ello que esté mal hacerlo, caer en esa tentación de escribir obras que derivan de otra preexistente. De hecho, grandes escritores lo han hecho y lo hacen. Algunos tienen un personaje con el que crean diversas novelas en las que siempre aparece (Hercules Poirot en el caso de Agatha Christie, o el detective Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán, por poner dos ejemplos muy reconocibles, aunque hay tantos...). También es verdad que quienes hacen esto, una de dos, o es ese mundo literario creado el que quieren vivir con exclusividad o casi exclusividad (Tolkien es un caso muy reconocible, lo prefiero de ejemplo mil veces antes que a Corín Tellado), o lo hacen porque han tenido éxito y saben que venden así (Harry Potter no sé si sería uno de ellos, me imagino que sí, y aquí Corín Tellado estaría mejor ubicada). Aquí vienen las secuelas, las precuelas y las sagas. De hecho, en las dos posibles historias que pondré de ejemplo después, se trataría de precuelas. Este no sería mi caso, mi intención para mi labor literaria no es esa, al menos no de inicio y hasta ahora (Nunca digas "De este agua no beberé" ni "Este cura no es mi padre", a ver, la tentación es la tentación, y se pasa bien si caes en ellas, por lo general). Pero, si bien es verdad que leo, y releo, y releo Amae pop blue, y me entusiasma, y observo mil posibilidades en ella, no quiero verme preso ahí, perder mi centro, como se dice ahora. Además, un poco lo he hecho ya en la misma obra, puesto que muchos personajes secundarios, muy secundarios, algunos simplemente mencionados, así como relaciones, parentescos y situaciones, que aparecen de pasada en la Primera Parte, cobran mayor entidad y tienen cierto desarrollo en las Segundas Partes. Silvia, una más del grupo de amigos de Capi, es el mayor ejemplo, pues va a ser capaz de ponerse en primera línea, como personaje principal, en las Segundas Partes, e incluso coprotagonista en algunas elecciones posibles.
Ahora, si fantaseo con esa idea, tengo muchísimas opciones, no he dicho por decir que he creado todo un universo con mi novela. La nómina de personajes secundarios es inmensa, y además muchos de ellos forman parejas y grupos. Podría desarrollar sus historias. La misma Marisa, que he mencionado hace poco en Instagram al tratar de personajes femeninos, apunta al charlar con Rodrigo a una historia vital que podría dar lugar a un buen realto. Y Marisa es un botón de muestra. Pensando en los personajes secundarios, que son tantos, la idea que se me viene en mente sería crear cuentos y publicar un libro con ellos, vinculándolos directamente a Amae pop blue. Los protagonistas tampoco se quedarían atrás. Paula, por ejemplo. Su pasado, sería una historia interesante. O lo que pasa con ella una vez acabada la obra, e igual Mara, por mencionar a dos. Pero si dejamos de lado a los personajes en sí, está claro que, de tantas muchas, hay dos situaciones o historias mencionadas y también sugeridas, según en qué, que tienen muchos elementos y puntos de interés para poder desarrollarse en narraciones extensas e incluso llegando a la categoría de novela. Ya veréis como ambas historias tienen que ver con el pasado de los personajes implicados, así que se trataría de precuelas.
Una de ellas, la historia que más clama por un desarrollo completo y que ya me proporciona un andamiaje muy estable, es la del Círculo de los 21: su formación, su desarrollo, sus actividades y su disolución. Y además sí que me apetecería mucho desarrollarlo. Es posible que lo haga, si no interfiere con otros intereses, sé que me lo pasaría muy bien escribiendo su historia, aunque fuera solo para mí y no se publicase nunca.
El Círculo de los 21 aparece en Amae pop blue, al principio, como algo muy misterioso y que, por ello, inquieta mucho a Paula. Es tan curioso, y a un tiempo tan importante para el desarrollo de la personalidad de Rodrigo, que tiene su propia historia en sí misma. Ya el hecho de ver cómo se conocen los miembros del grupo, las actividades tan diversas que proponen y cómo las llevan a efecto, es todo un relato.
De hecho, conocemos a algunos miembros de ese círculo. No a muchos. Del total de veintiuna personas que lo componen, de momento tenemos a un Rodrigo desde sus dieciséis hasta sus veintiún años y, por lo tanto, muy diferente a ese Rodrigo que observamos, en evolución, desde el capítulo 11 de Amae pop blue (es el capítulo donde empieza de verdad su desbloqueo vital y transformación, un poco, aunque sea solo un poco, a la manera del Siddharta de Hesse con Kamala, por no ser aún más exagerado y compararlo con Enkidu y Shamhat). Será un Rodrigo muy distinto, y no solo por la edad: en ese momento le pilla muy bien en su casa, y por lo tanto los personajes de sus padres y de Rut, su hermana, se verán de otra manera, y su relación con él será más dulce, más entrañable, más propiamente familiar y amable. Y, además, podría ser que por entonces ya esté apareciendo el que será cuñado de Rodrigo: David, Sancu (San Cuñado); podría ser no, seguro, si Rut es mayor que Rodri claro que aparece. Y, además, le pillamos terminando el Instituto y entrando en la Politécnica, que se menciona en el capítulo 1 y luego muy de vez en cuando en otros posteriores. Y al aparecer la Politécnica de Sevilla podrían, si yo quisiera, tener de personajes también a Marcos y Manuel, e incluso escribir el episodio en el que sus compañeros le regalan su primera gorra, la azul, que luego generará la negra. Y es muy probable que ya vaya a conocer a algunos de los que después serán parte de su grupo de amigos de más adulto, que se está empezando a gestar ya en esa época: seguramente veríamos a Talía; a Soraya y a Nico muy distintos a como son en Amae pop blue (más alocados y haciéndose pareja), y seguramente a Salva y a Adaia, así como otros amigos que luego desaparecen, como Curro Leo, Cosme y alguno más que se llega a mencionar. Y por fuerza también tiene que aparecer Violeta, por una referencia que hice en el Volumen III y en la que acabo de caer, podríamos conocerla al fin, ya en los últimos capítulos.
