domingo, 16 de agosto de 2026

"MICRORRELATOS Y AFORISMOS. PÍLDORAS LITERARIAS", DE DANIEL GUERRERO BONET. IMPRESIÓN LECTORA.

 


Es una tentación empezar con alguna cita de la propia obra, sobre todo un aforismo completo, una tentación en la que no voy a caer. No puedo, sería un despropósito. Todavía la frase de un microrrelato, descontextualizada, podría venir bien, pero hacerlo con un aforismo sería un espóiler en sí mismo, algo imperdonable por lo demás, y delictivo, por el tema de derechos de autoría: ¡estaría compartiendo un texto completo! Sería como arrumar la carga con una sola valija, como arrimar el inmenso amor sentido en una sola palabra, robar la joya escogida, toda una fortuna que cabe en un bolsillo.

     Escribir el prólogo de una obra ajena es toda una sensación que comienza antes de ponerte a leer: tienes en tus manos, y tendrás ante tus ojos, un secreto aún, y el privilegio de ser uno de los primeros lectores. Saberlo de antemano te predispone, además, a una lectura diferente, aunque en este caso me permití, como un sibarita, hacer una primera lectura como si nada, como un lector más. Después, eso sí, con la encomienda en mente, vuelves a la contemplación de los textos con ojos escrutadores. Un lector beta haría lo mismo, porque tiene que darle un reporte al autor, pero si vas a prologar, ¡amigo, amiga!, sabes que el reporte se lo estarás dando a los lectores de la obra una vez publicada. Así que me pregunto: ¿tiene sentido dar una impresión lectora en este blog de Microrrelatos y aforismos. Píldoras literarias de Daniel Guerrero Bonet, si eso es algo que ya hice al prologarlo? Pues sí lo tiene, sí. La confección de un prólogo sería para explicarla en otro momento, no es lo mismo que lo que hago aquí. Tiene su punto literario y es emocionante. No es lo mismo estar en el zaguán para hacerte pasar al interior que quedar contigo en una cafetería para hablarte de la casa. Las impresiones lectoras que doy en este blog, que no reseñas, vienen con mi subjetividad, es cierto, pero necesitan ser informativas y descriptivas de manera que se entienda mi experiencia lectora y aporte algo a los demás de una forma diferente a como lo hace un prólogo, del que tampoco quiero hacer espóiler. Además, opera benéficamente la distancia, en este caso temporal. El prologuista y el lector beta están adelantados: han leído antes que el público general, ya ha pasado cierto tiempo desde que me adentré en la obra, si bien es cierto que la intensidad de la lectura te permite no olvidarla, ni en general ni en los detalles. 

     Microrrelatos y aforismos. Píldoras literarias, de Daniel Guerrero Bonet (Punto Rojo, julio de 2026, fijaos qué reciente) es la tercera obra literaria de este autor, quien en sus dos anteriores (Cuentos minúsculos que asoman a realidades sorprendentes e Historias hospitalarias. Cuando las paredes hablan) ya demuestra su voz propia en narraciones breves. Despliega un total de setenta y siete microcuentos de muy diferente cariz: desde sorprendentes hasta bellos, desde anecdóticos hasta profundos. Su sensibilidad se demuestra de diferentes formas, como distinto es un microrrelato de otro. La percepción de lo bello en las cosas sencillas e importantes de la vida, el anhelo y la melancolía, la sorpresa y las asociaciones que habían pasado desapercibidas conviven con temores y con la constatación de la realidad tal y como es, en muchas ocasiones dolorosa, cruel o indiferente (esa es otra crueldad, la indiferencia...). Tras ellos, los setenta y siete escogidos, la obra continúa con una colección de aforismos que comparten sus características en forma, fondo, tono e intención. Ya salimos de la ficción, que no de la literatura, y Daniel nos habla de manera aún más directa con saetas lanzadas a diana. Y variados también: unos son reflexivos, otros impresionistas, los hay fríos y también calientes, flechas con punta de acero afilado o incendiarias.

     Muy bien escrito, ese es el estilo de Daniel Guerrero: palabras y frases claras y a un tiempo seleccionadas y construidas con toda la intención literaria. No usa artificios verbales en su expresión, ni hay trucos en su contenido, y muy pocos saben escribir así. Sus textos te hacen pensar, te abren interrogantes, te pueden conmover en su acercamiento de mirada realista y sensible a lo genuinamente humano o hacerte soltar una carcajada de risa o de ironía. Daniel Guerrero es fiel a su estilo hasta en los títulos de sus libros, y aquí no hace excepción. Por eso los pongo siempre completos. Tiene una parte descriptiva, te expresa lo que es desde la misma portada, en este caso son microrrelatos y aforismos, lo que es. Pero asimismo te deja su seña creativa en una frase breve, en este caso un sencillo sintagma nominal. Ahora es Píldoras literarias, todo un aforismo en sí, conceptista, con varios significados a la vez. ¿Por qué píldoras? Porque son textos breves, dirás. Sí, por supuesto. Pero fíjate, sabemos que Daniel procede profesionalmente del ámbito sanitario. Una píldora te la tienes que tomar y provoca un efecto. Además, una píldora contiene una sustancia dentro: su carcasa desaparecerá una vez en el interior del organismo para que su contenido fluya libre por nuestra corriente sanguínea y llegue a todas las partes del interior de nuestro cuerpo, de nuestras células. Provocará un efecto al órgano al que está destinado. ¿Cuál será en nuestro caso como lectores? ¿El cerebro, el pensamiento? ¿El corazón, las emociones? ¿El estómago, todo lo que hay que digerir? Pues ya me contarás cuando lo leas, son muchas píldoras, y no son todas iguales. En definitiva, a mí me parece muy reveladora la imagen de la píldora, más allá de que a algunos les pueda recordar a la azul y la roja de Matrix: es el propio concepto de encapsulamiento, que se da en toda la naturaleza, que permite que algo enorme ocupe un espacio mínimo, como el ADN, por ejemplo. ¿Cuántas cosas hay que, siendo pequeñas a nuestros ojos, si se desplegasen alcanzarían la distancia de la Tierra a la Luna?

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