sábado, 3 de mayo de 2014

Análisis sintácticos dificultosos (2)

ALGUNOS CASOS RELACIONADOS CON EL DOBLE ACUSATIVO LATINO Y ELEMENTOS SINTÁCTICOS TRASLOCADOS O DISLOCADOS, INTROMISIÓN DE ELEMENTOS Y CASOS DE IMPOSIBILIDAD DE TRANSFORMACIÓN A PASIVA REFLEJA



Me voy a centrar en este artículo en tres casos que creo que guardan alguna relación entre sí, con el convencimiento de que tanto en la lengua oral como en la escrita se presentan muchos ejemplos de oraciones similares. No es cuestión, y menos en una entrada de blog, de realizar un exhaustivo rastreo de posibilidades, generando una inmensa casuística, sino más bien de que estos tres casos dificultosos nos puedan servir para introducir consideraciones que puedan extenderse en cierto modo a la generalidad de posibilidades y que nos ilustre un poco este tema. Los tres casos a los que me refiero son: 1º) Se oye comentar a las gentes del lugar: "Los rockeros no son buenos"; 2º) La he oído cantar; 3º) Transformar a pasiva refleja una activa con CD de persona que empieza por a, como La policía ha detenido a los delincuentes.
     En los dos primeros observaremos cómo se nos escapa la noción de la función sintáctica de un sintagma en la subordinada que parece funcionar en la principal o viceversa, de ahí que le llame  Elementos sintácticos traslocados o dislocados, que es un término que me acabo de inventar y que no tiene rigor terminológico desde el punto de vista de la ciencia lingüística pero que espero que sirva para nombrar a complementos de una proposición que parecen estar incluidas en otra, palabras, sintagmas o proposiciones que "rompen" con la linealidad de otros al interponerse entre sus elementos y que crean dificultad de análisis al parecer pertenecer a una unidad mayor distinta a la que pertenece. En relación con esto, aparecen casos de doble acusativo latino expresados en español (explicaremos un poco este asunto) o que tal vez tengan relación con él. Uno de estos casos, en el que nos vamos a centrar al final de este artículo, nos parece de especial dificultad si se lleva a las aulas de secundaria, y trataremos de dar opciones plausibles de análisis recurriendo a las herramientas de que dispone un alumno de Bachillerato, intentando razonar como si el elenco de tipos de complementos y de tipos de subordinadas fuera el único posible y fuera exhaustivo. Tal vez demos con la solución; tal vez la solución se halle en manuales o estudios universitarios y hayamos, "sencillamente", dado palos de ciego.
     Antes de esto, reflexionaremos sobre las oraciones activas en casos en los que no es posible su transformación a pasiva refleja.



1. DIFICULTADES DE TRANSFORMACIÓN A PASIVA REFLEJA

     Cuando explicamos en el aula la diferencia entre oración activa y oración pasiva, da la impresión de que, siendo la primera transitiva, es siempre posible su transformación a pasiva propia y pasiva refleja. Lo único que no es posible es que estas últimas expresen el Complemento Agente:

Los clientes extranjeros compraron todos los artículos de regalo. (Activa transitiva, subrayamos el CD)

Todos los artículos de regalo fueron comprados (por los clientes extranjeros).
(Pasiva propia, subrayamos el Sujeto Paciente, que era CD en la activa; entre paréntesis, por opcional el CAg)

Se compraron todos los artículos de regalo. (Pasiva refleja, subrayamos el Sujeto Paciente, que era CD en la activa)


    Para pasar de una a otra, se producen todos los cambios pertinentes, como cambiar de persona o número el verbo, añadir un artículo al Sujeto Paciente o eliminar la preposición a del CD de persona para que funcione de sujeto:

El tendero ha vendido muchos sacos de patatas (Activa)

Muchos sacos de patatas han sido vendidos (por el tendero) (Pasiva Propia)

Se han vendido muchos sacos de patatas (Pasiva Refleja)


     Este último caso mencionado, cuando el CD empieza por la preposición a, pasa  a Sujeto de la Pasiva Propia sin problemas, tan solo se elimina esta preposición:

La policía ha detenido a dos sospechosos --> Dos sospechosos han sido detenidos (por la policía)

     Sin embargo, esto no puede hacerse para la pasiva refleja; lo normal es decir:

Se ha detenido a dos sospechosos

teniendo que considerar Impersonal, y no Pasiva Refleja, a la nueva oración.

