miércoles, 28 de mayo de 2025

HISTORIA DE UN DERROTERO

Traslado aquí un texto propio que me ha salido al paso o, usando uno de mis verbos favoritos de últimamente, "ha emergido", estaba escrito en hojas arrancadas de un cuaderno, dobladas y metidas en otro, completamente en blanco, vacío, y que he tomado para usarlo ahora, muchos años después de su adquisición. No es ficticio, aunque si quisiera podría serlo, bastaría con cambiar nombres reales, porque su lenguaje es bastante literario (y, como siempre, me sorprende, llevándome la impresión de que antes escribía mejor que ahora, o mejor dicho, que antes era otra persona y los escritos de ese otro son leídos por mí desde la otredad). Si lo transcribo aquí es por dignificarlo, por darle cierta entidad. Y tal vez lo haga, tal vez lo transforme en ficticio porque, la verdad, no me resultaría demasiado difícil hacerlo. No es una narración: son pensamientos e impresiones. No tiene nudo, ni planteamiento ni desenlace alguno; su estructura es, como se ve, un tanto inductiva. Lo que fue al escribirse: terapia. Lo que es al publicarse: depuración, liberación, recuerdo conservado, sello. Es un texto de 2018.


                                                  HISTORIA DE UN DERROTERO


Una antigua mancha de café embellecía el libro, un defecto fruto de un accidente que lo hacía único: no era ya un ejemplar más, quedó marcada para siempre la página 13 y esta señal asegura qué hacía su dueño cuando pasaba por ella. No impedía su lectura en ese principio de la obra y quedaba bien; se deslizó una vez caída en ella y manchó también un poco los filos de las páginas siguientes cobrando otra dimensión y siendo dos elegantes manchas marrones en una: la de la página 13, la del canto opuesto al lomo del libro.

     Esa mancha fue como la de una lágrima para Alfonso, siempre recordará el momento en que sucedió, en ese momento él lloraba, lloraba inevitable y desconsoladamente, como todos aquellos días ácimos, de una profunda tristeza sin atisbo alguno de rencor, ni de indignación, ni de otra cosa que la pura pena. Ese café amargo derramó su lágrima y ahí quedó, en la página 13, puro testimonio de la pura pena, único signo allí capaz de ser descifrado por Alfonso y nadie más. Allí quedaron unos sentimientos difíciles de explicar entonces y ahora, y asoman sus hijas, su Irene de 11, su Clara de 5 años, ignorantes también ese día de lo que se les venía encima; estaba allí Natalia asomando del mismo modo, una sucesión de preciosas Natalias de 13, 14, 15 años atrás hasta ese día; se traslucía asimismo su ser, el anterior a Natalia y el de esos 13, 14, 15 años: el que fue y el que pudo haber sido; y también aparecía en su forma estrellada una mirada al cielo, al mismo tiempo recogida y protegida.

      La mancha de la página 13 se asemejaba a una neurona. El axón se prolongaba y se suicidaba por el filo de la hoja, queriéndose lanzar al vacío como el que salta por un acantilado, con clara intención de establecer conexión fuera de allí, con el exterior, para pedir auxilio, pero en lugar de ello terminó de manchar el libro de Alberto Méndez por fuera, revelando a todos algo que pudo haber quedado en secreto. Por su parte, las dendritas hacían sinapsis con las palabras futuro, entremorir, más allá, batalla, implorante y alterado, algo de lo que Alfonso se percata ahora, tras tanto tiempo, ahora que quiere releer la derrota primera, y no entonces, entonces era imposible, sus ojos tenían lágrimas y su boca un café muy prolongado, metáfora de su exilio de aquel momento. Ahora desembocaba de nuevo en aquel derrotero y percibió el detalle.

      "¡Es increíble la gente!", pensó, sonriéndose con lástima. Recordó en aquel momento, al instante, la reacción de algunas personas, especialmente las más ajenas y algunas más familiares. Fue, por aquel entonces, revelar la situación desesperada y angustiante ("Natalia me ha dejado, nos divorciamos") e inmediatamente, por afecto o simple simpatía con Alfonso, poner verde a Natalia, como si él no lo contase con todo el dolor de una pérdida, como si ya no la amase o la hubiese amado hasta entonces, como si no la hubiese aceptado como pareja hacía quince años y no se hubiesen dado el uno al otro, compartiendo ilusiones aún candentes, proyectos preciosos que aún continuaban por inercia. Se ponían automáticamente en contra de ella como manera de ponerse a favor de él; un par de ellos hasta la calificaron de fea, ¡es sorprendente! Y eso que él decía que, a pesar de su lejanía actual y de tantas cosas, aun con todo buscaba la reconciliación. Pero daba igual, delante de él venían demasiado rápido con el consuelo de que él era muy válido y había otras mujeres en el mundo, que había que sentir compasión de él y de sus hijas pero en ningún caso de ella (aunque él en ese momento consideraba que ella estaba como enferma, alterada, era otra), que había que lanzarla al foso de los leones (aunque él incluía en su relato sus propios fallos y la parte de razón que le atribuía a ella, aun sin justificar su reacción), que ya se veía venir; alguna profecía autocumplida no dicha pero perfectamente entendida; no merecedora de oraciones (tal vez siendo en ese momento la más necesitada de ellas), y hasta casi podrían haberla llamado fatua, en todo caso se la llegó a considerar no-creyente en lugar de creyente equivocada, menos mal que eso último se cortó pronto.

      "Pero también yo mismo", siguió en su pensamiento. Se volvió a arrepentir de su falta de confianza de entonces. Sobre todo, porque muchas de sus palabras podría habérselas ahorrado, por innecesarias o por difamatorias. El torrente sentimental sin control que salió de su boca... También pudo haberse ahorrado mucho pensamiento incesante. Al fin y al cabo, la gente es la gente: opina desde fuera y parece tener buena intención. Pero, ¿y él, que decía que la amaba en todo momento, y aún hoy lo afirma? ¡Qué prueba más dura! Tuvo de bueno un enorme aprendizaje, un empujón hacia la madurez. Pero... ¡demasiadas lágrimas!, la mitad de ellas inútiles e impropias, más fruto de la autoinducción y el melodramatismo interior que de una verdadera pena por su pérdida.

      Pérdida... Así se sentía al derramar café en la página 13, viudo. ¡Y la gente...! Si hubiese sido viudo de verdad, la reacción de los demás, el consuelo que le habrían querido proporcionar, habría sido bien distinto. Nadie manda al infierno a un difunto, ni le llama feo. No delante del deudo.



lunes, 5 de mayo de 2025

COMPRENSIÓN PROGRESIVA DE LA SUBORDINADA ADJETIVA (O DE RELATIVO), A GRANDES RASGOS

Este artículo lo escribo pensando en mis alumnos de 2º de Bachillerato. A veces, justo antes de quedar dormido, me sobrevienen estos arrebatos de urgencia. Lee despacio y razonando.




1. La típica Subordinada Adjetiva o de Relativo. No explico apenas nada, porque ya sabes lo que tienes que saber de una oración como esta: El invitado que quiera puede tomar un obsequio. Poco hay que decir: la oración subordinada adjetiva que quiera es el Complemento del Nombre de invitado, núcleo del Sintagma Nominal. Ese que es un pronombre relativo que, dentro de la subordinada, funciona de sujeto de quiera, pues significa 'invitado', 'ese invitado'. Partimos de esta frase sencilla para poder hacer los siguientes razonamientos.


