PREÁMBULO PERSONAL
Acercarme de una vez a la poesía de David Calzado ha sido
una espina que he tenido clavada durante unos seis o siete años. Mi situación
de bloqueo ha sido bastante dura en sus causas, entre las que se encuentran,
entre otras, la económica y, muy especialmente, la emocional. De un tiempo a
esta parte, se me ve muy activo en redes sociales y en el ámbito literario, como escritor y como lector. Seguramente, a fecha de hoy ya habrá alguno
que eche de menos un unboxing de los míos, y un simple vistazo
a este blog dará cuenta de mi ritmo de publicaciones: aquí, sobre todo,
impresiones lectoras y reflexiones varias. Y, precisamente, un vistazo a este
blog también hablará de un hiato muy llamativo, un silencio de años por aquí
que no es otra cosa que un reflejo de ese bloqueo, si es que la oscuridad y la
ausencia tienen capacidad de reflejar algo. Internamente, esta oscuridad que,
como un agujero negro, me absorbía energía y vida por momentos, me impulsó de
una manera bastante extraña a escribir y, más tarde, publicar a coste cero por mi parte, una
novela, aprovechando también el insomnio inmisericorde que padezco y que ahora
ya soy capaz de mitigar poco a poco. Convivir con la tristeza, la soledad creciente, la culpa y,
sobre todo, con un miedo perenne que enciende a diario la alarma de emergencia,
no ha sido fácil; no he tenido más opción que priorizar batallas y mirar a otro
lado ante eventos y comportamientos diarios de lo más normales que a mí me
fueron vetados durante un tiempo muy prolongado y que, desde fuera, seguramente
se habrán atribuido a un carácter desapegado o a una forma de ser demasiado
distante o indiferente y no a mi sostenimiento en la cuerda floja de una psique en modo supervivencia.
Más cerca del presente, también es que yo me
emperré en comenzar por el principio con la obra poética de David Calzado, una
decisión que ha retrasado más tener sus versos ante mis ojos. Y esta vez no ha
sido por esta manía mía de pasar por lo anterior antes de llegar a lo
siguiente; yo suelo ser incapaz de saltarme los preliminares, prólogos,
introducciones y estudios previos de los libros que me leo, actitud que ayuda a
desestimar la sugerencia de saltarme las palabras previas a esta obra, que el
propio David Calzado hace, en Sobre esta poesía reunida, siendo mi
interés por escuchar la voz de este autor el motivo principal para desoírla. En
realidad, el título de su primera obra publicada, Planto de Gilgameš,
ha sido el único motivo. ¿Y podría haber sido de otra manera? La cultura
sumeria, tan estudiada por mí, esa gramática sumeria de Lara Peinado, el Gilgamesh
de la edición de Mitchell y en sí mismo, arrastran mis ojos hacia ese poemario.
¿Cómo no, con ese título? De hecho, las alusiones a Sumer se dan cada cierto
tiempo en mi novela, Amae pop blue; para empezar, en el título de sus
segundas partes, Algunos viajes por el nam-tar, y si te fijas en la
portada de su segundo volumen, verás tatuados en el brazo de la guitarrista
caracteres cuneiformes. En otro blog, llamé la atención sobre el paralelismo y
contraste entre Adán y Eva y Enkidu y Shamhat; en algunos de mis poemas tenéis
a Humbaba o la Lilith sumeria. El caso, entre mi amor por los cabezas negras y
su cultura, y que encima Planto de Gilgameš era difícil de conseguir, pues
mi decisión de empezar por él se hizo más intensa: doble magnetismo, tener una
edición “rara”, descatalogada, y el Poema de Gilgamesh de trasfondo. Se intentó, y ese
intento llevó a una espera a la postre infructuosa. Así somos los Aries:
impulsivos y con la necesidad de hacer las cosas solo a nuestra manera.
Ahora, ¡al fin!, tengo en mis manos En alguna otra vida, que reúne sus cuatro primeras obras, todas las publicadas hasta 2022. Ya sabéis que, más que reseñar, traigo a este blog mis impresiones lectoras. Lo llamo así porque son eso: este blog es personal, ¡mirad cómo he empezado!, y traigo, por tanto, mis impresiones. En realidad, este nombre de impresiones lectoras, no del todo eufemismo de reseñas, lo provocó una "reseñadora profesional" que se quejaba en Instagram del mal uso que daban tantos a esa palabra. Era tan técnica en sus motivos que le di la razón pero, al mismo tiempo, se activó ese mi Unamuno interiorizado que sale en casos así: si él, ante críticas similares, llamó nivolas a sus novelas y drumas a sus dramas, pues yo llamo impresiones lectoras a mis reseñas, y ya vamos listos.
Dado que En alguna otra vida reúne varias obras, no me ha parecido adecuado redactar una sola impresión de ella. Me parece más adecuado respetar cada trabajo poético y dar mi impresión de cada uno por separado. Así que, hoy, comentaré En alguna otra vida en general y después los poemas que hacen de apertura, Poesía primera. Nos centramos, entonces, y nos preparamos para mi deseado Planto de Gilgameš, mi siguiente lectura de la poesía de David Calzado que ya he comenzado. De alguna forma, en lo que hace a estas entradas de blog, inicio una serie. Si he esperado tanto para al fin leer a David Calzado, la lectura pausada y libro a libro de manera independiente me las va a hacer aún más deliciosas.
