sábado, 28 de febrero de 2015

Uso del lenguaje y conexiones literarias en "El espíritu del vino" de Héroes del Silencio



COMENTARIO LINGÜÍSTICO Y LITERARIO DE EL ESPÍRITU DEL VINO, DE HÉROES DEL SILENCIO



INTRODUCCIÓN: LA AMBIGÜEDAD EVOCADORA

Escucho últimamente bastante, en mis pequeños trayectos, el álbum El espíritu del vino de Héroes del Silencio. Se solía decir, y aún hoy, e incluso ha quedado escrito, que las letras de las canciones de este grupo son de carácter críptico.
     Efectivamente, son letras difíciles de entender. Se inclinan hacia una especie de post-culteranismo y, aunque no se entiendan plenamente, crean un ambiente que suele gustar: de trascendencia, de haber descubierto la verdadera realidad tras la apariencia de las cosas (simbolismo), de traer grandes tesoros tras variadas experiencias, de conectar con un espíritu renovado con lo joven y moderno, y con lo universal, ... Y más en El espíritu del vino, con un marcado toque orientalista ("Flor de loto" es el tema más explícito a este respecto).

     Al hacerse difícil, por no decir imposible, desentrañar el significado "último" (más bien, primero) de lo que cada canción quiere significar, es decir, el no desvelarse de manera intencionada los referentes que, como mínimo, inspiran cada canción, no solo se crea el ambiente antes mencionado, sino que se da pie a la ambigüedad poética, adoptando cada poema, así, multiplicidad de significados, no tanto por las posibles interpretaciones que le pueda dar cada receptor (oyente) al intentar razonarlas, sino sobre todo por el potencial emocional del que cada cual podría dotarlas, y más si lo vincula a un estado o vivencia personal, o a una época. Los textos, así, más que significar, pasan a sugerir y evocar, y en ocasiones a invocar y a convocar. 


     La trágica historia de la sirena varada (¿trágica?, ¿historia?) puede hacer que nos identifiquemos con ella y que pase a tener significados incluso opuestos; el mendigo que siempre está a su lado, su compañero de viaje, tanto puede ser para cada cual la amenaza de ruina, la muerte que se anuncia, el pecado, un problema concreto, una tara, un amigo, la sabiduría, el instinto, el pasado, lo que uno debería haber sido (el yo ideal), ... ¡Y de cuantas formas se puede gritar al viento: ¡Puedes contar conmigo!! ¿Y qué decir del escalofriante También vendrás tú?

     Por eso, perdónenme, es estúpido preguntarse qué significa exactamente cada canción. Por eso, y porque el autor no quiere que se sepa de manera explícita y concreta. Algo que se agradece, por cierto, porque en lugar de contarnos una anécdota personal, de revelarnos a las claras un pensamiento o sentimiento, lo formula de modo que se conecte con lo ESENCIAL del caso (de la sensación, del razonamiento, de la relación, ...) y se EXTIENDA, por falta de concreción, a muchos casos y realidades en mayor o menor medida conectados con el original.
     Además, aquí opera una especie de recurso, o macrorrecurso literario, el ENIGMA. Son letras marcada y enérgicamente enigmáticas, y son así a propósito.
     Tengo la impresión, y aquí me aventuro un tanto, de que Bunbury (o Héroes, el autor, en definitiva), consigue el objetivo personal de dar cauce a la expresión de vivencias, pensamientos y querencia estética propia, de un lado, sin exponerse individualmente, y de otro, lograr la ambigüedad poética y el objeto estético. El aire de misterio que encierra el estilo de escritura del autor es parte de su encanto y sello distintivo.





RECURSOS LINGÜÍSTICOS Y LITERARIOS


Entre los muchos recursos que usa, están un vocabulario muy escogido (aunque no oscuro); la aparición de diversas personas (el yo, el tú y el nosotros son los más habituales; pero también el ellos), contribuyendo a la impresión de vivencia individual, relacional y grupal (endogrupo y exogrupo): en general, consigue así el movimiento en diferentes planos, muy dinámico, además del efecto de comunicación real; no existe, por otro lado, ningún descanso: cada frase, cada sintagma, está dotado de alta significación (no hay, o no se notan, las frases de relleno, las oraciones típicas o previsibles), lo que otorga trascendencia a cada verso; una conexión débil entre enunciados (ambigüedad a nivel de cohesión textual, aunque es buena, y especialmente de coherencia textual), aunque formalmente una frase deriva a otra; uso de interrogaciones, exclamaciones, palabras de connotación afectiva, citas y entrecomillados; imágenes de distinto tipo, tanto cultas (escenas de cine) como de condición popular (juego en el almacén, tabernas); 


alusión a personajes mitológicos, prototípicos; gran cantidad de tropos, siendo la metáfora y el símbolo ("flor de loto") muy frecuentes; he creído observar en algún caso que el supuesto desvelo del término real (metáfora impura) puede ser a su vez otro término imaginario (metáfora en la metáfora: matriuscas) -esta afirmación es una impresión derivada de la sucesión de símiles y metáforas en las distintas frases conectadas sintáctica pero tal vez no semánticamente; quizás no sea cierto: refutaré mi propia afirmación o la confirmaré con un ejemplo en breve-; uso natural, y sin romper el tono del discurso, de palabras en principio inesperadas y de difícil encaje, que contrasta con la exquisitez del vocabulario escogido en general: letrinas, masturbación, avío, ...

     (En lugar de preñar cada afirmación con multitud de ejemplos, iremos comentando canción a canción en sucesivas entradas en este blog).

SIGNIFICACIÓN, SENTIDO Y CAMPOS SEMÁNTICOS RELEVANTES

     Ahora bien, que el texto sea hermético o críptico, o difícil, no significa que esté vacío. Una cosa es jugar con palabras, conectarlas al azar, hacer frases sorprendentes o bonitas o sugerentes y enlazarlas sin sentido (y eso tiene también su valor, que no debe despreciarse, como decía el malogrado Rafael de Cózar) y otra distinta es crear textos con un significado oculto, o declaradamente oscuro. Yo no veo que las canciones de Héroes del Silencio no tengan sentido. Lo que creo es que no nos es dado conocerlo, ni importa más ese significado primario inalcanzable que los que adopta después.
     Las letras de Bunbury aquí tienen mucho de vivencia personal y de su digestión. Aparece el pecado (tus errores, lo que te atormenta, la disonancia cognitiva, la dificultad de ser coherente), la tentación, los palos desde fuera pero, sobre todo, desde dentro de uno, nuestro lado oscuro, las expectativas y esperanzas truncadas, o no del todo cumplidas, con respecto a la religión, el arte, la filosofía y el acervo popular. 

     Creo intuir que la experiencia sexual en su faceta traumática y generadora de interrogantes morales y de conocimiento personal está muy presente. Si se trata de una obsesión, de una práctica concreta, de un deseo, o simplemente del sentimiento adolescente de culpabilidad después de una masturbación, eso no lo sé, nunca lo sabré, ni lo quiero saber. Tampoco me importa si Bunbury es un libertino o un reprimido, si tiene escrúpulos o si no, si es su conciencia que le martillea o si habla de ello con ligereza para referirse a otras cosas. Sé que puedo aplicar sus letras a mí mismo y que me puede resultar de ayuda si lo giro, como un catalejo o un caleidoscopio, adonde me toca, adonde lo siento significar.
      Aparece como imagen, y con diferente matiz, el juego de azar. Existe, asimismo, una referencia explícita al hecho de beber alcohol, así, tal cual. Podría tratarse, el espíritu del vino, no de magia chamán, sino del disfrute moderado del alcohol, conectándolo con su parte social (encuentro amable) y trascendente (el vino adquiere referencias religiosas, como también fumar -la pipa de la paz- en otras culturas), y que esté protestando contra un abuso que le quita el sentido y la fuerza ("Las bebidas psicoactivas no bombean suficiente"); contra el alcoholismo y el malbeber típico de esa (esta) generación.

     O no. También podemos pensar que es una metonimia y hay que trascender el tema del alcohol y llevarlo a otras esferas, y referirse a la unamuniana ansia de eternidad ("¿estás dispuesto a devorar estrellas que sacien tu sed?"), a la angustia existencial, a la sensación de que nos falta algo y no sabemos cómo incorporarlo. O que se trivializa.
     Tanto en la sexualidad como en el alcohol, entendido como su ingesta literal o metonímica, hay ciertas conexiones con la espiritualidad, no necesariamente orientalista; de hecho, y será porque yo lo soy, encuentro explicaciones desde las creencias cristianas y su espiritualidad a los fenómenos a los que parece aludir el grupo. La ya mencionada frase "podría tratarse de magia chamán", referido a occidente y su miedo, alude a un concepto que escapa de lo racional, es decir, que movimientos históricos de naciones, decisiones individuales, tendencias, mente repentinamente obnubilada, el destino, ... pueden tener explicación en una realidad superior que influye en la inferior, en batallas espirituales tras el telón de la "realidad". Y, por otro lado, esto de querer desansiarnos comiendo y bebiendo apunta, seguramente que de forma inconsciente, al hecho señalado por C. S. Lewis que basaba el pecado, el mal proceder del hombre (su egoísmo) en querer comernos a los demás (anulándolos, aprovechándonos del prójimo, rebajándolos, humillándolos, hasta llegar a veces al homicidio y al borrado de la memoria de su existencia) en una actitud contraria a la del cristiano, en una constante necesidad de saciarse sin llegar a conseguirlo nunca, como en los terribles castigos griegos al estilo de Sísisfo.
     