2. Igual se analizaría Aquel que quiera puede tomar un obsequio. La única diferencia es que ahora el N del SN es el pronombre demostrativo aquel. Tenlo en mente, porque va a entrar en juego en el siguiente nivel, la adjetiva sustantivada.


3. Oración Subordinada Adjetiva Sustantivada. Si volvemos a la primera oración, El invitado que quiera puede tomar un obsequio, podríamos omitir el sustantivo invitado y nos quedaría El que quiera puede tomar un obsequio. 


Nuestra lengua hace mucho esto: El hombre alto > El alto; El personaje malo de la película > El malo de la película; La chica rubia > La rubia. En estos casos, se dice que el adjetivo que era Complemento del Nombre se ha sustantivado, y pasa a ser el N del SN. Por ejemplo, si digo La rubia, ahí rubia es el N/Adj. Sustant., porque rubia asume el significado del sustantivo chica (rubia ahí significa 'chica rubia') y, por tanto, su función. El y la siguen siendo determinantes/artículos. Y entonces aparece la magia. Con sustantivos, como son masculinos y femeninos, solo pueden aparecer artículos masculinos y femeninos. Pero con adjetivos sustantivados también puede aparecer el neutro: El bueno, La buena, Lo bueno. 

No solo sucede con adjetivos. También con sintagmas adjetivales: El muy tonto; con Sintagmas Preposicionales: El de ahí. Y con Oraciones Subordinadas Adjetivas, como en nuestro El que quiera puede tomar un obsequio. Igual que con los adjetivos, ahora no hay por qué pensar que no suceda lo mismo con muy tonto, de ahí o que quiera: eran los Complementos del Nombre del SN, y al desaparecer el N/Sust, pues pasarían a ser ellos N/SAdj Sustantivado, N/SPrep Sustantivado o N/O. Sub. Adj. Sustantivada. Este es el análisis que siempre propongo y explico, desde la sintaxis "tradicional". Lo único que no olvides que ese que es un pronombre relativo y, en nuestro ejemplo, sigue siendo sujeto de quiera, conozcamos o no el sustantivo al que se refiere (que aquí sí lo sabemos: invitado).

4. Una alternativa a este análisis es reponer el sustantivo omitido. Se analiza igual que en el caso 1, la oración subordinada adjetiva se sigue considerando CN y el N del SN es el sustantivo omitido que nosotros reponemos: El (invitado) que quiera puede tomar un obsequio. El problema es que esto solo lo puedo hacer si el artículo es el o la; con el artículo neutro lo es imposible. Por eso no me gusta, pero es una opción.

5. Aunque la Nueva Gramática se lo arroga, no sé si como una novedad, lo cierto es que la tercera alternativa de análisis es bastante antigua, y cuando yo estudiaba, al menos en los manuales que manejaba, era una propuesta que se había desacreditado y desmontado. Se trataría, en frases como El que quiera puede tomar un obsequio o El de ahí, en considerar que el artículo es el Núcleo. Claro, si lo considero Núcleo de SN, lo tengo que transformar por arte de magia en pronombre, y no lo son, son artículos. Es que, al fin y al cabo, es lo que sucede en Aquel que quiera puede tomar un obsequio (el N es aquel, y es un pronombre), o Ese de ahí (el N es ese, y es un pronombre). Tiene sentido, ya que todos los determinantes pueden ser pronombres... excepto el artículo, cuyo paralelo pronominal son los pronombres personales, pero, claro, el no es él, la no es ella, ni lo es ello. El argumento se va a por el más débil, el artículo neutro lo, porque como nunca aparece, porque no puede, con un sustantivo, sino con elementos sustantivados, y es clavadito al pronombre personal átono lo, de me, te, se, lo, la, le, ... Yo creo que a sus partidarios se les hace raro que todo un sintagma (muy tonto, de ahí) o incluso oración (que quiera) se ponga a funcionar de N de SN y ven más parsimonioso que lo siga siendo una sola palabra. Y, al menos para el artículo neutro lo, en casos como Lo que deseas se hará realidad (=Aquello que deseas se hará realidad), analizan ese lo como N de SN, pronombre, y que deseas sigue siendo CN/O Sub Adj. Así que, lo dejo dicho, esa es tu tercera opción de análisis: considerar N de SN el artículo, llamándolo ahora (por la cara) pronombre, y el CN sigue siendo la O. Sub. Adj. o de Relativo. Si el punto 4 no me parecía bien, en este 5 ya me vienen las arcadas, pero esto es una opinión personal y en la PAU se permite, que además es muy New Grammatical.

6. Si me has seguido, ahora fíjate: Quien quiera puede tomar un obsequio. Aquí hemos dado el último paso. En oraciones así, no pierdas de vista que, en esta oración quien, sigue siendo un relativo, en este caso un pronombre relativo y, por tanto, sigue siendo sujeto de quiera. Solamente que ya no existe sustantivo de referencia, ni siquiera omitido. Estaríamos ante un caso de Oración Subordinada Adjetiva o de Relativo sin antecedente, como en el refrán Quien bien te quiere te hará llorar. Otro ejemplo: Cuanto desees se te cumplirá.


Y ya hemos ido nivel a nivel. Espero que estos ejemplos y sus explicaciones complementen bien a mis apuntes, al libro de texto, y te ayuden a asimilar y comprender. 

jueves, 1 de mayo de 2025

"EPIGRAMAS ERÓTICOS GRIEGOS" Y "MANERAS DE DEMORAR LA NOCHE" DE DINOS JRISTIANÓPULOS

 



EMPIEZA LA COSA CALIENTE, HIRVIENDO. Como anuncié, no sé si prometí, hace dos entradas (Con derecho al descontexto), voy a dar cumplimiento a mi propósito de "reseñar" (comentar a mi manera) obras con conexión con Amae pop blue. Fundamentalmente las que están de base de mi novela, y que aparecen en una Bibliografía que redacté con mucho placer, al final del Volumen III, o más bien siguió contando un narrador al que solté libre y llegó hasta allí, quién sabe si por no querer morirse, como un personaje unamuniano. Que al fin y al cabo la mayoría de esta lista de libros estaba más que leída e interiorizada antes de escribir yo, pero no todo: La novela de Genji, su primera parte, la simultaneaba con la redacción de Amae pop blue, al igual que los Epigramas eróticos griegos de la Antología Palatina, su Libro V, que es uno de los protagonistas de hoy.

      Podría haber empezado por otros de muy distinto cariz y, para ser honesto y justo, el Cantar de los cantares de Salomón y Poesía clásica japonesa [Kokinwakashu] en la edición de Tarquil Duthie (Trotta; Madrid, 2005) deberían haber sido los primeros: por la cantidad de veces que me los he leído, por su antigüedad lectora en mí, por su impresionante delicadeza poética, su belleza, por su arraigo en mis gustos poéticos, mi vínculo tan estrecho con ellos, tanto de mi yo del pasado como del de ahora. Porque, para seguir siendo honesto, los epigramas están también bastante vinculados a mi obra, pero en muchos casos eso fue un descubrimiento posterior o simultáneo, no eran estrictamente necesarios, simplemente que sí, estuvieron ahí. Me refiero explícitamente; no nos damos cuenta, como se señala en la introducción de Epigramas eróticos griegos. Antología Palatina (Libros V y XII) de Alianza Editorial (Madrid, 2001), pero los epigramas eróticos griegos están más de lo que uno se piensa en la literatura occidental, incluyendo nuestros clásicos.

