domingo, 29 de marzo de 2026

"CEMENTERIO DE FAVORES", DE FEDE MARTÍN ARROYO. IMPRESIÓN LECTORA.

 


Cementerio de favores, de Fede Martín Arroyo, es una novela de asuntos turbios cuyo protagonista, Miguel Santos, entre otros, pertenece al gremio de los conductores de ambulancias y a un tiempo representa a un tipo sin pareja que empatiza de buena fe con gente común del barrio y aparece esporádicamente en determinados ambientes un poco menos transparentes. Se trata de un thriller y, tal y como está contado, con ingredientes de acción del estilo de la novela negra. Aparece el contraste de la turbidez de telón de fondo, cierta niebla moral de decisiones y ambientes, con la claridad narrativa: con un narrador omnisciente y una estructura fundamentalmente lineal (de planteamiento a desenlace), con ciertos momentos de analepsis (flash-back), Fede Martín Arroyo va contando poco a poco cómo se resuelve un caso del que el lector es testigo desde su germen, mientras va describiendo ambientes y lugares y perfila personajes y sus relaciones.

El quid de la novela, sin hacer espóiler en ningún momento, es, desde mi punto de vista, que el personaje principal, Santos, tontea con cierta moderación y algo de disonancia cognitiva interna con actividades al margen de la legalidad y lo moralmente correcto, pero su fondo general es honesto y bienintencionado, como pasa también con varios personajes que se conocen desde dentro, en sus relaciones con él, pues desde fuera, sin saber biografía y trayectoria, echarían para atrás a más de uno. Esta condición personal de Santos le mueve a ayudar mediante métodos poco convencionales. El problema real viene con la intervención inesperada de personajes más oscuros. Como las fichas de dominó, la caída de la primera va a hacer que vaya cayendo toda la fila hasta la resolución final: una situación lleva inevitablemente a otra con intenciones muy distintas según quién. 

Cementerio de favores hace honor a su título, pero no lo desvelamos para que el lector lo descubra. Hospitales, partidas de póker, un tanatorio y pesquisas paralelas van creando el ambiente de una novela de investigación, de confesiones reales o de farol y de decisiones. ¿Una novela para leerse más con un whisky que con un café? Bueno, eso es ya decisión de cada uno.

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