EN ALGUNA OTRA VIDA
En alguna otra vida, de David J. Calzado (Editorial Alegoría, 2022), reúne su trabajo lírico hasta ese año. Aparecen sus obras ya publicadas previamente (Planto de Gilgameš, de 2011; Cuaderno de costa, de 2016; Malas artes, de 2017), precedidas por su Poesía primera, que comentaré más abajo, y culmina con la primera publicación de Los espinos (2022). Su subtítulo, Poesía reunida (2000-2022), nos da cuenta del carácter de un libro muy elegante en su edición, de aparente sencillez con bastante detalles muy cuidados por Alegoría, reflejo, sin ninguna duda, de su contenido. No todo es poesía en la acepción más común del término, la prosa poética y los aforismos tienen cabida aquí, pero sí es todo poesía en realidad, si bien se mira. Una poesía muy selecta y depurada, que además trae la emoción de poder contemplar todo un proceso de evolución poética en un solo libro.
Voy a recalcar, como aviso, que lo que hago aquí es dar impresiones personales de mis lecturas, una advertencia que en el caso de la poesía se hace más necesaria que en el resto de géneros. Imagino que en mi expresión puedo tener cierta pose de experto, y no lo soy; comentar poesía entraña bastantes riesgos, soy consciente; algunos por omisión, al no percatarse uno de claves, tendencias, significaciones o intenciones, y también fallos de interpretación. Un riesgo que se transforma en temor si sabes que el propio autor puede estar leyendo esto. Además, si bien es cierto que he tratado de leer con sosiego, con reposo de ánimo, y con tiempo, y de manera reiterada cada poema, es patente que es necesario eso mismo más adelante en otras tantas ocasiones para llegar a ciertas cotas de profundidad de una poesía como la de David Calzado. Por eso no quiero que se pierda la perspectiva de que estas son palabras de un lector que gusta de la poesía y ha leído con ánimo de disfrute y nada más, y viene aquí con ánimo de expresar ese gozo, y nada más.
Lo que llevo leído hasta ahora es Poesía primera y buena parte de Planto de Gilgameš, aparte del irresistible hojeo inicial, un ojeada también lenta y pausada, con paradas por llamadas de atención en esa aleatoriedad. Y mi impresión general acerca de su poesía, a la espera de mi artículo final donde hablaré de toda la obra con más conocimiento de causa, es que me encuentro ante unos poemas, de un lado, de referencias personales no del todo desveladas (no explicadas, asomadas) y, de otra, con capacidad concentrada de estimular sensaciones, percepciones e interpretaciones de la vivencia, pensamiento o emoción, o todo ello junto, así como el manejo de la sugerencia, de modo que su mejor lectura es pararse en cada poema un tiempo. Por ejemplo, y esta es sugerencia mía, leerlo, cerrar los ojos y dejar que evoque, volver a leerlo. O bien volver a él pasados varios días para permitir que te susurre. A esto me refería en el unboxing cuando mencioné que era poesía de calidad, sin que con ello la niegue a la poesía de impacto, más explícita o de cualquier otro tipo ditinta a la de calado.
POESÍA PRIMERA
En alguna otra vida comienza con Poesía primera. No se trata propiamente de un poemario, sino de un total de seis poemas que "fueron publicados exentos en los libros colectivos Cualquier tiempo pasado fue (Igriega, 2001) y Aquí y ahora (Cronopio, 2008)", según nos revela el propio autor (p. 9). Al tratarse este libro de un volumen de poesía reunida, son por lógica las composiciones que deben aparecer en primer lugar al seguir un orden cronológico (al menos de publicación). Pero, dejando aparte esta razón tan obvia, funcionan como una verdadera apertura, contribuyendo así a que En alguna otra vida posea identidad propia. Sabemos que estamos ante los versos de un poeta joven, que funcionan como punto de partida y operan como presentación del autor aún en el zaguán, un autor selectivo y con un estilo marcado y consciente, elegante y sensible. Un estilo muy personal en el que se aprecia el influjo de Cernuda.
Si en los dos primeros poemas y en el quinto la experiencia amorosa se proyecta a la de vivir, la de ser o, más bien, estar siendo, tanto esos mismos poemas como los otros tres nos traen impresiones y una multiplicidad de significados simultáneos en el uso medido de las palabras. No se puede afirmar que el amor no se halle en los poemas tercero, cuarto y sexto, pero entonces se estaría sugiriendo de manera muy sutil.
Son seis poemas exquisitos, donde tanto la luz como el mar se hacen muy patentes, así como el sentir del tiempo en el presente (las estaciones, los momentos del día, los instantes o los ritmos). La luz llega muy blanca, y contrasta con la oscuridad o con lo gris. Me ha parecido que esa oscuridad se halla en lo interno, envuelta por una luminosidad cálida y fresca a un tiempo. Por otro lado, tienen la capacidad de hacer aparecer lo más cotidiano sin pérdida de esa exquisitez formal y conceptual, sonora y emotiva.
En definitiva: poemas en conjunto de tono plácido en su apariencia, que revelan al trasluz inquietudes, contrastes, percepción de vibraciones externas e internas. Así empieza David Calzado su andadura poética, con versos evocadores de alta dotación de significados, un manifiesto de los pies en la tierra de quien ya sabe volar.