        En fin, podría haber empezado por esos, o por otros, pero no: será que mi inconsciente quiere ser provocativo o que, como el protagonista de mi novela, voy descubriendo que lo sería para unos, para determinado círculo al que pertenecí, o tal vez no tanto, pero no para el gran resto de occidentales de este siglo. Yo no sé por qué en realidad, pero empiezo por ellos: el primero, como dije, en la base bibliográfica de Amae pop blue, Epigramas...; el segundo, Maneras de demorar la noche, de Dinos Jristianópulos, su poesía completa traducida por Manuel González Rincón y editada por Relatos Imaginales (Prokomun Libros; Madrid, 2023), como revelación posterior, serendipia total, y que por fuerza debe estar aquí, y no solo por ser poesía griega ambas (eso es lo de menos, en realidad, y dos griegos demasiado diferentes, además). Así que esto empieza bien caliente.

       Caliente, caliente, pero asimismo profundo. No hay banalidad, aunque muchos momentos sí son festivos. Eros es un gran protagonista, el eros, quiero decir, el placer erótico, el sexo: en ambas obras, se canta y se celebra el placer carnal. Lo que en sí mismo es suficiente para eso de "asimismo profundo". Nos cuesta no verlo como superficial, intrascendente, tabú, zafio, una tentación del diablo, banal, ¿a que sí?, la simple fornicación, la lujuria, la lascivia. Pero no lo es.

      Aunque no siempre es poesía erótico-festiva, desde luego que no. Este erotismo también aparece por estos libros, sobre todo el segundo, muy relacionado con un vacío, con una necesidad, con el mismo amor, con aceptación (o su carencia) de un rasgo de humanidad general o de una identidad personal, con luchas internas, con contrariedades y frustraciones, con esos golpes de pelea por tener o dar caricias, esa lucha, con un vacío (existencial) o un llenado (de plenitud, aunque momentánea). 

      Y con los dioses. Los dioses de un panteón griego, a los que encomendarse en lances eróticos y hacer peticiones de cumplimiento de un deseo, o incluso exigirlo, reclamarlo, o de otros asuntos más turbios relacionados con celos, engaños y decepciones porque, sí, es mi opinión: la violencia y la ira son mucho más turbias que la lujuria, que para mí ahora es más clara, no diré que cristalina. Y con el mismo Dios también se relaciona, en este caso cristiano ortodoxo, ante quien sentirse agradecido por la vida y culpable hasta el masoquismo por la lascivia, ardiente en el corazón o cumplida en el cuerpo. Kyrie, eleison.

       Y la ironía. A veces amarga, otras divertida.

       Por eso, esto empieza calentito.

        Por eso, esto está relacionado con Amae pop blue, o sea, conmigo, que soy su autor.


                                                                         *

LOS EPIGRAMAS ERÓTICOS GRIEGOS DEL LIBRO V DE LA ANTOLOGÍA PALATINA




       Puede ser que, inconscientemente, quisiera demostrar de algún modo que el erotismo explícito despojado de amor, excepto del amor por el erotismo en sí mismo y el tener el objeto de deseo y su disfrute, era tan literario, tan poético, tan artístico como cualquier otro tema. Si eso ha sido así, ha sido entonces otra de mis ingenuidades de bulto, al menos en esta época, porque eso ya no hay que demostrarlo en este siglo. Yo había adquirido los Epigramas eróticos griegos. Antología Palatina. (Libros V y XII) hacía mucho tiempo, creo que de la época en la que empecé las Metamorfosis de Ovidio y me enfrascaba con Esquilo. Y así, con todo su título, aparece en la Bibliografía de Amae pop blue. Pero, la verdad, solamente el libro V es pertinente. Es la heterosexualidad la que protagoniza mi libro.

      Por supuesto que en absoluto voy yo a analizarlos, ni los epigramas ni el conjunto, ni este libro ni los siguientes. No soy nadie para hacerlo. Solamente dejaré impresiones. 

       Es cierto que alguno se escapa en relación a efebos, que algunos son sarcásticos y de escarnio, que algunos suspiran de amor. De estos últimos, los que más, dentro de esa minoría. Pero, a decir verdad, los más abundantes, y para mí más llamativos, son los del anhelo y goce por la hetaira (hetera). Estas no son lo que llamaríamos prostitutas, al igual que tampoco lo son las geishas japonesas. Este paralelismo entre ambas a mí me hizo entusiasmarme, no solo porque la Novela de Genji es clave en muchos sentidos en mi novela, y porque, especialmente, en el Volumen II se mencionan las geishas de pasada y lo oriental rezuma por todos lados en gran parte de ese volumen, a cada sorbo de té, sino porque igualmente, también en ese Volumen II, se hace notar en un diálogo que se había "romantizado" demasiado lo oriental aquí en Occidente, olvidándonos de nuestro misticismo occidental, de los filósofos griegos, aunque me encantó jugar con ese Oriente deformado por nuestros ojos. Así que, estos epigramas de derretido candente ante sublimes hetairas con las que pasar toda una noche bajo la luz de las antorchas o las lámparas, por las que el poeta entregaría lo que les pidiera (siempre una en concreto, con su nombre, a la que se dirige el epigrama encendido) cobran mucha más relevancia en mi obra, y conectan con ella más de lo que yo pensaba. Era así en Grecia: una era la esposa, con quien tener descendencia legítima, en una posición decente, digna y al mismo tiempo rebajada como mujer; y para el tiempo de placeres, amores y suspiros e invocaciones a Eros y, sobre todo, a Cipris (Afrodita), la hetaira, para el ciudadano de posibles. Los placeres eran muchos. Los sexuales, por supuesto, prolongados y exquisitos. Pero también el baile, la adulación, la sugerencia, la inteligencia, la contemplación de sus encantos y la charla. Charlas elevadas, la cultura de la hetaira era elevada, estudiaban, se formaban para ello: tenían que estar al día, y lo estaban, de literatura, entre otros saberes, para sostener con los hombres conversaciones de esos temas y dejarlos boquiabiertos, el disfrute de hablar de lo que no se hacía con el resto de las mujeres, sensibilidad y sensualidad profesionalizadas. Pareciera que hablo de una geisha, pero hablo de una hetaira.


       Aprovecho para dejar aquí tres poemas propios inspirados por la lectura de los epigramas (que  no pretenden serlo, al menos no el primero). Si, especialmente los dos últimos, parecen soeces y zafios, porque lo son, no pido perdón porque se trataba de eso, ahí me he ido a los epigramas más ácidos y sarcásticos. Son políticamente incorrectos y no me representan en lo personal. La poesía se entiende menos ficticia que la narrativa y por eso lo aclaro. Espero no haber ofendido a tu inteligencia.


                 1.

Es un discurso bifurcado en dos impulsos,

no sé si por suerte o por desgracia disociados

en mí

de siempre:

uno es, tal vez, amadrinado por Hera, tal vez,

y por Eros un poco -

el amor idealizado, sublimado,

absolutamente entregado por mi parte

a la persona, a ella,

y el otro lo impulsa Cipris y lo patrocina,

parece ir por su cuenta,

Afrodita empujándome a esos placeres

desaforados de los epigramas griegos

del Libro Quinto de la Antología Palatina.

Conseguir que se unan

me pareció siempre imposible:

imaginar el placer ansioso

con esa amada del Cantar

lo ensuciaba todo, ¿cómo hacer eso?

y amar plenamente al amor platónico,

de modo que esa plenitud incluyera

todo ese goce sexual, 

no me es dado a ofrecer, ella no se sentirá jamás

deseada de ese modo.