     No negamos que tal vez el español permita Se han detenido dos sospechosos, con el sentido de Pasiva Refleja (aquí la oración es ambigua, pues puede confundirse con el sentido de 'detenerse, que los dos sospechosos han parado su marcha'), pero lo cierto es que, a día de hoy, en muchos casos ese tipo de oraciones suena extraño y no se usa; en otros ejemplos, estas no presentan ningún problema, como en este:

Una mujer ha encontrado a los dos niños perdidos (Activa) 

Los dos niños perdidos han sido encontrados por una mujer (Pasiva Propia)

Se ha encontrado a los dos niños perdidos (Impersonal)

Se han encontrado los dos niños perdidos (Pasiva Refleja)

     También hacemos notar que pueden producirse interferencias entre la Impersonal (el CD sigue con su preposición a) y la Pasiva Refleja (con cambio a plural del verbo, como si el CD fuera Sujeto):

*Se han detenido a los dos sospechosos.


2. ELEMENTOS SINTÁCTICOS TRASLOCADOS


     Las letras de las canciones son material idóneo para extraer oraciones y analizarlas en el aula, pues aúnan toda la teoría expuesta y, como la lengua oral, mezclan tipos y aparecen casos difíciles. Así me pasó a mí no hace mucho, cuando se me ocurrió traer canciones de Barón Rojo a la clase y nos encontramos con un ya mítico Se oye comentar a las gentes del lugar: "Los rockeros no son buenos". La disposición de los elementos se presta a la confusión analítica, pues el CD de oye es comentar: "Los rockeros no son buenos", teniendo este comentar, a su vez, un CD en estilo directo entrecomillado. Sin embargo, se mete en medio un a las gentes del lugar, que es CI de oye, pero que de primera impresión parece un complemento de comentar, pues viene tras él: la Proposición Subordinada Sustantiva de CD se ha roto: entre el verbo comentar y su CD "Los rockeros no son buenos" aparece el CI del verbo principal, que además coincide semánticamente con el sujeto de comentar, y por tanto no pocos alumnos se ven tentados a indicar que es un Sujeto, a pesar de empezar por preposición.
     Es curioso cómo se parece esta frase a otras del tipo No lo vi venir, La he oído cantar, con doble acusativo, que comentaremos un poco más adelante, y esto nos hace dudar de si ese a las gentes del lugar no fuera también un CD de oye, y no su CI. Al fin y al cabo, puedo decir Se les oye comentar: "Los rockeros no son buenos", Se les oye esto, pero en ningún caso *Se lo oye a las gentes del lugar. En todo caso, explicar la oración diciendo que a las gentes del lugar es CI de oye es lógico y plausible, posible, con los conocimientos que poseen los alumnos de secundaria, aunque tal vez no sea cierto y estemos también ante un caso de doble acusativo latino, bastante más complicado de explicar.


3. EL DOBLE ACUSATIVO LATINO EN ESPAÑOL

          

3.1. CD y CRég

        Cuando explicamos el Complemento de Régimen Preposicional, se suele decir que es como el CD, pero con una preposición que solicita obligatoriamente el verbo. Así, puedo decir Recuerdo mi infancia, con CD subrayado y también Me acuerdo de mi infancia, con CRég, y es básicamente lo mismo. Los CRég muchas veces piden un pronombre personal átono junto al verbo (Acordarse de algo, Fiarse de algo, ...) aunque en otras ocasiones no (Charlar de algo, Soñar con algo, ...). Pedir CD o CRég en ocasiones hace que el significado del verbo cambie: Fiar algo ('dejar fiado')/Fiarse de algo ('poner la confianza'); Acordar algo ('llegar a un acuerdo')/ Acordarse de algo ('recordar').
     De ahí que esperemos de un verbo predicativo que tenga, si es que tiene complementos de primer nivel, o CD, o CRég, y por eso muchos alumnos creen que con CRég la oración activa es transitiva (y yo creo que debería serlo, además) y se sorprenden de que existan, en la misma frase, CD y CRég.
 

     Pues sí, es posible que un verbo solicite en coexistencia CD y CRég a la vez. Me extrañaría que estos casos, como por ejemplo Sospechar algo de algo, Deducir algo de algo y similares, no fueran un caso del reflejo del doble acusativo latino a nuestra lengua. En todo caso, es un primer paso para observar que dos complementos de los que yo llamo de primer nivel (Atr, CD y CRég), en este caso, CD y CRég, pueden aparecer juntos en una oración.
     En el análisis no habrá dudas. El CD se reconoce porque responde a la pregunta ¿qué?, se puede sustituir por lo, la, los o las y funciona de Sujeto Paciente en su correspondiente Pasiva Propia. El CRég se sustituye por la preposición más un pronombre tónico (él, ella, ello, esto, ...) y responde a la pregunta ¿Prep+qué, quién?, aunque en algunos casos puede interpretarse como CC de Causa o CCL en el sentido metafórico de origen.

