lunes, 2 de noviembre de 2026

"LAS TRES REINAS", DE LUIS ALBERTO SERRANO. IMPRESIÓN LECTORA.

 



Empiezo directo y luego doy los detalles. Impresión general de Las Tres Reinas: muy entretenido, reflexivo, emotivo, histórico, ficticio sobre "ficción" histórica, filosófico, trama narrativa principal de la que surgen historias secundarias y esquejes bien injertados de diversas cuestiones; lenguaje fluido, no notas lo elaborado que en realidad es y te dejas llevar; cierres sorprendentes de capítulos; intriga y distensión; personajes con personalidad propia, bien perfilados y que evolucionan a lo largo de la novela (¡especialmente Kadina!). UNA BUENA NOVELA. Enhorabuena a Luis Alberto por ella.


     Las Tres Reinas, de Luis Alberto Serrano (Círculo Rojo, 2019; 3ª ed. de 2021), es una novela muy entretenida que parte de una idea muy original. Imaginando a los llamados tres Reyes Magos (Melchor, Gaspar y Baltasar) como parte de un grupo mayor de sabios que, desde diversas partes del mundo antiguo, se reúnen en Alejandría cada cierto tiempo, y teniendo que partir para averiguar qué significa la señal de una estrella extraña, se encomienda a sus esposas, Zelmis, Ptomila y Kadina, respectivamente, la misión de hacer juntas un trabajo de investigación en un monasterio, lejos de las comodidades a las que estaban acostumbradas. Estas incomodidades no solo se dan en lo material. Se requiere de ellas una visión femenina acerca de la sabiduría, y esto, una tarea supuestamente de hombres, incomoda inicialmente a la más joven, Kadina (Y queremos que ustedes sean la parte femenina de un estudio que ha sido otorgado a los hombres, p. 68). 

     En los primeros capítulos se nos da el planteamiento de la historia, con uno dedicado a cada una de ellas, además, para ir conociéndolas, si bien entreverado todo con la narración que siempre avanza (cada capítulo, además, conecta con el siguiente). Luego, tendrán que aprender a convivir juntas en el monasterio del lago Mareotis, en condiciones especiales para no interferir con la vida ascética de los monjes, y esa convivencia es uno de los retos, al ser tan dispares en edad, procedencia, cultura y pensamiento. Ellas avanzarán en su investigación acerca de la sabiduría tocando diversos elementos de ella, en busca de su definición (el bien y el mal, la memoria, la inquietud, la intuición, la observación, la investigación, las enseñanzas, la disciplina, la inteligencia emocional, la educación previa y el estatus social, ...), y estas disquisiciones y descubrimientos se producen mientras se suceden diferentes acontecimientos dentro y luego fuera del monasterio, y mientras observamos cómo cada una de ellas va cambiando y cómo se estrecha el vínculo entre aquellas a las que llaman las tres reinas. Otros personajes se van descubriendo, con historias muy intrigantes y emocionantes, como la de Sisem. El trabajo se completa y quedará para la historia, firmado por ellas, mujeres.

     Sin ser exhaustivo, voy destacar algunas cuestiones que me han llamado la atención (dos de ellas las menciono en el último párrafo porque irán a otro artículo de este blog). Me gustan algunos consejos que se dan entre ellas y las conclusiones a las que llegan porque son a un tiempo muy actuales y asimismo universales, humanas, especialmente en las relaciones, como el tema de anular los propios deseos para satisfacer los de otro, así como mayores concreciones en cuanto a las relaciones de pareja, matrimoniales, situándose en esa época y siendo Baltasar, además, polígamo (El que no se va es porque se quiere quedar, y ninguno de los dos quería irse, dice Ptomila acerca de su relación con Gaspar en la p. 76). Y no solo cuestiones de relaciones, también personales, como los grandes errores que uno puede cometer y la culpa. De entre todos los puntos que tocan estas tres reinas en busca de la definición de la sabiduría, me gusta mucho que se haya introducido la intuición, que puede empujar al estudio y este llevarte al conocimiento. Y la prudencia y los malos entendidos, por mucho que estemos convencidos de algo observado si no se tienen todos los datos: A veces creemos que las cosas están mal cuando no entendemos las razones que las impulsan (p. 123). 

     Destaqué antes el lenguaje, pero tengo que volverlo a mencionar si quiero ahora decir qué elementos resaltaría o me han llamado la atención. Luis Alberto tiene una voz narrativa muy llevadera o, más bien, muy "llevante", te lleva a ti, te facilita la lectura, pero al mismo tiempo es elaborado, con amplio vocabulario, y en ocasiones te deja joyitas como esta: ... eso era escalofriantemente impracticable (p. 172). Diría que es un lenguaje con gracia si no fuera porque la palabra gracia se puede malinterpretar en el sentido de humorístico y no voy por ahí. El sentido del humor de Luis Alberto también se manifiesta, sí, hay una escena donde se gasta una broma además, pero tiende a la simpatía, a la empatía, a la intriga, a la reflexión y, en momentos especiales, lo emotivo.

     Me ha encantado, ya lo dije antes, y la recomiendo completamente. Me ha suscitado, además, algunas reflexiones que comentaré en otro artículo en este blog, aparte, por ser ya cuestiones propias (especialmente, el tema de obras de mujeres firmadas por hombres y el hecho de que lo que creemos verdades puede simplemente ser la repetición de algo dicho anteriormente y dado por cierto), y me ha hecho recordar. Nada más recibirla de manos del propio Luis Alberto en una noche muy especial y heroica en Gran Canaria, su título me hizo recordar mi infancia, en concreto que en mi colegio se representó una obra de teatro con tres reinas magas de protagonistas en lugar de los tres ya conocidos. Esto del contrafactum femenino, en este caso de los Magos de Oriente, no es la primera vez que se hace, hubo una época en la que se puso de moda, con resultados muy dispares en cuanto al trasfondo de lo que se pretende en principio, que es enaltecer la figura de la mujer y su aportación a la sociedad, y la lucha por la igualdad, porque en muchas ocasiones quedaba más como anécdota curiosa y, en otras, demasiado explícita, anacrónica y reivindicativa. No es el caso de Luis Alberto, quien además nos deja conocer muchos aspectos de diversas naciones del Mundo Antiguo. No es fácil esto, y él lo consigue, al igual que lo hizo María Luisa Regalado, de otra forma, en su Lechuza blanca sobre Argos. Resaltar la figura de la mujer ubicándola en culturas antiguas es algo delicado y admiro mucho a quienes consiguen hacerlo en equilibrio sin perderse a un lado u otro.