No sé si esto es una paradoja,

pero me parece que, un poco, es un problema.


                 2. 

Mujer,

si vas a ponerme gorda alguna cosa,

por favor, te ruego encarecidamente

que no sea la cabeza.


                     3.

Ese calvo gordo al que, como mujer, desprecias

podría ser tu próximo cliente, putita linda.

Tú mantente en forma y siempre guapa,

que hay mucha competencia y él elige.


                                                                  *


                               MANERAS DE DEMORAR LA NOCHE

                      Solo el sexo sabe sacar partido de las ruinas (p. 208)


       El 26 de abril de 2024 estaba yo muy contento. Libros Indie me había comunicado ya la confirmación de la publicación de Amae pop blue (Volumen I). Y además, esta vez sí, pude acudir a un evento. No voy a explicar aquí ese esta vez sí, muchas cosas de lo más normales del mundo a mí me han sido vetadas durante mucho tiempo, mi aislamiento y mi inacción y mi tristeza y mi parálisis no han sido solamente voluntarios. Se anunciaba, y así me lo hizo saber David Calzado, que en La Casa del Libro en Sevilla se presentaba Maneras de demorar la noche, de Dinos Jristianópulos. Precisamente, David era el maestro de ceremonias, que daba paso a Manuel González Rincón, traductor, aparte de haber colaborado con él en la edición del libro. Fui el primero en llegar y salí de allí maravillado. Con una experiencia de estas que te hacen pensar: "No puede ser casualidad, no puede ser".




      Yo iba a la presentación de un libro, sabía que era poesía, nada más, mi ignorancia vuelve a ser combatida ahora que me veo mejor, pero entonces era pura maleza de jardín abandonado. Y resultó ser la traducción al español de la poesía completa de uno de los grandes poetas de la Grecia contemporánea, Dinos Jristianópulos, del que, por supuesto, no sabía nada, ni lo había oído nombrar. ¿Quién se puede imaginar lo que yo disfruté allí? Las explicaciones históricas de la Grecia de hoy en día que nos trasladaba Manuel González, para poder contextualizar estos poemas, la lectura de textos, el debate,... Pero no fue solo eso. No sé si se alcanza a ver lo que quiero transmitir: este libro es poesía, literatura, de calidad, de un renombrado autor de todo un país. Dinos Jristianópulos fue un cristiano ortodoxo convencidísimo, buen conocedor de la Biblia, jamás renunció a su fe, la llevaba consigo. También era homosexual y masoquista. Y su poesía es directa, rehúye del adorno, habla de sus vivencias personales, habla mucho de sus encuentros sexuales, de lo que le atraen las botas militares, del transitar de hombres que venden sus cuerpos, de descampados; de no poder ser amado, también (yo lo siento, pero en la dureza directa de sus palabras he creído entrever asimismo anhelo y resignación al menos en los últimos textos). Su homosexualidad es llamada por él mismo tara. En absoluto es hipócrita. Su infancia fue dura; su actitud vital, huidiza de reconocimiento social, de la pompa, del postureo (diríamos hoy); él es creyente, no justifica "bíblicamente" o "religiosamente" su homosexualidad. 

Si no tuviéramos fe, viviríamos sin culpa;

si dudáramos de nuestra fe, renunciaríamos al mundo

para entregarnos a meditaciones y preces. 

                                                    (Del poema Gentes de Laodicea, p. 88)

Habla del goce sexual y sus anhelos, mucho, sí, pero considera esos encuentros asimismo una penitencia: él es el pasivo; el que se arrodilla ante el muchacho varonil, le lame sus botas militares que le excitan, el que es pisoteado: su penitencia, su purga. También el marginado por ello, el desplazado de la norma social y lo sufre (su poema El momento aciago, p. 123, me parece muy significativo al respecto, el chismorreo odioso..., ¡cómo lo odio!). 

           Cómo estuve quieto en esa silla, ni yo lo sé. Tenía no solo el entusiasmo de que mi Amae pop blue se publicara, sino también de que era un manifiesto de cambio en mí, de un largo proceso, y residuos de reparos por usar determinado lenguaje, por tratar determinados temas, que a un lector de hoy puede que incluso le diera risa, pero para mí han sido grandes barreras, todo un proceso: no tanto escribirlas como el decidirme a darlas a conocer. El que me conoce sabe de qué hablo; el que no me conoce, pues nada, yo tengo la esperanza de que estos últimos sean la mayoría de mis lectores. De hecho, observé su poema Abandonar la poesía (pp. 145, 146) en cierto modo vinculada a Amae pop blue y a mí, tanto que esperaba poder traerla a la presentación de mi novela, que me imaginaba entonces que sería de otra manera. No puedo asegurarlo, porque necesitaría de una segunda lectura pasado el tiempo, pero de momento, de toda la obra de Jristianópulos, El estrábico (1949-1970) es el que más me ha llegado, sobre todo en lo referente a estas vinculaciones conmigo mismo. También El cuerpo y la carcoma (1960-2006), con la mayoría de poemas de no más de cuatro o cinco versos, y Plaza muerta (1977-1999), la mayoría en prosa, me han parecido de lo mejor de Jristianópulos. El libro entero, que es su obra entera, la verdad. 

      Claro, yo allí, en esa presentación de hace más de un año, además de entusiasmo, sentí alivio, un alivio inmenso, dejé de sentirme solo y raro. Puede ser que gracias a esta presentación de Maneras de demorar la noche se cayera una última cadena a la hora de ir luego a publicitar y hablar de mi propia novela. Ya he dicho que no hago reseñas eruditas, más bien muy personales y subjetivas.

      Sexo otra vez, ¡y cómo no! A ver si se empieza a entender su importancia, a ver si se disfruta de verdad y se dignifica. Traigo la cita de Anaïs Nin que se menciona en la nota 67 de la Introducción (p. 40): "El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía".

      Por supuesto que no es todo sexo aquí, ni que decir tiene, con contraste con Cavafis y con influencia de la Antología Palatina (¡ahí ya alucinaba, cuando se mencionó la Antología Palatina!, aunque el libro XII esta vez, claro). Hay una visión de su país y de sus conciudadanos, de políticos y gente de las calles, de su historia y su cultura, y más asuntos, en esta poesía tan directa, descarnada; literatura, citas bíblicas, especialmente evangélicas. Una visión sincera, ácida, bastante transparente, habitualmente dura. La soledad es otro elemento aquí. Me insistió mucho Manuel González en que me leyese su Introducción antes de meterme de lleno con la poesía. Lógica su insistencia, desde su punto de vista, imagino: su buen trabajo de traducción se ha tenido que dar este filólogo clásico, y la Introducción me sitúa, me hace entender lo que paso a leer, lo sé, lo agradezco, me estaba dando una joya difícil de publicar y presumiblemente con pocos lectores, qué lástima. Una contextualización que desgranó en esa misma presentación, de todas formas. Una Introducción muy enriquecedora. Pero yo pensaba sonriendo: "Este hombre no me conoce, claro. ¿Cuándo he empezado a leer nada saltándome introducción, preámbulo, estudio previo, aparato preliminar, agradecimientos o lo que sea que venga antes?" Soy incapaz de hacer eso, incluso a veces ni siquiera puedo hacerlo en mis segundas y terceras lecturas de una misma obra. ¿Te puedes creer que me leo ahora El árbol de la ciencia en la edición de Cátedra, por ser profesor de 2º de Bachillerato este curso, yo qué sé si por séptima u octava vez, y otra vez me he leído el estudio de Pío Caro Baroja para no sentirme culpable?






martes, 29 de abril de 2025

POESÍA ES... ¡APRETAR LOS PUÑOS!