     Hay aquí, en fin, un reconocimiento de culpa ("no ignoramos nuestros excesos", se confiesa desde el principio; un tema se llama "Culpable", precisamente), pero asimismo un intento de sobrellevarlo ("¿Quién sabe si es mejor así?") si no es posible superarlo ("me negaré del todo" es una frase que nos lleva directamente al "... niéguese cada uno a sí mismo, ..." de Cristo, aunque también remite a los estoicos, dependiendo del después de ese negarse y su para qué).
     Sin embargo, esta culpa y su sincero reconocimiento no resta fuerza moral para protestar ("... pero tu sola presencia me enferma y me vacía", sin saber si refiere a una persona como en "Entre dos tierras", o a una situación, a una institución, a una sustancia, a uno mismo, ...). Se ponen sobre el tapete el yo íntimo y el yo social, es decir, el quien soy por dentro y el que ven los demás (un poco como explica Unamuno en Del sentimiento trágico de la vida): "la apariencia no es sincera", algo que forma parte de la experiencia de todos. También aparecen los estándares del yo (lo que querría ser, lo que debería ser).

FINALE: KAKEKOTOBA Y EL LIBRO DE JOB

     Quiero ahora, para terminar este artículo extenso que dará paso a otros más breves, uno para cada tema musical, centrarme en dos cuestiones muy concretas. La primera es muy personal, pero creo que ilustra muy bien lo que dije al principio de la ambigüedad poética; lo segundo, es por aprovechar.

     No creo, no por prejuicioso, sino por improbable, que la letra de una canción de Héroes del Silencio haga referencia al libro bíblico de Job, el más antiguo, aunque quién sabe. Yo lo "he visto": será porque estoy afrontando por segunda vez, en edición reestructurada, el delicioso Desde el torbellino, de S. Stuart Park (ed. Camino Viejo/ANDAMIO). Son meditaciones, reflexiones, 365 en total, basadas en pasajes del libro de Job. Sea como sea, consciente o inconscientemente, resuena el eco del sufriente Job aquí:

Pierde el cielo equilibrio,
cae derrumbado encima de ti, [...]
¿Duele el dedo en la llaga?
Contempla el vacío desde este rincón.
Muérete a solas, nadie te enseña.

     El muérete a solas del último verso son las palabras del abandono de su mujer, cuando ya hasta Dios le había dejado: Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete (Job 2:9). También el nadie te enseña, que aparecerá después, cuando su amigo Elifaz le recuerde que en tiempos de prosperidad él enseñaba a otros, pero se equivoque con palabras ciertas ("la apariencia no es sincera"), y en lugar del consejo veraz y el consuelo haga otra cosa, añadir mal al mal, "meter el dedo en la llaga", para mayor dolor y sufrimiento. La soledad total incluso en la compañía de los que se han acercado a condolerse de él. Nadie le enseña; Dios no le guía: le ha abandonado. Sus amigos le aleccionan, pero no le muestran su realidad (no pueden); ningún amigo le dice "¡puedes contar conmigo!", al contrario, le meten el dedo en la llaga - "creyendo ser sabios, se hicieron necios".
     Por otra parte y en otro orden de cosas, hace poco hablé del kakekotoba, y no puse ningún ejemplo en español (es un recurso propio de la lengua japonesa). Creo ahora que tengo aquí un ejemplo, si no lo he malinterpretado:

[...]

si estás dispuesto a afrontar la escena,
no es de William Blake 

[...]

Por una parte, "Si estás dispuesto a afrontar la escena,/ ... / ¿estás dispuesto a devorar estrellas / que sacien tu sed?". De otra: "La escena no es de William Blake". Con mención una sola vez de la palabra escena.

     No sería del todo kakekotoba si podemos suponer esta conexión: "si estás dispuesto a afrontar la escena, (que sepas que esta) no es de William Blake", poniendo a continuación un punto y no vinculando la frase directamente a los versos siguiente, la pregunta de las estrellas (en el libreto original no se usan las mayúsculas iniciales); es decir, el primer verso sería la prótesis (la condición) y el segundo la apódosis (lo condicionado). Pero sí lo es, como creo que es más fácil de entender, si consideramos la apódosis los versos de la pregunta.




Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: http://photopin.com



lunes, 23 de febrero de 2015

Poema reflexivo



Huyo de la rima fácil
que hace un poema dócil,
a veces pienso que, estéril, 
observo el mar desde el mástil.

Poema: José Alfonso Bolaños Luque

domingo, 22 de febrero de 2015

¡Manzanas!


LA FRUTA MÁS COMPLETA

¡Mmmmm ...! ¡Manzanas, manzanas y más manzanas! ¡Qué buenas! ¡Qué ricas!




     ¡Qué pena que ya no se vean las Pinky Lady, esas sí que estaban ricas, con un toque ácido pero no tanto como las verdes, y un toque, dulce, muy dulce al mismo tiempo!

     ¡Y qué recuerdos, las manzanas, de personas ¿tan sanas? como sus manzanas! ¿Se seguirán atragantando los chicos, por comérselas, antes de hacer deporte, mientras el deportista se lía tabaco en los parques y las plazas? ¿Y el Manzanita: nos enseñará, les enseñará a todos, cómo se comen con parsimonia, entre un falso ja, ja y un sobreactuado ji, ji?

Texto e imagen: José Alfonso Bolaños Luque

domingo, 15 de febrero de 2015

Las Tareas Integradas y el Currículo Integrado

TAREAS INTEGRADAS Y UNIDAD DIDÁCTICA INTEGRADA
Experiencia


Durante los cursos 2009-2010 y 2010-2011 tuve la experiencia de participar y coordinar un grupo de trabajo para la creación de un Currículo Integrado de Lenguas. Además, en este último, la mayor parte de los integrantes del Grupo de Trabajo y otros compañeros del Centro hicimos en el CEP de Castilleja de la Cuesta un laborioso y enriquecedor curso sobre competencias básicas a cargo del Proyecto iCobae (http://icobae.com), que culminaba con la realización de una Tarea Integrada, entre otras previas, como el análisis DAFO y tal. El curso lo dirigió Miguel Ángel Ariza, que se titulaba Formación de Capacitadores/as en Competencias Básicas (¡bueno!, no me acordaba en que el curso se llamaba así exactamente..., ¿¿así que soy un capacitador en CCBB??).

      Voy a plasmar aquí mi experiencia, señalando los puntos más básicos, para que otros compañeros puedan observar cómo se afrontó esta manera de trabajar. Por supuesto, muy resumidamente y desde mi óptica; para los verdaderamente interesados recomiendo la participación en cursos completos de este tipo o en un Grupo de Trabajo o la Formación en Centro.


LA TAREA INTEGRADA


Prevenciones Iniciales


     Según la propuesta iCobae, la puesta en marcha de una tarea integrada es la realización paradigmática del trabajo en competencias básicas. A mí siempre me quedó la duda, que expresé en su momento y he dejado plasmado en algún artículo de manojitosdemirra.blogspot.com, de que, una vez que el profesor de una materia ha cumplido su parte en la Tarea Integrada, ¿qué? 

     En todo caso, antes de continuar, me gustaría dejar claros dos aspectos:

1º.- Que una cosa es hacer UNA tarea integrada como forma de complementar o diversificar el estilo docente habitual y otra diferente es que el trabajo competencial sea la manera habitual de dar clase, el estilo docente, y por tanto la realización de tareas integradas sea más frecuente. Suele recomendarse una por trimestre.

2º.- En relación con esto, debemos hacer notar que una Tarea Integrada no es un trabajo extracurricular: no debe observarse como una actividad complementaria o extraescolar sino, antes al contrario, se integran en ella diversos objetivos de los currículos de las asignaturas implicadas.

La Realización de una Tarea Integrada



CONCEPTO: Lo primero que hay que tener claro que la tarea integrada es, en realidad, un trabajo enfocado a un resultado tangible, físico, si no lo definimos como ese mismo resultado. Es decir, desde diversas asignaturas, generalmente en un curso, vamos a organizar un trabajo que lleve al alumnado a la consecución de un resultado material, sensible, final.

     Este resultado final puede ser una revista, una obra de teatro, una guía turística, ...

PROCESO: 

1º.- Los docentes implicados, de un mismo curso, toman los objetivos de las diferentes asignaturas y los observan. Buscan objetivos comunes o relacionados, y sopesan qué tarea podría integrar algunos de ellos, de todas las asignaturas.


     - Por eso, es una actividad curricular; afecta a todos los currículos de un grupo o curso (los integra).