Se olió algo raro de su comportamiento --> Se lo olió de eso.
Esperábamos un motín de esta tripulación --> Lo esperábamos de ella.

3.2. CD+CPvo/SN-SPrep


    Un caso típico del doble acusativo latino es aquel que aparece con verbos como nombrar, elegir, votar y similares.

     En Nombraron a María directora generalmente el alumnado razona erróneamente así:

¿Qué nombraron? --> directora: CD
¿A quién nombraron directora? --> a María: CI

     Sin embargo, el CD es a María, pues es el sintagma que:

a) Puede sustituirse por la: La nombraron directora, pero no *La nombraron a María.
b) Funciona de sujeto de la pasiva: María fue nombrada directora y no *La directora fue nombrada a María.

      Así, el CD es a María, y directora se considera CPvo. Habitualmente, el CPvo suele ser un adjetivo o sintagma adjetival, pero hay casos en los que puede ser SN. Este es uno de ellos. Obsérvese cómo concuerda en número y género con el CD:

Nombraron a María directora.
Nombraron a Juan director.
Eligieron a Alfredo y Mario delegados.

     Puede aparecer con preposición o con como, en función de preposición: Eligieron a María de/como representante.

    Los otros casos de SPrep y SN en función de CPvo son:

a) Llamarse+Nombre propio: Me llamo Alfonso, donde el nombre propio se considera CPvo, aunque algunos, por diferenciarlo, lo llama Predicativo a secas. Nótese que concuerda en género con el Sujeto; yo me llamo Alfonso porque soy hombre: Él se llama Rufino y ella se llama Cristina.

b) Jugar, hacer, ...+SPrep: Él juega de delantero/Ella juega de delantera; Hace de malo de la película/Hace de mala de la película.

3.3. CD SN/SPrep+"CD" Proposición Sustantiva

     Otro caso claro de doble acusativo latino era aquel que, en latín, ofrecía en acusativo un sustantivo o SN y otro acusativo de infinitivo. Esto, al español, trae de cabeza a los profesores de secundaria porque, aunque vemos claro el origen de doble acusativo latino, no tenemos claro qué funciones atribuirle a cada uno.
     Hace poco trajo una compañera (la Jefa de Departamento) el caso de La he oído cantar, lo que me recordó a la frase hecha No lo vi venir. Si pregunto ¿qué?, la respuesta es la proposición sustantiva, de infinitivo:

La he oído cantar: ¿Qué he oído? Cantar. "Cantar a ella", y parece que a ella es el sujeto de cantar (porque es ella la que canta), pero no puede ser Sujeto por traer consigo la preposición a (igual que nos pasaba antes con a las gentes del lugar). Y, además, no es lo mismo decir La he oído cantar a ella que He oído que canta ella.

He visto a Juan trabajar duro: ¿Qué he visto? Trabajar duro ... a Juan.


    Sin embargo, si hacemos las mismas pruebas que hicimos con Nombraron a María directora, tenemos que concluir que el "acusativo" de persona, el expresado mediante el SPrep con a, es el verdadero CD, porque:

a) Es el que se sustituye por pronombre personal átono: He oído a Angélica cantar --> La he oído cantar.
b) Es el Sujeto de la pasiva correspondiente: (¿?)Angélica ha sido oída cantar por mí, ya algo difícil de asumir, si no imposible; imposible seguro la Pasiva Refleja: Se ha oído Angélica cantar, aparecería más bien la Impersonal: Se ha oído a Angélica cantar.

                               

     Vale. Pero, ¿de qué funciona la Prop. Sub. Sust. de Infinitivo? Los alumnos van a pensar, en principio, igual que pasaba con Nombraron a María directora, que el CD es un CI, dirían en He oído a María cantar que cantar es el CD y a María un CI, y en el caso de decir La he oído cantar tal vez piensen que se trata de un caso de laísmo. Pero ya hemos visto que este es un falso razonamiento.