 


SANTIAGO EXPÓSITO AMARO: Poesía es... ¡apretar los puños! Domiduca Libreros; Madrid, 2024 (yo leo la segunda edición de enero de 2025).

No sé si borracho, un borracho tarda en darse cuenta de que lo está. Digamos que aún mareado por los versos de Santiago Expósito, Kamawookie, en Poesía es… ¡apretar los puños!, constato en ellos que las palabras y la música tienen el mismo efecto redentor. Te salvan, rescatan hasta los peores momentos convirtiéndolos en aprendizaje vital o, al menos, en la cristalización de la perla inesperada.

                Es una bebida que entra bien, con ser fuerte. Las palabras fluyen con contundencia, el ritmo es bueno. Pero es intenso. Se suponía que me lo iba a tomar de a poquito, pero aquí estoy, con la botella ya vacía. En mi particular y subjetiva impresión de este poemario, a mí se me asemeja al bourbon. No deja de ser whisky, sí, pero lleva consigo un sabor dulce.

                Claro, en mi subjetividad, no dejo de maravillarme de la conexión de estos versos conmigo y mi reciente novela. Especialmente por las concomitancias: rock, poesía, amor, frustraciones vitales, retos a salvar, ternura, pasión, sexo, literatura, desolación escondida en la tranquilidad o el optimismo, el disfrute de las supuestamente pequeñas alegrías de la vida entre tanta lágrima (en este libro más sugeridas que otra cosa), lucha. En lo vital, sin embargo, atisbo que hemos llegado aquí por rutas biográficas bien distintas, quién sabe si opuestas, no lo sé.

                Me quedan, lo confieso, dos asuntos importantes con este libro: mirar el contenido de los QR que trae y la relectura más pausada, tras la emoción del enganche. Bien. Eso pasará cuando tenga que pasar.

                Tal vez no sea de justicia una especie de reseña tan, tan personal. Pero no me pongo límites: así es como, en mi borrachera poética, he querido hablar de Poesía es… ¡apretar los puños! Estoy convencido de que otros pueden desentrañar estos versos en análisis menos impulsivos. Incluso yo mismo en otro momento. En la línea que he emprendido sí puedo asegurar que, como el rock, como mi propia novela también, hay mucha más profundidad en forma y fondo en este poemario de lo que a algunos les pudiera parecer, me refiero a los acostumbrados a una imagen predeterminada, a los de la primera impresión. La portada, que a mí me parece genial, es muy acertada, es "como debe de ser", como diría Rosendo en Leño, y refleja muy bien el espíritu del libro, al igual que el título. Una segunda edición no es poca cosa. Es buen bourbon, de los reposados. ¡Salud!


sábado, 1 de febrero de 2025

CON DERECHO AL DESCONTEXTO

 

INTRODUCCIÓN A BASE DE ESCALAS ARMÓNICAS CON ÉNFASIS EN LOS TRITONOS




 

Satisfecho, por no decir orgulloso, de haber escrito y publicado Amae pop blue, entre tantos motivos que sostienen esa satisfacción orgullosa y ese orgullo satisfecho está ese de que es una novela que no se sabe si es una novela, porque es una novela escrita por un poeta. Y como poeta, y como persona, uso un recurso que siempre uso, ejercer mi derecho al descontexto. Muy útil, muy enriquecedor, muy creador y re-creador, amplía significados y sentidos como quien triunfa jugando al Buscaminas y conecta con el simbolismo (¡ay, Bécquer!), con eso de ver la realidad que se esconde tras la realidad. Y realmente lo que estaba en mi mente era empezar a escribir reseñas de libros, especialmente los que están en la base de mi no-novela y que aparecen en su Bibliografía, al final del Volumen III. Y también de sus amigos, esos que te vienen a buscar después porque conectan, porque lo del descontexto tiene una proyección en los tres tiempos: presente, pasado y asimismo futuro, el futuro de aquel entonces que ahora ya es pasado, y esto lo hace tan potente… Pensando en esto, en las reseñas, es fácil caer en la cuenta de la importancia del descontexto para hacerlas si quiero que se vea su influencia en Amae pop blue y en mí, y urge la necesidad de explicarme, de ahí esta Introducción, escuchando el Red de King Crimson por primera vez para que la lógica al escribir no se imponga en su soberanía.

                Seguro que haber sido evangélico durante 46 años tiene una gran influencia en ello. No la única, por supuesto, los amantes de la poesía y la música saben que, por más que conozcamos datos biográficos y contextuales, un valor intrínseco de la obra de arte es su capacidad de sugerencia, su ambigüedad, y también, llegado el caso (que llega con una frecuencia muy alta si te conectas mucho), su capacidad para ser significativo a tu propia experiencia vital, a lo que te acontece. ¡Qué descubrimiento tan maravilloso, ese orgasmo estético que te sobrecoge cuando te das cuenta de que ese poema de Salinas se aplica como un molde a lo tuyo, aunque Salinas no podría haberlo sabido nunca! Pues imagínate tener en tus manos unos textos escritos hace un buen chorro de siglos en los que entras como quien se adentra en una jungla con un machete para descubrir ese mensaje que hay para ti, solo para ti. Un fragmento fragmentado en versículos aleatorios que nunca entenderás a lo que se refería realmente, o sí, pero que ahora te consuelan, te esperanzan, te recriminan, te guían, ¡estás ahí! Creo que esa será la única obra que no reseñe, esa biblioteca de libros a la que llamamos Biblia, permanentemente presente en Amae pop blue sin que casi nunca la veas, no solo por difícil y profunda, y también por manida y manipulada, sino porque ya ella sola está descontextualizada, la que podemos leer nosotros, ni te cuento la Biblia mental que te da primero la interpretación y luego el texto.

                Amae pop blue es puro y maravilloso descontexto. Rastrearme biográficamente ahí, a mí y a quienes me rodearon, es tan absurdo… Y tan inútil, porque no forma parte de su disfrute, porque al final, por más que me descreas, y yo a mí mismo también, la función poética, la intención estética, es la emperatriz de las funciones e intenciones de esta obra. ¿Que me he servido de experiencias?, ¿me he aprovechado de palabras, nombres, textos que he reciclado, miedos, sentimientos, gestos, …? Sí, lo he dicho otras veces, siguiendo esa máxima de Cortázar de meterlo todo en la novela. Pero nada que ver. La descontextualización está por todas partes. Como las acrobacias de un avión que imagina un niño observando el vuelo de una mosca. Experiencias reales como punto de partida que se deforman, se distorsionan, arrastran a otras inexistentes, se reformulan, se recrean, se conectan con otras que nada tienen que ver (propias o ajenas), se vacían o se llenan de valores, de impresiones; se intercambian, se emborrachan o se diluyen, se expanden con la fuerza centrípeta de la creación poética, texto endocéntrico.

