domingo, 8 de marzo de 2026

"QUERIDA BESTIALIDAD", DE ALICIA ZAPATA GIRÓN. IMPRESIÓN LECTORA.

 


INTRODUCCIÓN

Hace apenas ocho días que vio la luz el número de marzo de este año de la revista digital Voces Errantes, y en ella aparece mi breve reseña sobre este impresionante poemario que es Querida bestialidad, de Alicia Zapata Girón (Editorial Páramo, 2023). Claro, para ti es muy reciente, es de este mes; para mí, con mis aportaciones para el número de abril pendientes de revisión, ya ha pasado un mes desde que escribí esas palabras sobre estos poemas en el formato que requiere una revista literaria de estas características. Y es todo cierto, lo que digo allí: que tenía muchas ganas de tener en mis manos Querida bestialidad. Tenía pinta de que me iba a gustar y así fue. La verdad, lo adquirí porque tenía esa intención, de reseñarla para Voces Errantes. Tras acabar su lectura y su reseña, sabía que iba a leérmelo de nuevo, de manera más pausada, y así ha sido. Lo lógico, tal vez, sería dejar pasar el mes para volcar de nuevo mis impresiones por escrito, que me mueven a querer hacer un análisis de esta obra, poema a poema, algo que, por supuesto, no haré, para alivio de la autora y de los lectores de este blog, pero sí doy una impresión lectora más extensa ya, al calor de unos versos que aún se encuentran acogidos en mí.

CARACTERÍSTICAS E IMPRESIÓN GENERAL

     Querida bestialidad resuena con verdades: verdades personales y generales, verdades poéticas en el uso del idioma muy particular, con juegos con el lenguaje que no son meros formulismos ingeniosos ni malabarismos impresionantes o impresionistas, aunque la impresión, en el buen sentido, sí se halla presente. Yo, a veces, he creído encontrarme con una voz impresionada, o post-impresionada. Alicia Zapata maneja muy bien el tiempo de cada poema, expresa certera y gratamente, sorprendentemente, las palabras, en su significación, en sus significaciones más bien, en las variantes de una posición junto a otras que la cambian por completo. 

     Te sientes, por otro lado, una especie de acompañante lejano. No un observador imparcial, porque sí te hace implicado en la recepción de su voz, pero sientes una soledad (Siempre se abandona al que va acompañado, p. 21) y un paso a paso en su transitar por momentos, por lugares, por decepciones, por descubrimientos. Los poemas se agrupan en tres secciones: Goteras, Licencias y contornos, y Verde es el olor de la verdad.




GOTERAS

     Vibro con versos de expresión inicial de la decepción, los significados que se da esta poeta a experiencias que no se cuentan pero se proyectan, a esas asunciones y ese caminar. También sus definiciones de sí misma y sus sorprendentes y elegantes juegos de palabras y sus vocablos propios, creados por ella misma. Y el mar, en sí y en lo que significa, ¡tanto!, en estos poemas. Y toda su lucidez metalingüística.

     Me estremece todo el mensaje dado en esos intercambios de palabras, de paralelismos donde la pequeña variación marca una tremenda diferencia, un recurso que Alicia Zapata usa con una intención y una claridad excepcionales (Dos vidas paralelas viven: / la de sus vidas sin mí, / la de mi vida con ellos, p. 38). Por lo general, llevan al estremecimiento (como si equivocarme conmigo / no hubiese sido el mejor de mis aciertos, p. 40). 

     No es cuestión de expoliar su obra trayendo aquí sus versos, pero con estos pocos que tratan de ilustrar lo que torpemente trato de decir creo que se atisba algo todo lo que llevo dicho, tanto en el contenido, como en su uso lingüístico: el uso de una u otra preposición, la posición intercambiada de una misma palabra, la antítesis inesperada, la sinestesia original, ...

LICENCIAS Y CONTORNOS

... o la paronimia, un recurso un tanto minusvalorado y que a mí me vuelve loquísimo cuando se usa bien (carencias/querencias), con todo el sentido. La voz de Alicia Zapata sigue sonando calmada y tormentosa, sincera y poética, intérprete de las realidades que ve y que vive, y de metáforas intensas, especialmente de (re)ubicación vital (El único sitio donde quiero vivir soy yo). Y es que en Licencias y contornos la metáfora se hace resplandeciente, abundante, como espigas en un campo fértil, para entender, para encontrarse: Suerte que todo lo que necesito lo llevo dentro. / Así es un gusto compartirme contigo.

     El poema TO:FROM: me parece muy llamativo, pero no te digo por qué, quiero que lo descubras tú. A cambio, mira, un pequeño ramillete de este campo de espigas, perdón por arrancarlas así, para que entiendas mejor esto del uso del lenguaje y el descubrirse (reconocerse, desnudarse): Un marcapáginas se muda / a páginas que no conoce (p. 61); A diferencia de otros, yo siempre muero (p. 62); ... ahora que ya no elijo desconocerme (p. 70). ¡Imagínate estos versos en su poema! ¡No puedes!


VERDE ES EL OLOR DE LA VERDAD

      Y aquí llegamos a la irreversible conexión-fusión con la naturaleza, y un revelador descubrimiento de sí misma. Se confunden de forma consciente geografía y cuerpo, que se hacen metáforas recíprocas. Y el placer de la vida, la vida como placer máximo. Lo que yo intuyo en Verde es el olor de la verdad es la aceptación consciente y la consciencia bien recibida.

     Aparecen impresiones interiores de viajes, que la experiencia impide el retroceso y la verdad huele a verde. ¡Qué encanto de pareidolias sonoras provocadas a propósito, sinestesias con sentido(s)! Y los choques sonoro-conceptuales no paran: Recuerdo cómo es el placer / de querer lo que se tiene (p. 89). Sí, claro, pero no, no es ninguna obviedad que al sur solo se vuelve desde el norte, que muy pocos buscan respuestas que se sabe que no se van a encontrar, despertando un día como despierta un día.





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