    - Es muy frecuente poner en conexión objetivos de Sociales y Naturales, y luego ver cómo se articulan las instrumentales, más flexibles. En todo caso, depende de la sensibilidad y tendencias de los docentes, las características de su alumnado, la idiosincrasia del Centro, ...


2º.- Se define qué tarea se va a desarrollar.

     - En nuestro caso nos decidimos por una Guía Saludable de la localidad en español, inglés y francés, que involucraba no solo a las CCNN, sino además a Plástica (imágenes), Matemáticas (tratamiento de datos y gráficas), EF (rutas en bici), ..., aunque no todos estos Departamentos participaron.



3º.- Se establece el tiempo de realización, y se distribuye en él los pasos para la realización de la tarea.

     - Cada asignatura emplea sus horas de clase para trabajar el aspecto encomendado, su parte de la tarea, en el momento que le corresponde.

4º.- Se acaba con la tarea hecha, y publicitada.

     - En el caso de la Guía, con la Guía misma. En otros casos, con la puesta en escena (obra de teatro, noticiero, ...).
     - Lo ideal es que pudiera tener continuidad y verdadera utilidad para el Centro, o incluso para la localidad.


LA UNIDAD DIDÁCTICA INTEGRADA

     El curso anterior, enfrascados en el Currículo Integrado de Lenguas, tuve la ocasión de crear unas fichas para mis clases de Lengua Castellana y Literatura, en las que se integraba Lengua, Ciencias Naturales e Inglés. Tuve el apoyo de mi querida compañera Consuelo Fernández, de Ciencias Naturales, y se hicieron para 1º ESO (yo era tutor de 1º A). 
     Aquí se integraban objetivos, o más bien contenidos, de Lengua y Naturales, con aportación de vocabulario en Inglés. Se partía de la base de que en CCNN los alumnos desarrollaban un tema sobre las plantas. Asimismo, nos dimos cuenta de que en la literatura, sobre todo en la narrativa, pero también en poesía, aparecían constantemente árboles de diferente tipo. Los alumnos de hoy apenas conocen sus nombres, ¿por qué no sumergirlos en una especie de aventura de ficción donde ellos mismos sean los protagonistas y adquirieran, en su transcurso, conocimientos de Naturales (angiosperma/gimnosperma, de hoja perenne/de hoja caduca, nombres de árboles, ...), de Lengua (lectura de poemas, creación de narraciones e incluso análisis de oraciones, ...) con cierto incremento del vocabulario de Inglés?
      Así que creé una serie de fichas que se pusieron en práctica en el aula, con imágenes además para un mejor reconocimiento de los tipos de árboles que pudiera ayudarles a imaginar las lecturas. No recuerdo si he publicado estas ficha, creo que sí. 


CONCLUSIONES

   
     Bueno, os animo a la realización de este tipo de tareas. Son muy enriquecedoras tanto para el alumnado como para el docente, y dinamizan y motivan mucho, aunque requiere de un plus de esfuerzo, especialmente al principio. Pueden, incluso, hacerse en solitario, como hice yo prácticamente con la Unidad Integrada, especialmente si quieres ir tanteando o experimentando. No afectan ni al currículo (objetivos, contenidos, ...) ni a tu PD, y mejora la calidad de tu metodología, sobre todo si haces trabajar más a tus alumnos de forma guiada aunque autónoma y te olvidas de la clase magistral.
     Aunque lo suyo es involucrar a otros compañeros y realizar actividades interdisciplinares (como, por cierto, marca la legislación). La Tarea Integrada es costosa al principio, aunque también se tiene mayor dosis de ilusión, pero tiene bastantes beneficios y a la larga suele ir reduciéndose la sensación de trabajosa que tuvo en sus inicios.

           

Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: http://photopin.com

 

viernes, 6 de febrero de 2015

De cacofonías y figuras literarias en la vida real


FIGURAS LITERARIAS FORTUITAS Y DEL DÍA A DÍA



Hoy es seis de febrero de 2015, y esta mañana, no sé en qué cadena televisiva, pusieron declaraciones de los representantes de ACREDITRA (Sistema Español de Acreditación de la Transparencia), a cuento de un tema político de actualidad. ACREDITRA, como palabra, son siglas con pretensiones de acrónimo que, además de reflejar los vocablos que lo originan, pretende jugar con el concepto 'acreditar' y  'transparencia', saliendo así ACREDITRA, con dos grupos consonánticos con /r/ trabados ambos, que en español cuesta pronunciar. Uno sí, pero dos a un tiempo ... Si la pretensión es que fuera tántrico, mántrico, ... Ya digo, en español suena algo cacófono. Piénsese por qué no decimos *proprio, sino propio. O, piénsese, si no, cuál es una de las mayores dificultades para pronunciar bien el trabalenguas de los Tres tristes tigres que, dicho sea de paso, es normal que estuvieran tristes si, siendo tigres, se encontraban comiendo trigo. 


                                               

     Incluso con un grupo de oclusiva+/r/ (o /R/, si se quiere ser más preciso) puede haber problemas si en la misma palabra aparece una o dos consonantes oclusivas más. El ejemplo paradigmático es croqueta, y la incesante lucha de años contra la otra pronunciación, cocreta, que "probablemente" ya haya aceptado la RAE (... no quiero acordarme), y sus otras variantes: *cocleta y *coqueta. De hecho, cuando traigo este ejemplo a las aulas de Secundaria, suelo continuar la broma haciendo que mis alumnos, si son capaces, digan crocretra. Todo un reto, como el de los tres tigres. Así, si en este Sistema Español han pretendido ser ingeniosos, originales con el lenguaje, otorgándose ese nombre, no podemos dejar de pensar que, desde luego, no suena serio, más bien parece un poco de risa, la verdad. Si ese intento hubiese salido bien, lo habría conectado con mi última entrada sobre figuras literarias, pues habría sido una especie de kakekotoba en una palabra, no en una oración.

                          

     En general, en lo que se refiere a cualquier uso especial del lenguaje, cuando se hace a propósito y bien, es una figura literaria (1); cuando se hace a propósito y mal, generalmente es una cursilada o una demostración de pedantería (2); cuando se hace inconscientemente y mal, es un error gramatical, pragmático-discursivo, de estilo o de redacción (3); cuando se hace inconscientemente y bien, o le ha sonado la flauta al burro (casualidad) o es que lo tiene automatizado (4).

     El ejemplo más claro y típico con el que podemos tipificar el contraste entre (1) y (3) es el POLISÍNDETON. La repetición innecesaria de un nexo, generalmente la conjunción copulativa y, entorpece los textos y se considera, cuanto menos, un error de estilo: estaríamos en el caso (3). De hecho, no es extraño encontrar alumnos que, para referir un suceso por escrito, unen todas y cada una de sus oraciones con y, sin mediar punto y seguido alguno, hasta llegar al punto final. Cuando me enfrento a estos textos, suelo ponerles en clave de humor: "Usa de vez en cuando el punto y seguido... ¡Me ahogo al leer!" Además de recomendarles usar además, luego, asimismo, entonces, .... Son textos achorizados, como una ristra de chorizos unidos por y. Claro, cuando a estos mismos alumnos se les explica el polisíndeton o lo ven en un texto literario o, en general, culto, a veces quieren sancionar a su autor como yo los sancioné a ellos (más bien, corregí amablemente). Y no. No es un error, es un polisíndeton: "¿no veis lo bien que suena?", les suelo argumentar yo (El prado y valle y gruta y río y fuente / responden a su canto entristecido / ... de Herrera, el Divino).



      Ejemplo de figura literaria mal traída (2) es el uso del epíteto sin habilidad, como si poner adjetivos innecesarios delante del sustantivo al que se refieren fuera un plus de literariedad. Es cierto que en muchas narraciones de ficción se hace con bastante frecuencia, y el escritor novel o que pretende "lucirse" lo hace porque sí, como si fuera esa la receta que va a embellecer su texto. Me voy a inventar yo un ejemplo, a ver qué tal de mal me sale: "El esplendoroso sol salía en ese preciso momento. Los rubios cabellos de la triste y silenciosa niña se extendían sobre la cuadrada mesa que su viejo tío le hubiera regalado. Él puso sus malditas manos sobre su bello cuello ...". Y, como ejemplo rápido de (4), los pareados no intencionados, con la coletilla Sin haberlo planeado, / hemos hecho un pareado. La verdad, cuando uno está inmerso en la creación de poemas, especialmente si se ajusta a las estrofas clásicas, pero muy, muy metido, puede ser capaz en algún momento de hablar espontáneamente usando la rima, por lo interiorizado que la tiene en esa ocasión (o si se es un actor de teatro clásico, pongamos por caso). La práctica es el to', que dicen por aquí.

  
                       



     A veces nos encontramos en la vida con figuras literarias no intencionadas, incluso de índole autobiográfica y personal. Cuando me dieron mi primer destino definitivo como Profesor de Secundaria en el IES El Pomar, en Jerez de los Caballeros, en mis listas de alumnos no faltaba el apellido Caballo. Hay muchos Caballo allí en la ciudad templaria. Concursé, y en mi nuevo destino, el IES Torre del Rey (Pilas) me encontré con muchos alumnos cuyo apellido era Cabello. Caballo-Cabello: paronomasia de mi trayectoria profesional. Ahora estoy en el IES Alminar (Bollullos de la MItación), y se ha cortado el proceso, aunque en Jerez también estaban los Ceballos, y en Bollullos no falta algún que otro Cabello. Pero, como digo, esto es algo muy personal. 