                Allá vamos. Los Epigramas eróticos griegos, del Libro V de la Antología palatina están en la bibliografía de Amae pop blue. Lo que yo leí y como lo leí, tipo de finales del XX y principios del XXI, y a propósito así. Podría empezar por una influencia aún mayor, más sensible y delicada, como es la poesía clásica japonesa, pero no, empiezo por los epigramas, dado que el erotismo explícito y en muchos capítulos tan detallado es sin duda uno de los elementos literarios que resaltan en Amae pop blue, seguro que para muchos como luces rojas y sonido de sirena de ataque aéreo.  Con todo el gozo de la ingenuidad sin pudor, como muchos epigramas; con mucha vergüenza residual, lo confieso, y ese es uno de mis orgullos, haber roto una barrera personal al escribir así; con base ético-mística y reverencial (¡otra reseña!, los libros que no solo te ayudan en tu sexualidad sino que señalan a la hipocresía social e interna con respecto a este tema tan importante, tan placentero y traumático a un tiempo). Y, claro, que a pocos días de que Libros Indie te haya comunicado que sí, que te publican, acierte uno a ir a la presentación de Maneras de demorar la noche, poesía completa de Dinos Jristianópulos, atormentado por su fuerte fe religiosa (¡qué casualidad, por favor, que descontexto!) y su, para él, castigo de querer desansiarse recurrentemente, un placer que es penitencia, con ese foco tan superficial y profundo en el sexo, trascendido, desenterrado, poetizado, explícito, directo; y con epigramas eróticos griegos como influencia (lógico, era griego, aunque en este caso más del Libro XII que del V), pues… Yo que iba a una presentación, invitado por David Calzado, y no sabía que iba a encontrar un gran alivio y una feliz coincidencia, que me otorgó un plus de seguridad en mi propia obra. Me enteré, ¿eh?, de la información denotativa y la comunicación filológica y estética en esa presentación, pero ya ella en sí también se descontextualizó para mí: solamente yo, entonces, estuve en esa presentación de Maneras de demorar la noche descontextualizadamente hablando. Vamos, parece todo a propósito y a posteriori, menos mal que mi manuscrito tenía su bibliografía, y que ya había sido revisado por otros, incluida Libros Indie, tengo testigos de la veracidad de mis palabras.

                Termino mi Introducción, que ya va siendo hora, simplemente anunciando que comentaré próximamente estas dos obras poéticas griegas, una recopilada en el siglo X y que me ayudó a expresarme al redactar mi novela, y otra del siglo XX que descubro y comienzo a leer un día en que ya sabía que esa novela se iba a publicar fehacientemente. ¡Las conexiones! Y que lo haré con este prisma, volviendo a ejercer un derecho.

 

domingo, 17 de noviembre de 2024

AMAE POP BLUE

 ¡Sí! Que sí, que sí.

Este poeta que suele hablar por aquí, aunque últimamente no demasiado, acaba de publicar... ¡una novela! Su novela. Amae pop blue. No entera, el Volumen I (hay tres en total). Lo edita Libros Indie (https://librosindie.net/product/amae-pop-blue/). La imagen de portada es una ilustración de Rocío Rodríguez Sánchez.




Bueno, novela... Me hubiera gustado llamarla de otra manera: nivola no, claro, eso es de Unamuno; hay que llamarla novela por convención, porque es ficticia y es extensa, y, porque es verdad, a medida que se avanza más novela parece. Tiene páginas y párrafos muy líricos, tengo que decir; el foco es el personaje (son los personajes, su evolución). En fin: es una novela, es un libro muy especial. Dirás: "Eres el autor, ¡qué vas a decir!" Claro, lógico ese pensamiento. Léela, dime si no es especial, tú no eres el autor.


Debería ser ahora más expresivo y no puedo. Así que se queda todo en anuncio: que Amae pop blue ya está disponible. Le he creado su propia página web, como un recurso de interacción para sus lectores (https://amae-pop-blue.webnode.es/).

miércoles, 25 de septiembre de 2024

LA "NGLE": EL PARTO DE LA ABUELA EN SECUNDARIA. EL SINTAGMA PREPOSICIONAL Y UN NUEVO COMPLEMENTO EXTRAÑO

MIS PRIMERAS CRÍTICAS, O ATRAGANTAMIENTOS, A BOTE PRONTO SOBRE ALGUNAS NOVEDADES DE LA NGLE


Hace cuatro años que no me acerco por este blog, mi blog, cuatro años intensos y agobiantes..., porque el articulillo de 2022 apenas cuenta. Y vaya muy por delante, no puedo ejercer una crítica ni brindar elogios a la Nueva Gramática de la Lengua Española si no me la he leído, si todavía me falta ponerme al tanto con cierta profundidad. No lo he hecho aún por los mismos motivos por los que he tardado en volver aquí, lo que tiene eso de movilizar tiempo, energía y recursos en apagar incendios enormes. Pero no he dejado de ser profesor de Lengua Castellana y Literatura de Secundaria y en este curso tengo un 2º de Bachillerato, así que, en las cuestiones que ahora me importan de la NGLE, me dejo llevar por un libro de texto de ese nivel que ha introducido unas novedades de las que ya había oído hablar, como un rumor, y con esa base hablaré aquí, sin toda la propiedad que me gustaría, desde esa perspectiva de un aula de instituto.


     Y a priori no me está gustando nada, por varios motivos. El más práctico, porque enreda innecesariamente, no sigue el principio de parsimonia deseable cuando ya se habían quitado todos los matojos del camino y el análisis sintáctico era diáfano excepto por las cuatro cosillas de siempre y que en este blog destacamos, algunas de esas "cosillas". Desconozco la intención, pero el resultado nos salpica aquí en Secundaria, y mi impresión es que ha "normativizado" una postura lingüística frente a otras en los incesantes debates entre lingüistas, y a mí de momento no me han convencido nada y me dificultan mi trabajo en el aula, por enredoso y por falta de convencimiento por mi parte. Y ese es el segundo gran motivo, la forma de solucionar algunas cuestiones no me convence nada, ni siquiera en la parte lógica y analítica, funcional dentro de la oración simple, pero es así como debo enseñar ahora. No solo ardo por dentro por esto, sino porque los dos asuntos que traigo aquí ya los he tratado en este blog, al menos el último con profundidad y el primero en mis propios apuntes sobre análisis de la oración simple como mínimo, aún colgados en mi web, se estaría debatiendo en las alturas lingüístico-académicas y lingüístico-institucionales cuando lo hice, seguramente.

     ¡Ja! Lo del Complemento Locativo Argumental (CLA) fue un asunto del que hace años hablé, y siempre tuve claro, pero bueno, ya saldrá el problema de que eso de que "no se puede quitar" no solo le pasaba al CCL, le pasaba a otros además. Y me mantengo en mi postura: la solución no es otra que quitar de la definición de Complemento Circunstancial esa mentira, de que es prescindible y la Oración sin él mantiene su significado básico y sigue siendo coherente (otra prueba de que la semántica importa). Porque, en buena síntesis para no alargarme demasiado en mi combustión interna hoy, igual puedes quitar a veces un CI y no pasa nada, por ejemplo; los CC aportan información como los demás complementos, a veces no se pueden quitar y que la oración mantenga coherencia, otras veces sí. Distinguir ahora entre CCL y CLA para mí es una arbitrariedad innecesaria. ¿Aparecerá el Complemento Temporal Argumental -Quedamos mañana-, un Complemento Modal Argumental -Hazlo solamente así-, un Complemento de Cantidad Argumental -Te quiero demasiado como para dejarte-, etc.? Un rollo, vamos, lo del CLA.