Aparte de Rodrigo, por la primera parte de Amae pop blue sabemos que tiene que formar parte de este grupo un profesor universitario. También una tal Verónica Aparcero, quien escribe la novela Infamia. Sabemos que solo hay tres mujeres en el Círculo, así que Verónica sería una y Ainhoa, mencionada en Parálisis, en el Volumen III (ya la conocerás), sería otra. Por tanto, solo me faltaría dar identidad a la tercera. Y asimismo conocemos a Justo, que aparece también en el Volumen III, baterista de la banda de rock alternativo que forman, por lo que, quitando al profesor universitario, que habría que desarrollar, tendría que crear ex novo a dieciséis personajes, de los cuales al menos uno debe ser albañil y otro deportista, si no son el mismo.
Además, y esto es importantísimo, si Mara, que aparece desde el mismo capítulo 1, conoce a Rodrigo de antes, en su pasado musical, de cuando formaba parte de la banda Vuelta a la insania, está claro que lo conoce de esa época, la del Círculo de los 21. Por lo tanto, el Círculo de los 21 como historia me permitiría también desarrollar el personaje de Mara, que es tan particular. También es cierto que en Bajo los destellos de la luna rosa, del Volumen I, se menciona a dos personajes un tanto perturbadores como son Chimo y Salomé, amigos de los padres de Rodrigo; Salomé es la que acaba de animar a un Rodrigo de dieciséis años a que se integre en el Círculo. Claro, aparecerían, y con ellos todo lo que van a generar en su casa, como se menciona sin muchos detalles en Amae pop blue. Ellos en sí tienen ya su propia historia en potencia.
No me digáis que no tengo ya elementos para crearle al Círculo de los 21 su propia narración. De todas las posibilidades que me da Amae pop blue, esa es la que más me llama la atención. La potencialidad del Círculo de los 21, tal y como aparece en mi obra, es impresionante, da pie a toda una precuela ya compleja de por sí. Para mí, como creador de esos personajes que han tomado su camino y sus decisiones (ellos son así no porque yo haya querido tanto, o lo haya pensado previamente tanto, ellos son muy independientes), para mí, tan metido como estoy en Amae pop blue por momentos, sería gratificante y estimulante escribirlo. No creo que me interese como escritor, pensando especialmente en la trayectoria que deseo tener, publicar una historia así, como dije al principio, pero tentación potente sí es. Tal vez lo escriba para mí, me estoy poniendo los dientes largos a mí mismo al escribir este artículo.
Otra opción muy interesante, no me digáis, es todo el tinglao que se traen entre manos Carmen, Olga y Desirée con sus rituales y sus retos. Conocer cómo llegan a juntarse, cómo entran en el mundo orientalizado, místico y ocultista, cómo empiezan a interesarse por las infusiones y a fabricar rituales, y cómo los mueven, también nos trasladaría a unos años de juventud de principio de etapa universitaria y a lo largo de toda esa vida estudiantil (las empezaríamos a conocer con 18 años). Conoceríamos a otros personajes secundarios de Amae pop blue de los que sabemos poco (Talía, Marta, Claudio) o nada (Gema, Blanca), y con la posibilidad curiosa de que apareciera Rodrigo de pasada, como un personaje muy secundario y ajeno a su historia, dado que Desirée y Carmen también estudian en la Politécnica, que volvería a aparecer. Y todo eso de sobres para arriba, sobres para abajo, los retos y los rituales, pues también da mucho juego.
De hecho, debo decir que Elara, cuya historia no tiene nada que ver con Amae pop blue, es un poco hija de ella. Su primera aparición fue muy accidentada y casual. Trataba yo en agosto de 2025 de hacer un vídeo de los escenarios del paseo de Paula y Rodrigo del capítulo 16, desde las Setas de la Plaza de la Encarnación hasta el Hotel AACR Museo. Lo hice a duras penas, locutando yo la lectura de ese episodio con un sonido horroroso mientras pasaban las diapositivas que componían el vídeo. Como ese paseo sucede en diciembre de 2017, había un gran problema: el sol. El calor de agosto, la gente y sus ropas, la luz, ¿y el ambiente de Navidad, la iluminación de las calles? Así que, en esa locución, me inventé rápido a dos personajes, mientras grababa, Álvaro y Elara, amantes que venían del norte de España a Sevilla, que se habían leído Amae pop blue e iban a reproducir el paseo de mis protagonistas y luego lo que pasó en la habitación de ese hotel (eso no lo conté, claro). Así que un poco es verdad que Elara es hija de Amae pop blue.
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El contenido de este artículo aparece de forma paralela en parte del vídeo nº 2, Creando Amae pop blue, de mi canal de YouTube, Universo Amae pop blue, os he dejado el enlace en el propio título del vídeo, pinchad ahí y os lleva a ese vídeo.