     Así, aquí entra en juego el PALÍNDROMO si aparece en tu nombre o apellidos. El palíndromo es como los números capicúa, pero con letras, es decir, se leen igual al derecho que al revés, de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Los más habituales son palabras muy cortitas, como ojo, aunque las hay bien largas: por ejemplo, reconocer. Si tu nombre o apellido es un palíndromo, como el apellido Salas, pues ahí llevas una "figura del lenguaje" en tu identidad. Si quieres, además, puedes constituírtelo en lema (aspecto simbólico: del símbolo hablaremos luego, y dará pie a un artículo sobre Bécquer que traeré en breve, D. m.). Es decir, si eres un Salas puedes decir que siempre eres el mismo, del derecho y del revés. Si consigues hacer cumplir ese lema, serás entonces una persona íntegra, lo que no es poco. 

                                   

     En relación con esto, a veces puede pasar que tu nombre al revés signifique otra cosa. Por ejemplo, Aroa, leído al revés, es Ahora (olvidemos la h, que no suena y está intercalada). O bien, que tenga una sonoridad especial aunque no signifique nada. ¿No suena Razáclanza a palabra mágica, así como Abracadabra, Katchamka o Zasca? Pues no es otra cosa que Aznalcázar, un pueblo cercano a Bollullos, leído al revés. Y, además, hablando de lemas y emblemas, existen apellidos que pueden escribirse en parte con números, como P11 u 8a, al estilo del tan sevillano No8Do (No-Madeja-Do). 


     También con los nombres y apellidos podemos "formar" sintagmas y frases. A la tan traída Dolores Fuertes de Barriga, yo traigo un ejemplo mejor. Mi bisabuela se llamaba Salud de Toro Valiente, algo de lo que se debió de sentir orgullosa, pues hizo honor a su nombre, llegando a pasar el centenar de años de vida. Aunque cabría decir que tuvo salud de toro valiente (o sea, de toro bravo)... que no pisara el ruedo, claro; la salud de los toros valientes en este país suele ser de escaso recorrido.
               
     Algo más complejo, un tanto intencionado, es el caso de Ramón Román, periodista deportivo de ABC de Sevilla.  Para empezar, tanto nombre como apellido descansan en la misma base consonántica RMN, que pudiera pertenecer a una lengua semítica. Así que aquí tenemos, entre otras, aliteración (especialmente de nasales) y paronomasia. Además, no solo es que coincidan las consonantes, sino que asimismo forman palabras bisílabas y agudas, con tilde, por acabar en -n. Y las vocales son las mismas, solo que en orden inverso, cual la rima abrazada de los cuartetos, ABBA. Así, mientras las consonantes se reproducen en el mismo orden, las vocales aparecen especularmente. En cuanto a su sonoridad, por la distribución acentual diríamos que el binomio nombre-apellido, si fuese un verso pentasílabo, sería de ritmo yámbico, y por lo demás Ramón Román tiene un deje a din-don, a tic-tac, a badín-badán, pero aún mejor. 

             

     Para terminar, advierto, me voy a referir a dos cuestiones cuyos ejemplos son políticamente incorrectos y de carácter sexual. 
     El primero de ellos es la rima evocada. Podemos hilar versos de modo que acabemos diciendo una palabra pero evocando otra en el receptor a través de una rima que el oyente espera. El ejemplo que recuerdo es una cancioncilla que hacía mucha gracia en sus tiempos pero que hoy choca con nuestra mentalidad, al manejar la evocación de la palabra maricón (palabra que, por otra parte, nunca he pronunciado, siempre ha sonado mal, siempre ha sido despectiva y de muy baja catadura): 



Los hermanos 
Pinzones
eran unos 
mari... neros,
que se fueron
con Colón, 
que era otro
mari... nero.





     Esta cancioncilla humorística, ya antigua, aun hoy le hace gracia a muchos, que ahora no se reirán tan abiertamente porque saben que está sancionado socialmente ... de puertas afuera. A mí nunca me hizo gracia, ni jamás me he reído con este tipo de humor, así que quedo a salvo de que se me acuse de querer simplemente guardar las formas tirando contra él. Si traigo aquí el ejemplo es porque me parece muy bueno el recurso que usa, y no me sé otro. Juega con la psicología del oyente, en cuyas mentes la poesía y la rima es parte del acervo común, del día a día, como otras formas de comunicación.
     Un efecto similar al de los malos entendidos a través de los sobreentendidos, como la canción El bigote: Unos lo tienen chico, otros lo tienen grande ... ¿por qué será que a las mujeres les gusta tanto ... ese bigote que está de moda desde hace tanto? Aquí lo que se evoca es un concepto. Se enumeran unas características (tamaño, grosor, color, ...) y se explicita su variedad; al mencionar a las mujeres queda claro que se trata de algo propiamente masculino. Se trata del bigote, pero se evoca otro atributo. Así, la evocación, tanto de forma como de conceptos, es un recurso potente del manejo del lenguaje. Y digo lo mismo: traigo ejemplos de carácter humorístico y sexual por ser los que se me vienen a la cabeza de inmediato, pero el recurso es igualmente potente en textos serios, poéticos o trascendentes.

     El otro ejemplo puede parecer una regla mnemotécnica, y lo es, pero fortuita, es la de los pronombres personales átonos. Ya sabemos que, a la hora de estudiar, cuando hay que recordar elementos, podemos coger sus iniciales y formar con ellas una palabra. Cada letra de esa palabra nos llevaría a cada concepto. Así es como en 8º de EGB nos estudiábamos los fonemas oclusivos sordos (petaca: /p/, /t/, /k/) y sonoros (bodega: /b/, /d/, /g/), los velares (cagajo: /k/, /g/, /x/), etc. 
     En las Ciencias Sociales y en las empresas se usan mucho. Si, encima, es de referencia sexual, más fácil de recordar. Tuve un compañero en Jerez de los Caballeros que le decía a los chicos que el verbo tenía T.A.M.P. ó N. (tampón), es decir, tiempo, aspecto, modo, número o persona. La "o" era porque las formas no personales no tenían persona ni número. No incluía la voz, porque en las tablas de memorización del paradigma solo aparece la voz activa (y porque se cargaba su regla, yo creo).

                                       


     Ahora, ¡qué difícil que los alumnos se aprendan los tipos de pronombres personales que hay! Bueno, cuando empiezan a estudiar los átonos pronto descubren por ellos mismos una regla muy gráfica: me, te, se, lo (o la), y lo que sigue solo es cuestión de eso, de seguir.

       

     No quiero terminar con ejemplos tan explícitamente verdes, y como el orden de los elementos en una emisión verbal, oral o escrita, es también importante en el manejo de la lengua, no vaya a ser que opere en mis lectores el efecto de recencia, acabaré con un caso en relación con el orden en la oración (y bien podría aparecer en algún artículo de lengua, más que de literatura, ya que últimamente estoy tratando mucho el cambio de orden de la misma palabra en una oración y sus efectos). Hablamos del hipérbaton. Sí, al hablar en ocasiones lo usamos, generalmente porque se nos había olvidado completar una unidad sintáctica y lo corregimos sobre la marcha, mientras aún estamos constuyendo la oración, o de manera involuntaria (pasa lo mismo con los anacolutos y, sobre todo, la aparente falta de concordancia). 
     Han pasado unos diítas desde que empecé este artículo. El sábado pasado, 07-02-2015, se enfrentaron en el Vicente Calderón el Atlético de Madrid y el Real Madrid. Escuchando la retransmisión de este partido de fútbol en Onda Cero, en el programa Radio Estadio, escuché esto: "Tarjeta para Mandzukic por mano justa". Se entiende perfectamente lo que quiere decir 'Tarjeta justa para Mandzukic'. El sustantivo tarjeta tiene aquí dos Adyacentes: "para Mandzukic" y "justa", pero el orden no es irrelevante porque mano también es femenino y si ponemos tras él el adjetivo justa, podría parecer que se refiere a mano y no a tarjeta. 

     Aquí, si se malentiende, es porque se quiere, porque se hace a propósito y nos resulta curioso: si la mano de Mandzukic fuera justa, querríamos que nos tocase con ella, y se empezaría a parecer al inefable Maradona, o al menos a su imagen paradójica, irreverente y blasfema. En Radio Estadio hay culteranos ocultos.




Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: http://photopin.com

miércoles, 28 de enero de 2015

Cuestiones de morfosintaxis



REFLEXIONES DE MORFOSINTAXIS. REPASO Y CASOS DIFÍCILES. EJEMPLOS.
(I)

                                     

SUMARIO

1. El adverbio sólo, ahora sin tilde (solo).
2. Los sintagmas pueden ser núcleo de otros sintagmas.
     2.1. Sustantivaciones.
     2.2. Otros casos: Sintagmas Preposicionales y Locuciones Adverbiales cuantificadas (con
            variación de grado).
     2.3. SN cuantificado
3. Cuantificador de un Cuantificador y Adyacente de un Cuantificador. ¿Determinante de un Determinante? Romper o no una perífrasis verbal.
     3.1. Cuantificadores cuantificados y restringidos.
          3.1.1. Ejemplo: Mucho más barato.
     3.2. Los Determinantes.
     3.3. El caso de lo más.
     3.4. Perífrasis rotas por cuantificador.
4. Del Complemento de Régimen Preposicional (Suplemento de Alarcos) y el poderío de los pronombres personales átonos.
     4.1. Complementos de Régimen Preposicional.
     4.2. Casos de CD+CRég.
     4.3. Pronombres personales átonos.
           4.3.1. El CI y otros casos de pronombres personales átonos en Oraciones Atributivas.
5. ¿Juntos y juntas? A vueltas con el lenguaje políticamente correcto.
6. De oración a sintagma o viceversa.
7. Casos de ambigüedad.
8. Adyacentes, no del núcleo, sino del sintagma.

                                      


     
1. EL ADVERBIO SÓLO, AHORA SIN TILDE (SOLO). 

Recientemente insertamos en este blog un artículo en relación con la desaparición de la tilde diacrítica del adverbio solo, y otro sobre el mismo caso en los pronombres demostrativos. Allí discurrimos largo y tendido sobre este asunto, y ahora me voy a centrar en aquel adverbio y su homónimo adjetivo para cuestiones más de cariz sintáctico, especialmente en relación con el orden en la oración. 
     NOTA: Para un mejor entendimiento de los ejemplos expuestos, voy a recuperar la tilde diacrítica del adverbio sólo, en contraposición con el adjetivo calificativo solo, para no tener que estar constantemente puntualizando si se trata de uno u otro. Soy perfectamente consciente de que esta tilde ya no debe usarse.

     ¿Es lo mismo decir Sólo yo hago preguntas que Yo sólo hago preguntas? Desde luego, no. Por lo tanto, en este caso el orden es muy importante para el significado global de la oración. Un ejemplo más de que eso de que los Complementos Circunstanciales se pueden situar donde se quiera es un aserto excesivamente general y con demasiadas excepciones. 
     En el primer caso, Sólo yo hago preguntas, el adverbio sólo incide sobre el Sujeto, en este caso el pronombre yo. ¿Forma parte, diríamos, del Sintagma Nominal? En otro artículo ya vimos elementos (preposiciones, adverbios, ...) que marcaban frontera, exclusividad e inclusividad, como por ejemplo Hasta tú lo harías, Incluso ellos lo saben, Entre tú y yo todo queda en secreto, ... Desde luego, con los recursos de análisis de secundaria falla algo. Pues no nos atrevemos a afirmar que sólo sea ni Determinante ni Adyacente con rotundidad. Aunque por el sentido vemos claro que incide en el pronombre: yo soy el que hace las preguntas, y no tú a mí, ni nadie más.
     En el segundo caso, Yo sólo hago preguntas, este sólo incide sobre el predicado (Complemento Circunstancial) o, si se quiere, sobre la oración entera (Complemento Oracional). No hago nada malo, ni tengo más responsabilidad; lo único que hago es hacer preguntas. (Nada sabemos de si otros también las hacen). También aquí es difícil decidirse sobre qué tipo de CC o CO se trata. Yo lo veo cercano al sí, al no, al quizás, al casi. Sí hago esto, pero sólo esto. Tiene cierta movilidad: Yo hago sólo preguntas; Yo hago preguntas sólo (aquí, para evitar ambigüedades con el adjetivo, preferimos su versión extendida: Yo hago preguntas solamente).
     Por último, con el adjetivo esta oración vuelve a tener otro significado diferente: el sujeto, yo, está solo haciendo preguntas: Yo, solo, hago preguntas; Yo hago preguntas solo.


     Nótese, dicho esto, la diferencia de significado entre las siguientes oraciones:

a) Iba yo solo por la calle.  --> Soledad; nadie me acompaña.
b) Yo sólo iba por la calle. --> No hacía otra cosa.
c) Sólo yo iba por la calle. --> Nadie más que yo estaba en la calle.

                            

2. LOS SINTAGMAS PUEDEN SER NÚCLEOS DE OTROS SINTAGMAS.




     Este es un concepto que choca con la mentalidad de los chicos de secundaria, y ahora pondré ejemplos. La verdad es que el fractal y el encapsulamiento no son solo formas de organizarse las entidades físico-químicas (átomo, molécula, sustancia, ...) y biológicas (ADN, núcleo celular, células, tejidos, ...): la lengua lo usa bastante.

   2.1. Sustantivaciones

     El típico caso en que encontramos un sintagma funcionando de núcleo de otro es cuando se da el fenómeno de la sustantivación. En los sintagmas nominales El niño bueno, La mujer rubia, los núcleos son, obvia y respectivamente, los sustantivos niño y mujer. Si los suprimimos, la función de núcleo de SN la pasan a desempeñar los que eran Adyacentes, en este caso adjetivos: El bueno, La rubia, pues entendemos que aquí bueno significa 'niño bueno' y rubia 'mujer rubia'. Decimos, pues, que son adjetivos sustantivados. Pueden aparecer con el artículo neutro: Lo bueno, Lo rubio, Lo alto, Lo sublime, ...

                             

     Pues bien, si procedemos de igual manera con el SN La puerta de esa casa, El vendedor de la esquina, cuyos núcleos son los sustantivos puerta y vendedor, y los dejamos en La de esa casa, El de la esquina, por el mismo razonamiento diremos que serán núcleos de los nuevos Sintagmas Nominales los que antes eran Adyacentes, los Sintagmas Preposicionales de esa casa y de la esquina. Son Sintagmas Preposicionales Sustantivados. También pueden ir con artículo neutro: Lo del otro día.
     Y por la misma razón, una Proposición Subordinada Adjetiva, que es Ady de un SN, puede sustantivarse y pasar a ser el núcleo de un SN:

En negrita el núcleo, subrayado el adyacente

La gota que colmó mi vaso --> La que colmó mi vaso.
La mujer que me enamora --> La que me enamora.

Y con artículo neutro: Lo que tú ya sabes.

   2.2. Otros casos: Sintagmas Preposicionales y Locuciones Adverbiales cuantificadas (con variación de grado).


     Este fenómeno no solo se restringe al caso de las sustantivaciones. En expresiones como Él es muy de su casa, encontramos un SPrep, de su casa, cuantificado por el adverbio muy. Estaríamos, pues, ante un SAdj, muy de su casa, cuyo núcleo sería el SPrep, de su casa (= 'casero, hogareño') y su cuantificador o intensificador muy. Si se quiere, puede decirse que es un SPrep Adjetivado, algo redundante, pues estos SPrep, generalmente Adyacentes o Atributos, funcionan como adjetivos (Mi padre es marroquí = Mi padre es de Marruecos). En general, encontramos Locuciones y Sintagmas Preposicionales cuantificados por adverbios, formando el conjunto, bien SAdj, bien SAdv:

Muy de mañana

Tan de seguido

Tan de  España

Poco por la labor

Cuestiones más de cariz sintáctico, decíamos al principio de este artículo; por cierto, que no es lo mismo que Cuestiones de cariz más sintáctico (tal vez semánticamente, pero no sintácticamente). 

2.3. SN cuantificado.

     Para el caso de Tú eres muy creativo; yo soy más otra cosa, es difícil pensar que ese más sea CCCantidad, más bien parece incidir sobre otra cosa como conjunto. Aparece en una oración atributiva, y es que los verbos copulativos reclaman un complemento característico, el Atributo, que igual puede ser SAdj, SN, SPrep o SAdv, y responder a preguntas como ¿Qué? (Soy un carpintero), ¿Cómo? (Soy muy simpático), ¿De dónde? (Soy de Marruecos); el caso es que todo Atributo puede sustituirse por lo (lo soy, en los tres ejemplos, aunque el último admite Soy de allí). Y en el caso de Yo soy más otra cosa, también más otra cosa, unitariamente, puede sustituirse por lo, luego se trata de un sintagma. El hecho de que más otra cosa responda a la pregunta cómo, no qué, lo está acercando al SAdj, aunque observamos que su N es un sustantivo. Asimismo, va cuantificado por más, como en muy creativo el adjetivo creativo va cuantificado por muy. De hecho, aquí otra cosa está tratado como antónimo del adjetivo creativo, por lo que el sustantivo cosa debe estar refiriéndose metalingüísticamente a un adjetivo que no se ha podido o querido encontrar, como si dijéramos Tú eres muy creativo; yo soy más ordenado, o más previsible. Es decir, el referente del sustantivo cosa, palabra comodín, es una cualidad; otra cosa, por tanto, debe considerarse un SN Adjetivado, N del SAdj más otra cosa; está cuantificado por más. 
      Por cierto, y sigo con el tema del orden: ¡qué distinto es decir Soy más otra cosa, que decir Soy otra cosa más! En este último caso, el atributo otra cosa más no responde a la pregunta cómo (que apunta al adjetivo) sino a qué (que apunta al sustantivo). Tampoco podemos separar más de otra cosa, como si más, aparte, fuera un CCCant o similar, pues no puedo decir *Lo soy más, sino Lo soy: el atributo es unitariamente otra cosa más. Aquí inciden sobre el N cosa, sustantivo, tanto otra como más. Alguien tendrá que traer a Secundaria la explicación plausible de qué es este más en Sintagmas Nominales así (¿Determinante o Adyacente?) y qué tipo de palabra (¿Determinante Indefinido?, ¿Adverbios a modo de cuantificadores/intensificadores? En este último caso, el SN tendría un complemento más, aparte de Det y Ady).