     Cuando empecé como profe en 2004 estaba encendidísimo el debate entre los docentes de Lengua sobre si el Sintagma Preposicional existía o no, se lo querían cargar, en muchos libros simplemente era un Sintagma Nominal (u otro) precedido de preposición, y en mis primeros años me obligaba a explicar de una forma u otra según el centro donde me encontraba y la apasionada opinión de mi venerable Jefe de Departamento de ese año. Como también hablé largo de esto aquí en este blog, dejo los enlaces sobre preposiciones y resumo por encima (https://manojitosdemirra.blogspot.com/2012/05/semantica-de-las-preposiciones-lugar-y.html; https://manojitosdemirra.blogspot.com/2013/10/la-doble-preposicion-en-espanol-por.html; https://manojitosdemirra.blogspot.com/2013/10/las-preposiciones-morfemas-libres-de.html; https://manojitosdemirra.blogspot.com/2014/04/doble-y-triple-preposicion.html; https://manojitosdemirra.blogspot.com/2014/04/doble-preposicion-por-entre-en-un-verso.html). A mí me parecía, y me parece, más nítida la existencia del Sintagma Preposicional, un sintagma exocéntrico, según me enseñó en la Facultad mi profesor D. Pedro Carbonero Cano, exocéntrico porque en lugar de núcleo (¿cómo va a ser núcleo una palabra sin significado léxico y alrededor de la cual no gira nada ni ninguna palabra se refiere a ella?), en lugar de núcleo tenía un enlace, apuntaba al núcleo de otro sintagma, generalmente verbal o nominal. Pero estaba de acuerdo en que no era un "enlace", realmente, porque aunque no tenga un significado pleno la preposición tenía "cierto matiz semántico", expresión que también critiqué por escrito aquí, y argumenté, hacía otra cosa diferente a "enlazar", pero en el aula estaba bien explicarlo de ese modo, no son aulas de Universidad las de Secundaria. Para mí está claro que se trata de un morfema libre de caso, porque la preposición no es necesaria para vincularse al núcleo de otro sintagma, igual de vinculado al verbo está un CD/SN que un CAg/SPrep. Y ahora, con la gracia esa que hace que te partas la caja de la NGLE, no solo es núcleo (¡núcleo, un morfema libre, una palabra de función!), sino es que presuntamente también puede tener Modificador. Digo modificador porque han descubierto ahora al Adverbio de Foco aparte de determinantes y cuantificadores, como en También mi pareja, ejemplo extraído del libro de Sansy, pero asimismo puede ser "preposición" (Hasta tú lo harías, ver https://manojitosdemirra.blogspot.com/2014/03/sintaxis-y-semantica-de-las.html), que ya sé que ese hasta es aquí un adverbio, es lo mismo que incluso. Pero, hombre, decir que, otro ejemplo de Sansy, en Casi sin intención "casi" es modificador de la preposición, vale, seguro que reflexiono más y me parece lo mejor, pero que en un poco de sal, "un poco" es modificador de la preposición, eso es pasarse, me parece así de primeras e intuyo que de últimas, se les va a ir de las manos como cuando quieres aplicar el tan lógico Sintagma Conjuncional o Conjuntivo en el análisis de oraciones de la vida real de las aulas y los textos vivos. ¿Un poco de sal es un Sintagma Preposicional, por Dios en las Alturas? Cuidado entonces ahora con la concordancia, de esta manera Una serie de alumnos igual también va a ser un SPrep y ya no sabemos qué sustantivo, si serie, ahora parte de un insignificante modificador de una preposición, o alumnos, que parece más feliz aquí, es el que hay que poner en conexión con el verbo, y ya no va a ser incorrecta la concordancia ad sensum. Se inventarán el Sintagma Modificador cuando se den cuenta de la existencia de "muy poco", ahí con muy modificando a poco modificando a un adjetivo o adverbio.

jueves, 5 de mayo de 2022

NO ES LENGUAJE INCLUSIVO, TIENE EL NOMBRE MAL PUESTO

 

Cuando escucho "Bienvenidos a todos y a todas", de repente se ha separado a dos grupos bien diferenciados con el lenguaje: todos los hombres asistentes, por un lado, son bienvenidos, y de otra parte todas las mujeres asistentes, a continuación, son bienvenidas, olvidando, además, el femenino del adjetivo en el principio de su alocución, mejor decir entonces "Bienvenidas y bienvenidos", ahí también nos separan, con lo bien que estaba yo con tres o cuatro mujeres a mi alrededor, qué lástima, como cuando acudimos a los baños públicos: unos por un lado, otras por el otro. ¿Dónde está la inclusión? ¿Desde cuándo, al decir, "Bienvenidos a todos" las mujeres no se han sentido bienvenidas? ¿Desde cuándo ha pensado alguna que en la frase "Los conductores que sobrepasen el límite de velocidad serán multados" ella no lo será si se pasa con el acelerador y la pillan? ¿Tienen asumido, tal vez, que Dios no las va ayudar aunque madruguen? El género inclusivo es el masculino, porque el masculino no marca ninguna diferencia, lo hace el femenino en nuestra lengua, al igual que el plural se marca y el singular no, del mismo modo, no hay confusión, y nunca la ha habido. 

    Si el mal llamado "lenguaje inclusivo" triunfa en plenitud, se acabó la natalidad para los hispanohablantes e igual para las hispanohablantes. Que yo sepa, y hasta ahora, para que haya nuevos seres humanos en el mundo, él y ella..., ya sabes, al menos de momento. Y si para eso tenemos que estar "juntos y juntas", yo, la verdad, no lo veo, no veo preñeces por ninguna parte ahí. Como mucho, diversión, y para algunos y para algunas, no creo que para todos ni para todas. Y no sabría qué palabra usar si somos sólo dos, si tengo que decirle a un alumno y a una alumna que trabajen... ¿"juntos y juntas", pero cómo lo expreso? Y si se lo digo a toda la clase, no voy a poder mezclarlos, porque ellos trabajarán juntos y ellas juntas, ¿no? Es lo que he dicho... Pero bueno, no pasa nada, mis alumnos son listos, saben que cuando digo que trabajen juntos las niñas están incluidas, y que cuando digo que son listos también ellas están incluidas, y que cuando digo alumnos también ellas están incluidas, y que cuando digo que son listas ellos están excluidos, a veces ha pasado, y que cuando digo que trabajen juntas él no se va a unir al grupo, pero bueno, es lo que hay, las incoherencias permanentes.

    Y luego, a parte, lo complicado, lo imposible que es hablar así, no voy a decir el taco para expresar lo que es tratar de hablar así porque no me gustan los tacos, y ese sí que es machista, aunque parece ser que eso da igual mientras todos y también todas lo podamos usar sin reparo si queremos, muchas mujeres también lo usan, que las he escuchado yo, y ahí apenas se dice nada, cuando dicen ellas, y ellos, yo no, cosas como "¡Vaya coñazo la chuminada esta!"

jueves, 30 de abril de 2020

SOLUCIONES A LAS ORACIONES CON COMPLEMENTO DE RÉGIMEN



Estas son las soluciones de los análisis de las siete oraciones con Complemento de Régimen Preposicional que dejé la semana pasada. No olvidéis mandarme vuestros análisis con las correcciones en otro color, y las contextualizaciones.

     Si alguien se ha quedado atrás, que no se preocupe: que lo intente y luego mire las soluciones. Próximamente abordaremos otro complemento difícil: el Complemento Predicativo. 