3. CUANTIFICADOR DE UN CUANTIFICADOR Y ADYACENTE DE UN CUANTIFICADOR. ¿DETERMINANTE DE UN DETERMINANTE?

                             

3.1. Cuantificadores cuantificados y restringidos

     Los adverbios de cantidad que funcionan de cuantificadores o intensificadores de adjetivos y adverbios (muy, bastante, demasiado, más, menos, poco, ...), como en

Muy temprano

Poco trabajador

Demasiado listo

Bastante alegremente

pueden precisarse aún más añadiéndoles a ellos mismos su propio cuantificador. El caso típico es

Muy poco interesante,

lo cual es menos que poco interesante.

     En el SAdj Muy poco interesante, el cuantificador del adjetivo interesante es el SAdv Muy poco, cuyo N es poco y tiene su propio cuantificador, muy.

     Además, los cuantificadores pueden tener adyacentes. Se trata del famoso segundo término de comparación en oraciones comparativas. No existe el CCComp, aunque muchos así enseñen para evitarse complicaciones. Esto lo explico en mis apuntes sobre Oraciones Subordinadas. En la oración:

Alberto es más fuerte que su amigo Juan, 

el cuantificador del adjetivo fuerte es más que su amigo Juan. Hasta que no sepa si Juan es fuerte o no, no sabré cómo es de fuerte Alberto: que su amigo Juan incide en el adverbio más, precisa o restringe su significado: es el Adyacente de más.

     3.1.1. Ejemplo: Mucho más barato

      Voy a proponer un caso con diferentes soluciones de razonamiento. Se trata del sintagma Mucho más barato. Soluciones:

1ª) Si significa que hay mucho de algo (muchos artículos a la venta) y que estos son más baratos, estamos en un SN, cuyo N es el pronombre indefinido Mucho y que tiene un Ady más barato, que es un SAdj.

2ª) Si significa que un artículo está, no más barato, sino mucho más barato, Mucho más barato es un SAdj cuyo N es ...

       a) ... el adjetivo barato, que tiene de cuantificador ...
                  
                  1. La locución adverbial mucho más.
                  2. El SAdv mucho más, cuyo N es más que, a su vez, tiene un cuantificador, mucho.

      b) ... el SAdj más barato, con el cuantificador mucho, adverbio. A su vez, el SAdj más barato tiene de N el adjetivo barato con el cuantificador más.

     
3.2. Los determinantes


     ¿Es posible algo así en un SN? Es decir, ¿los determinantes podrían tener su propio determinante? Al fin y al cabo, muchos indefinidos son clavados a los adverbios de cantidad (bastante/s, mucho/a/os/as, poco/a/os/as, ...).
     Podemos empezar esta reflexión acudiendo a más. A veces, cuando aparece con sustantivos, es porque estos se han adjetivado, porque funcionan como adjetivos: más hombre, menos macho, muy mujer, ... Aquí siguen siendo adverbios, cuantificadores de sintagmas adjetivales cuyos núcleos son sustantivos adjetivados.
     Pero hay casos en los que claramente estamos ante un verdadero SN:

En esa calle había más casas azules.

Tenemos menos días para acabar el trabajo.


     Aquí, como en En esa calle había muchas casas azules o en Tenemos pocos días para acabar el trabajo, podemos escabullirnos diciendo que más y menos son determinantes de casas y días, y considerarlos, no adverbios, sino Determinativos Indefinidos, aunque no varían. 

     En otras ocasiones, como ya hemos comentado, nos encontramos con un SN Adjetivado o Adverbializado que trae su propio cuantificador:

Yo soy más otra cosa,

como en Yo soy más así. En Yo soy más otra cosa, más no incide sobre cosa (no es Determinate), sino sobre el conjunto otra cosa, tratado unitariamente. 

     Por cierto, de nuevo el orden es importante, pues no es lo mismo decir Yo soy más otra cosa, que decir Yo soy otra cosa más.
     ¿Qué hacemos con Otra cosa más? ¿Tiene aquí cosa un  Det Otra y un Ady Adv más? Esto si admitimos la regla de que los determinantes van antes, y no después del núcleo, algo muy discutible. 
     De todos modos, en Yo soy más otra cosa, se puede ver ese más independiente de otra cosa, un SAdv independiente con el sentido de 'más bien'. Pero el sentido y la entonación de la oración serían distintos.

     Por tanto, no nos queda más remedio que admitir que un determinante, como adjetivo que es, puede cuantificarse, pues no es lo mismo tener Pocos problemas que tener Muy pocos problemas. Y aquí pocos, como varía en número, no es adverbio de cantidad, es determinativo indefinido. Luego en Muy pocos problemas, el determinante de problemas es Muy pocos, un SAdj (SDet, si se quiere), cuyo N es pocos y tiene un cuantificador muy.
     Un paso más allá supone este ejemplo: Muchos menos problemas. Aquí muchos, que no es adverbio porque varía, sino determinativo, está incidiendo sobre menos, no sobre problemas. No es que tenga menos problemas, es que tengo muchos menos. ¿Cuál es el determinante de problemas? Muchos menos. Es un sintagma, cuyo núcleo es menos y que tiene su determinante muchos. Es un determinante con determinante, si admitimos que aquí más y menos son indefinidos, no adverbios. Pues considerar muchos como Det del SN menos problemas, en conjunto, no nos cuadra semánticamente.


     Hay señales que parecen apuntar a la existencia del Sintagma Determinativo sin que aún osemos afirmarlo. Una pista es la aparición de conjunciones entre Determinantes como en con la o las variables independientes, aunque aquí puede aducirse sustantivo omitido: con la variable o las variables independientes.
     Otra pista es el siguiente razonamiento. En una mesa hay dos lápices. Dos lápices es un SN con un Det, dos. En la mesa, además, hay otros lápices. Otros lápices es un SN con un solo Det, otros. Ahora digamos: En esta mesa hay dos lápices y en esa de allí hay otros dos lápices. En el caso de otros dos lápices, puede parecernos que, más que lápices tenga dos determinantes, realmente otros sea determinante de dos, y otros dos, SDet, Determinante de lápices. Eso podría explicar por qué no es posible cambiar el orden, *dos otros lápices. Si ya decimos Los otros dos lápices, se puede razonar que el Det de lápices es el SDet Los otros dos, cuyo N es dos y tiene a su vez un Det, el SDet los otros, cuyo N es otros y tiene a su vez el Det los. Sobre la capacidad de tener muchos determinantes un solo sustantivo, vid. mi artículo al respecto. 
     Otra forma de verlo es que otros no está incidiendo en lápices, sino en el SN dos lápices, lo cual cambia la perspectiva.

   3.3. El caso de lo más.

    En el habla popular se suele escuchar ¡Eres lo más! Obviamente, lo más viene de un SAdj completo: lo más grande, lo más importante, ... Por lo tanto, es un SAdj con el N, el adjetivo, omitido. Además, es irrecuperable y era un adjetivo sustantivado El grande-La grande-Lo grande; El más grande-La más grande-Lo más grande.

     O sea: Estamos ante un SN, introducido por el artículo neutro lo, que es Det. El N del SN es un SAdj Sustantivado, que, al perder el adjetivo de referencia, tiene como N el que antes era el cuantificador, el adverbio adjetivado más. Todo un caso difícil para poner de reto a nuestros alumnos.

                                   

3.4. Perífrasis rotas por cuantificador.

    Traigo un ejemplo donde, una vez más, el orden influye en el significado, y de nuevo aparece el cuantificador más. Se trata de la diferencia entre Tengo que estudiar más, con la perífrasis modal de obligación clara y un CCCant más (en el sentido de 'tengo que esforzarme más', o 'tengo que estudiar con más énfasis, más a menudo') y Tengo más que estudiar, donde se entromete en la estructura de la perífrasis ese más, con el sentido de 'más cosas, más temas', y no más cantidad de esfuerzo. Aquí el verbo auxiliar tengo recupera un poquito su significado posesivo, si es que no lo consideramos un verbo pleno, y más que estudiar un CD (difícil entenderlo así porque nos choca sustituirlo por lo -? Lo tengo- o transformarlo en pasiva -? Más que estudiar es tenido por mí-). O, mejor, más un CCCant y que estudiar otro CC cercano al CCF ('Tengo más cosas para estudiar')
     Si en este segundo caso seguimos considerando la existencia de una perífrasis, ¿qué es y de qué funciona más?

4. DEL COMPLEMENTO DE RÉGIMEN PREPOSICIONAL (SUPLEMENTO DE ALARCOS) Y EL PODERÍO DE LOS PRONOMBRES PERSONALES ÁTONOS 

     No voy a explicar aquí qué es un CRég ni las funciones tan variadas de los pronombres personales átonos, pues ya lo hago en los apuntes de morfosintaxis colgados en mi web. Lo que traigo aquí son dos cuestiones relacionadas con el CRég. 
     En primer lugar, que a veces aparecen asociados a pronombres personales átonos (acordarse de algo, fiarse de alguien, ...), aunque no siempre (soñar con alguien, hablar de algo). En estos casos, el pronombre es Índice de Intransitividad si al quitarlo el verbo exige CD con cambio de significado (Fiarse de algo vs. Fiar algo; Acordarse de algo vs. Acordar algo). Si no exige CD, entonces se trataría de un Incremento Reflexivo. 

     En segundo lugar, el hecho de que un CRég puede aparecer con un CD a la vez. Algo sabido, y que hemos tratado en el artículo sobre el doble acusativo latino, pero que desde que lo escribí me estoy dando cuenta de que es más habitual de lo que pensaba.
     Si unimos estos dos motivos con el hecho de que, cuando estoy frente a mis alumnos, no me acuerdo de casos de CRég más allá de los típicos Acordarse de algo, Hablar de algo, ... y casi nunca se me vienen a la cabeza casos de CD+CRég (hasta que acaba la clase, claro, entonces sí los recuerdo), con el fin de enriquecer elencos con ejemplos de aquí y allá, traigo casos de CRég y comento algunos. Y, por afinidad, traigo casos donde observar el comportamiento de pronombres personales átonos, vinculados o no al CRég.

   4.1. Complementos de Régimen Preposicional

     El caso del verbo alegrar es curioso. Tanto con CRég como sin él lleva pronombre personal átono, aunque este puede ausentarse también en este caso, y aparece un CD. Con CRég, el sujeto lógico y el gramatical es el mismo y el pronombre átono es el típico que aparece con CRég: Me alegro de esto, Te alegras de esto, ... Es Índice de Intransitividad, porque existe, con significado diferente Alegro esto, Alegras esto, ..., como, por ejemplo, Me alegro de mi vida vs. Alegro mi vida. Si queremos expresar lo mismo con pronombre átono y sin CRég, el sujeto "lógico" o intuitivo no coincide con el gramatical, como pasa con el verbo gustar en Me gusta el chocolate: Me alegra esto. Ahora, esto parece un CD pero realmente es Sujeto. 

     Esto me recuerda el estribillo de unas sevillanas del Perejil, que he usado muchas veces en clase para contar sílabas, buscar rima, proponer una oración muy difícil de analizar y alegrar un poco las caras de mis alumnos: ¡Cómo me alegra, / primito hermano, / comer jamón serrano/ de pata negra!

     También es para comentar el verbo olvidar. Lo podemos encontrar tanto con CD como con CRég, y tanto con pronombre átono como sin él:

1.- Olvidarse de algo: Con CRég y un pron. pers. átono que es Índ. Intr., pues existe Olvidar algo, con CD.

2.- Olvidar algo: Con CD y sin pron. pers. átono.

3.- Olvidarse a uno algo: Con doble pron. pers. átono, el primero se y el segundo cualquier otro no reflexivo: Olvidárseme el abrigo; Se te olvidó mi nombre, Se nos olvidaron las promesas. El se, siempre presente,es Índice de Pasiva Refleja, el sujeto pasivo es lo que parece un CD (el abrigo, mi nombre, las promesas), y el otro pronombre átono es CI.      

     Ejemplos de verbos que exigen CRég: 


Insistir en algo

Consentir en algo

Consistir en algo

Vincularse con algo

Tener que ver con algo: Con locución verbal incluida.

Meditar en algo

Reflexionar sobre algo

Transformarse en algo

Hacerse de algo: Como en Se hizo del Español. 

Por cierto, obsérvese cómo cambian los significados cambiando pequeños elementos: 

Él es español vs. Él es del Español vs. Él se hizo español vs. Él se hizo el español vs. Él se hizo del Español.

    En el caso de Orar por alguien, Rezar por alguien, Pedir por alguien más bien parecen CCBenef., pero no veo claro Orar por algo, Rezar por algo, Pedir por algo: me parecen más CRég que CCCau.

    Espronceda, en su poema El mendigo, nos ofrece el ejemplo de Regalarse de algo, con un pronombre átono Índice de Intransitividad (me), y de regalo un caso de CPvo (codicioso): Me regalo / codicioso / del banquete / suntüoso / con las sobras / de un señor.

        

   4.2. Casos de CD+CRég

Invitar a alguien a algo

Condenar a alguien a algo: Cantaba Héroes del Silencio: "Condena al exilio las verdades a medias".

Acusar a alguien de algo

Condenar a alguien de algo es algo más complejo, pues ese de algo puede entenderse como CCCau, al igual que por algo: Condenó al sujeto por robo / Condenamos a los acusados de asalto a un banco.

Absolver a alguien de un delito

En el caso de Hacer algo en el nombre de alguien dudamos.

Deducir algo de algo:  Deduzco tu culpa de tu extraño comportamiento.

Librar a algo de algo: Libré a mi familia de la ruina; Los libramos del peligro.

En Libré a mi amigo de la cárcel, de la cárcel parece un CCL, pero no lo es, pues no lo libré en ese lugar, sino que lo hice "de ir allí". La cárcel, en todo caso, sería el CCL de un supuesto verbo IR omitido, pero no de librar.

Dotar algo de algo: Dotamos de nueva financiación a las instituciones

Usar algo de algo: Usamos el cuchillo de destornillador

Vincular algo con algo


        

   4.3. Pronombres personales átonos

     Mucho se sabe y se ha dicho del se impersonal (Índice de Impersonalidad), como en Se vive bien aquí y el se de pasiva refleja (Índice de Pasiva Refleja), como en Se hacen trabajos de marquetería. Yo también lo he hecho, y en varios lugares. 
     Sabemos que cada vez más se impone la construcción pasiva refleja a la impersonal. Así que encontrar el se impersonal en frases que ya solemos hacer como pasivas son motivo de alegría, como esta:

Se induce sentimientos de hipocresía (IPS, p. 235)

Es una oración impersonal, porque el verbo está en singular, y sentimientos de hipocresía es CD. Si hubiese estado en plural (Se inducen sentimientos de hipocresía), entonces habría sido pasiva refleja y sentimientos de hipocresía sería Suj.
     
     El siguiente caso es complejo, pues se trata de un dativo ético integrado con otra función. Leamos el siguiente texto:

Así que, ¿piensas que por eso yo ya te había dejado de querer? Cariño, ¿sabes lo que vamos a hacer, hija? Nos vamos a quitar esa absurda idea de la cabeza.

En este ejemplo, nos cumple dos funciones:

a) DATIVO ÉTICO, pues el emisor no tiene esa idea en su cabeza y, por tanto, no necesita quitársela de ahí.
b) CI Reflexivo: Pues ella sí tiene esa idea en su cabeza.

                       

     4.3.1. El CI y otros casos de pronombres personales átonos en Oraciones Atributivas



     Otra cuestión también muy interesante y relacionada con los pronombres personales átonos es la aparición del CI en oraciones atributivas. En principio, donde menos extraño nos resulta es con el verbo parecer, pues su propio significado suele ser subjetivo: no nos tiene por qué parecer lo mismo a ti y a mí: ¿Te parece bonito?, Me parece una estupidez, Nos parece correcto, Me pareciste un farsante, Todo os había parecido muy extraño, ... La sustitución del Atributo por lo es fácil y no crea dificultades, aunque es más natural con sustantivos que con adjetivos, en el último ejemplo es más cuestionable: ¿Te lo parece?, Me lo parece, Nos lo parece, ?Todo os lo había parecido.
     La aparición de este CI, habitualmente en forma de pronombre personal átono, es más difícil de asimilar con los verbos ser y estar, menos subjetivos, que apuntan a cualidades estables o transitorias, siendo más habitual con ser: Le fuiste un amigo fiel, Me es indiferente. 
     En muchas ocasiones, se encuentra en la frontera entre CI y Dativo Ético, al menos en cuanto a su significación: ¡Me estás muy listo tú últimamente!
     Otras muchas veces, la aparición del pronombre impide la sustitución del Atributo por lo, lo que nos hace cuestionarnos si realmente lo es, algo que no sucede si desaparece el pronombre átono: Eres de gran ayuda --> Lo eres, pero Me eres de gran ayuda --> *Me lo eres; Es indiferente --> Lo es, pero Me es indiferente --> *Me lo es; Está siendo difícil --> Lo está siendo, pero Nos está siendo difícil --> * o ?Nos lo está siendo.