    ¡Ánimo!








martes, 21 de abril de 2020

EL COMPLEMENTO DE RÉGIMEN PREPOSICIONAL Y DOS COMPLEMENTOS CIRCUNSTANCIALES MÁS

EL COMPLEMENTO DE RÉGIMEN PREPOSICIONAL, EL COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL DE AFIRMACIÓN Y EL COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL DE NEGACIÓN


INTRODUCCIÓN

Publicamos este artículo pensando fundamentalmente en los alumnos de 2º ESO A y B del IES El Majuelo (Gines) quienes, desde sus casas, deben analizar siete oraciones en las que aparecen el Complemento de Régimen (en todas) y los Complementos Circunstanciales de Afirmación y Negación (en algunas), aunque en el fondo siempre quise hacer esto en general. Así que, voy a tratar de explicarlos paso a paso, no hasta el último detalle, pero sí bastante más que hace el libro de texto. En la página 95 del libro de texto viene una pequeña explicación y en mi web podéis descargaros unos apuntes muy completos en PDF para analizar oraciones simples (en la pestaña Lengua Castellana y Literatura (Bachillerato) > Materiales Prácticos de Morfosintaxis > Oración Simple (Análisis)).

     Si necesitáis un repaso de los complementos anteriores, y de los sintagmas, trataré esta semana de incluir uno o dos artículos de repaso en este blog, aunque realmente todos debéis tener los apuntes en el cuaderno (¡y por duplicado!). Si alguien que no sea alumno se cuestiona o "escandaliza" de que use, además de otros, el llamado método de preguntas al verbo, incluiré una justificación en artículo de blog próximo.

EL COMPLEMENTO DE RÉGIMEN PREPOSICIONAL, O SIMPLEMENTE, COMPLEMENTO DE RÉGIMEN

Características fundamentales:

1. Se trata de un complemento del predicado de primer nivel. Es decir, está a la misma altura que el Atributo (Atr) y el Complemento Directo (CD). O sea, que es de los primeros que tenemos que localizar, sie s que hay, en el predicado.
2. Siempre empieza por preposición, es decir, es un SPrep.
3. Se parece al CD, pero con una preposición que necesita el verbo.
4. Por lo tanto, no responde a la pregunta ¿QUÉ? como un CD, pero sí a la pregunta ¿Prep+QUÉ? (¿de qué?, ¿con qué?, ¿en qué?, …, dependiendo de cuál sea esa preposición que pide el verbo).
5. Tampoco se puede sustituir por LO, LA, LOS, LAS, como el CD, pero sí por Prep+ÉL, ELLA, ELLO, ELLOS, ELLAS o Prep+ESE, ESA, ESO, ESOS, ESAS. 
6. Hay de dos tipos: los que van tal cual en el predicado (aparece un CRég y nada más) y los que hacen que en el predicado aparezca un pronombre personal átono me, te, se, nos, os, se. Ese pronombre personal átono por lo general es un Índice de Intransitividad (Índ. Intr.), otras veces un Incremento Reflexivo (Incr. Refl.). Nosotros, al analizar, pondremos que se trata de un Índice de Intransitividad (si es mucho problema, mételo en el verbo, como si fuera parta del verbo).
7. Generalmente, si aparece un CRég no aparece un CD: realmente, el CRég es como un CD, pero con preposición. Pero existen casos en que aparecen los dos a la vez.

Explicación y ejemplos:

     En español, existen determinados verbos que piden un complemento de primer nivel que empiece por una preposición concreta: se trata del Complemento de Régimen Preposicional (CRég). Voy a poner un ejemplo, imaginando que estoy analizando una oración, por ejemplo Sandra confiaba en tu palabra. Observo que el verbo es confiaba, todo es una oración. El sujeto es Sandra y el predicado es confiaba en tu palabra. Como el verbo no es copulativo (no es ser, estar o parecer) sino predicativo, no puedo buscar Atributo (Atr) sino que, en principio, tengo que buscar Complemento Directo (CD). Sin embargo, cuando voy a buscar el CD, me encuentro con un problema: la preposición en. Porque, en este caso, no se puede decir *Confiar algo, sino Confiar en algo, el verbo confiar aquí pide la preposición en. No puedo preguntar *¿Qué confiaba? pero sí ¿En qué confiaba? En tu palabra. En tu palabra es, en esta oración, CRég/SPrep. No lo puedo sustituir por LA, como sí podría si fuera CD: *Sandra la confiaba, pero sí lo puedo sustituir por EN ELLA: Sandra confiaba en ella.
     Otro ejemplo: Hablaron todo el día de mí. El verbo es hablaron, todo es una oración. El sujeto está omitido (ellos/as, 3ª p. pl.). Si trato de encontrar el CD (preguntando ¿qué? y viendo si puedo sustituirlo por lo, la, los, las), me encuentro que no hay pero que hay algo parecido: de mí. No puedo preguntar *¿Qué hablaron?, pero sí ¿De qué hablaron? No puedo decir: *Hablaron mí, pero sí Hablaron de mí. El verbo hablar, en este caso, exige que aparezca la preposición de: de mí es CRég/SPrep. 
     Si razonamos del mismo modo, nos daremos cuenta de que en la oración Siempre he creído en este proyecto muchísimo, en este proyecto es CRég/SPrep.




     En muchas ocasiones, la aparición de un CRég provoca que aparezca en el predicado un pronombre personal átono me, te, se, nos, os, se: Ana y Juan se arrepintieron de todo; Me convencí de la veracidad de tus palabras.


     Con acordarse de algo así pasa: En la cafetería me acordé de ti. Y, en este caso de acordarse de algo, fíjate en dos cosas:

1.- Recordar y acordarse significan lo mismo, pero el primero lleva CD (Recuerdo mi infancia) y el segundo CRég con de (Me acuerdo de mi infancia).
2.- Si le quitamos el pronombre personal átono a acordarse, entonces necesita un CD pero significa otra cosa: no es lo mismo acordarse de algo (lo recuerdas) que acordar algo (llegas a un acuerdo). Esto pasa con muchos verbos: con CD significan una cosa, con CRég otra. No es lo mismo Fiar algo (dejar fiado) que fiarse de algo (confiar en ello), no es lo mismo pensar esto (opinas eso) que pensar en esto (lo estás pensando literalmente).

     Aunque también es verdad que hay algunos verbos que pueden ir, bien con CD, bien con CRég, y significan lo mismo: soñar algo/con algo; contestar la cuestión/a la cuestión; cumplir mi obligación/con mi obligación.

     Por último, querría dejar dicho que existen casos en los que aparecen, a la vez, CD y CRég (reflejo del doble acusativo latino). En el listado de siete oraciones de las actividades no he puesto ninguno: ¡estamos en 2º ESO! Pero lo dejo dicho. Por ejemplo, salvar a alguien (CD) de algo (CRég): Salvaron a mi hermano de la deuda; convertir algo (CD) en algo (CRég): Este método convierte la basura en compost; deducir algo (CD) de algo (CRég): Mi madre dedujo mi culpabilidad de mi comportamiento raro.

EL COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL DE AFIRMACIÓN (CCAf) Y EL COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL DE NEGACIÓN  (CCNeg)

     Además de los cuatro complementos circunstanciales que hemos visto (de lugar, de tiempo, de modo y de cantidad: los llamados adverbiales), existen muchos otros. El de afirmación afirma toda la oración y el de negación la niega. Realmente son Complementos Oracionales, no Circunstanciales, pero bueno, nosotros los incluimos en los Circunstanciales.
    Adverbios y locuciones adverbiales de afirmación funcionan como CCAf: sí, también, efectivamente, en efecto, … 
    Adverbios y locuciones adverbiales de negación funcionan como CCNeg: no, tampoco, para nada, de ninguna manera, …
    Siempre es, a la vez, CC de Tiempo y CCAf. Nunca y jamás son a la vez CCT y CCNeg.





Texto: José Alfonso Bolaños Luque