5. ¿JUNTOS Y JUNTAS? A VUELTAS CON EL LENGUAJE POLÍTICAMENTE CORRECTO


             

     En 2009 una ministra pronunció la siguiente frase: "Lo hemos logrado trabajando juntos y juntas". Aparte de que, en ese afán de promover la igualdad entre hombres y mujeres forzando el lenguaje, se puede llegar a lo contrario, pues da la impresión de que los hombres, por un lado, han trabajado juntos, y las mujeres, por otro, han trabajado juntas, mi gran duda, desde que oí esa frase, fue otra. Y es la siguiente: ¿cómo digo esto mismo si los que han trabajado son dos nada más, un hombre y una mujer? ¿Lo hemos conseguido junto y junta? Indudablemente, solo cabe decir Lo hemos conseguido juntos (tú y yo). Si somos tres, un hombre y dos mujeres, o dos hombres y una mujer, de igual forma solo puedo decir juntos. Solo es posible juntos y juntas si, al menos, hay dos hombres y dos mujeres. 
     Me gustaría reiterarme en que el lenguaje en igualdad debe incidir en la semántica, no en la gramática. Mientras las mujeres sean, o estrechas o ninfómanas, y esta dicotomía de significados no se dé en los hombres, hay machismo lingüístico. Mientras las palabras malsonantes referidas al hombre sean de alabanza y las referidas a la mujer sean denigrantes, se da sexismo lingüístico. ¿Por qué no se ataca esto? Pero forzar la morfosintaxis es un camino equivocado. Opera contra el ahorro lingüístico en un habla antinatural (al menos, no espontánea) y puede dar lugar a ambigüedades y equívocos.



6. DE ORACIÓN A SINTAGMA O VICEVERSA

     Ya comenté en su día que existen Proposciones Subordinadas que, siendo Adyacentes, no son Adjetivas por cuanto el nexo no es un relativo. Creo que fue en una entrada de blog para alumnos de 2º de Bachillerato, con intención aún no cumplida de plasmarlo en mis apuntes de morfosintaxis. Creo; no recuerdo si al final lo hice. El caso es que la explicación era que provenían de ser CRég. Obsérvese lo siguiente:

Confío en ti --> Confianza en ti.

Confío en que lo resolverás --> Confianza en que lo resolverás.


     Para el caso de que tengamos una oración con CD, podemos encontrar el sustantivo paralelo al verbo (generalmente su derivado) y el CD pasa a ser Adyacente con la preposición de:



Siento vergüenza --> Sentimiento de vergüenza
Hago casas --> Fabricación de casas
Veo la luz --> Visión de la luz

Este ejercicio es frecuente para los alumnos de 2º de Bachillerato a la hora de determinar el tema de un texto.

    Sin embargo, no siempre es con la preposición de, hay excepciones:

Te amo a ti --> Amor a ti.

No es que haya heredado la preposición a de CD de persona, pues:

Amo la cerveza --> Amor a la cerveza, Amor por la cerveza.


7. CASOS DE AMBIGÜEDAD



     Que la semántica no influye en la sintaxis es falso. Ya diserté largo y tendido sobre este tema hace tiempo, en este blog. Traigo aquí, sin más prolegómenos, algunos ejemplos de ambigüedad.
     Ya he comentado muchas veces, al menos en clase, el caso de Os quiero a las dos. Si interpretamos que esas dos son personas (dos hijas, por ejemplo), a las dos sería el CD, con su pronombre correferente os. Pero si lo que os estoy diciendo es que a las dos de la tarde tenéis que estar de vuelta, a las dos sería un CCT.
     La oración Le he pedido a la niña un libro del Círculo de Lectores tiene dos interpretaciones: 

a) 'Le he pedido, a la niña que vende, un libro del Círculo de Lectores', con uso popular de la palabra niña para referirse a una mujer joven. Aquí se ve clara la función de CI de a la niña: PEDIR ALGO A ALGUIEN.
b) 'He pedido un libro infantil para nuestra hija'. Semánticamente no se ve clara la función de CI, confundiéndose con esa especie de CCF extraño referido a persona que llamamos CC de Benefieciario: la niña es la que se beneficia del pedido, el libro es para ella. Sintácticamente, no obstante, por poderse sustituir por le, se considera igualmente CI.


     La ambigüedad a veces demuestra su poder revelador. Las dos posibles interpretaciones de El saber que tú no sabes, ¡eso es lo bonito! nos muestra dos grados de sustantivación del infinitivo: una sustantivación plena, donde saber no es un verbo, sino un sustantivo que significa 'conocimiento, sabiduría', y la oración significa 'El conocimiento que tú no tienes', pudiéndose ser ese un tú genérico; y otra propia de los infinitivos, con su doble naturaleza, verbal y sustantiva: 'El hecho de que yo sepa que tú no sabes'.
     Recientemente, allá por diciembre, escuché la siguiente pregunta: ¿Qué nos hace sentir la Navidad? En esta oración interrogativa, la Navidad podría considerarse tanto Sujeto como CD, con cambio importante del significado global de la oración. Si lo que se pregunta es qué cosas me hace sentir la Navidad (amor, morriña, ternura, ganas de comprar cosas, recuerdos, ...), entonces es Sujeto: la Navidad provoca que sienta todo ello. Pero si lo que se pregunta es qué cosas hacen que sienta la Navidad (las luces por las calles, el castañero en la puerta del Corte Inglés, el recuerdo familiar, la cabalgata de los Reyes Magos, ...), entonces la Navidad es CD: todas esas cosas hacen que la sienta, la Navidad es el sentimiento.
     Pasarlo bien también se presta a confusión. Pues podemos estar pasando algo, y hay que hacerlo bien, o por el contrario sencillamente se trata de divertirse.

[Por cierto, acabo de decir que Me ha pedido una madre cita -soy tutor de la ESO, me piden cita para tutorías- y mi interlocutor ha entendido Me ha pedido una madrecita ... y me ha preguntado ¿qué?, ¿qué te ha pedido? ¡Ay, la lengua oral, la verdadera lengua!]
     
8. ADYACENTES, NO DEL NÚCLEO, SINO DEL SINTAGMA     
           
     El 27 de diciembre de 2014 escuché en los informativos de La Sexta esta frase: "Aviso de nieve naranja". Menos mal que sabemos que la nieve es blanca, si no habría sido un ejemplo más del apartado anterior. Obviamente, ese naranja no se refiere a nieve, sino a aviso. En clase de secundaria, diríamos que el núcleo del SN, aviso, tiene dos Adyacentes: de nieve y naranja. Sin embargo, a mí no me lo parece. Me sucede, sobre todo, cuando el sustantivo tiene de Adyacente un adjetivo, no calificativo, sino relacional. 
     En primer lugar, formo el sintagma Aviso de nieve. Hay avisos de diferente tipo: aviso de nieve, aviso de lluvias, aviso de tornados, ... Después, preciso el tipo de aviso de nieve que es, naranja, más grave que el amarillo y menos que el rojo (por lo tanto, cercano a un numeral). Es decir, podemos considerar que el núcleo del SN Aviso de nieve naranja, es el SN Aviso de nieve, sobre el que incide su Adyacente, naranja. A su vez, este núcleo, al ser un SN, tiene su núcleo aviso y su Adyacente relacional de nieve. 
     Si no se ve claro con este ejemplo, obsérvense estos otros:

Pimientos rojos de temporada
Bombillas de bajo consumo de oferta
Traslado de domicilio inmediato
Envío de documentos urgente

Al menos, la discusión está servida.

      A un nivel mayor, el oracional, tenemos problemas parecidos en los siguientes casos:

Trabajaba y estudiaba con esfuerzo

Si me lo pides por favor, te ayudaré y convenceré a tus padres.

Según la morfosintaxis de secundaria, con esfuerzo es CCM de la Prop. 2 estudiaba con esfuerzo y Si me lo pides por favor es el CCCond de la Prop 1 Si me lo pides por favor, te ayudaré. Pero eso no es cierto. Pues también trabajaba con esfuerzo y pedírselo por favor es asimismo condición para que convenza a sus padres. El CCM y el CCCond lo son de las dos proposiciones, inciden en las dos. ¿Lo pondremos donde "falta" omitido, como siempre? ¿O hay que definir bloques (cajas) intermedias? Yo creo que la coma está para algo más, pues las dos oraciones anteriores son lo mismo que

Con esfuerzo, trabajaba y estudiaba.

Te ayudaré y convenceré a tus padres, si me lo pides por favor.

Como a nivel sintagmático el Adyacente en casos como

Mis estupendos padre y madre

Mi padre y mi madre estupendos

Unos huevos fritos y unas patatas (fritas también) deliciosos.

     Por cierto, que puede que no sea lo mismo decir ciertos rasgos o comportamientos, entendiéndose ambos sustantivos como sinónimos, que ciertos rasgos o ciertos comportamientos (IPS, p. 80), entendiéndose como entidades distintas, diferenciadas. La duplicación o no del Det o el Ady puede ser decisivo para el significado completo de la unidad sintáctica.

         
Referencia bibliográfica: IPS: Introducción a la Picología Social (2ª ed.) de Elena Gaviria Stewart, Mercedes López Sáez e Isabel Cuadrado Guirado (coordinadoras); UNED/Sanz y Torres; Madrid, 2013.




Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: http://photopin.com