     En He visto a María cantando, el gerundio respondería a la pregunta ¿cómo? y lo trataríamos como un adverbio: cantando es CCM, puede sustituirse por así. En He visto a María preocupada, el participio ya es un adjetivo y sin duda se trata de un CPvo, responde a la pregunta ¿cómo?, pues es un adjetivo y varía en género y número con el CD.
     En He visto a María cantar, el infinitivo cantar responde a la pregunta ¿qué?, pero lo hace del mismo modo que en Nombraron a María directora --> ¿Qué la nombraron? Directora, CPvo. y por lo tanto, creo que no sería descabellado indicar que la Sustantiva de Infinitivo es un CPvo del tipo anterior.

                             

Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: http://photopin

jueves, 1 de mayo de 2014

Selectividad Junio 2012-2013 Titular Opción B

PAU COMENTARIO DE TEXTO Y LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA



Junio 2013. Examen de Selectividad Titular. Opción B
                 
La prueba

OPCIÓN B
 
Texto
 

Ahora lamento no haber dicho a mis padres que el hermano Salvador me vigilaba, porque el día que se presentó en casa de improviso no estaban prevenidos. Llegó dando patadas a la puerta y gritando. Mi madre no tuvo más remedio que dejarle pasar. Recuerdo que la casa estaba casi sin muebles porque se los estaba llevando gente desconocida por razones que no me atreví a preguntar pero que yo atribuía a su pobreza y no a la nuestra.
     Entró como una exhalación llamándome y no dejó de vociferar hasta que me encontró en la cocina fingiendo leer Alicia en el País de las Maravillas. Me preguntó cómo estaba, me arrancó el libro de las manos, me lo devolvió inmediatamente y me pidió, sin esperar mi respuesta, que le dejara hablar un momento con mi madre.
     Durante muchos años, me ha atormentado el remordimiento por haber invocado a los leprosos para que se comieran a ese energúmeno que estaba haciendo daño a mi madre, porque cuando acudí aterrorizado al oír sus gritos, vi cómo mi padre, desangelado e impotente, se abalanzaba sobre el hermano Salvador que estaba a horcajadas sobre ella, que se protegía el rostro con las manos para evitar el aliento de aquel puerco que hocicaba en su escote. Mi padre había salido del armario.



ALBERTO MÉNDEZ, Los girasoles ciegos

Cuestiones
1.
Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).

2.
2. a. Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
2. b. Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).

3.
Realice un comentario crítico del contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos).

4.
Explique las relaciones sintácticas que se establecen entre las oraciones del fragmento siguiente: Ahora lamento no haber dicho a mis padres que el hermano Salvador me vigilaba, porque el día que se presentó en casa de improviso no estaban prevenidos.  (Puntuación máxima: 2 puntos).

5.
Exponga las características de las principales tendencias de la narrativa española desde los años 70 a nuestros días. Cite las obras y autores más representativos. (Puntuación máxima: 2 puntos).


Comentarios previos relacionados con la prueba
                 
     
      Como se observará, en junio de 2013 la PAU de Comentario de Texto y Lengua Castellana y Literatura en Andalucía ofrecía tanto en su Opción A como en su Opción B textos literarios: en la Opción A, uno dramático de Luces de Bohemia y aquí, en la Opción B, un fragmento de la obra narrativa de Los girasoles ciegos.
     Realmente, la Ponencia puede ofrecer el examen que desee, pero hablando en términos probabilísticos, tras la lectura de sus propias indicaciones y la observación de lo que se ha venido haciendo hasta ahora, diremos que:

1. Esperamos, caso de que sea un fragmento literario, que el texto forme parte de una de las obras que la propia Ponencia recomienda, y no de cualquier otra del temario.

2. Teniendo en cuenta titulares y reservas, existe un 66.67% de posibilidades de que una opción ofrezca un texto periodístico y la otra una literario (no es el caso). De ser así, dado que para el periodístico se pregunta por características del lenguaje o géneros periodísticos, es probable que para el literario la pregunta 5 se enfoque al período literario con mención de corrientes, autores y obras.

3. Por tanto, tenemos un supuesto 33.33% de opciones de que los dos textos sean literarios, como aquí. En este caso, lo más probable es que uno sea narrativo y el otro lírico o dramático. En uno preguntarán por el género (en la Opción A: Género Dramático) y en el otro por el período en el que se sitúe la obra (en la Opción B, Los girasoles ciegos, se pregunta por las tendencias de la narrativa española desde 1970 a nuestros días).


4. También es muy probable que la pregunta 4 de una Opción sea de carácter morfosintáctico (analizar oraciones, explicar relación entre las proposiciones, ...) y en la otra opción, de otro tipo, como aquí, en la que se solicita explicar el sentido de determinadas expresiones.


Cuestión 1: Estructura y organización de ideas


     El texto pertenece al desenlace del relato Los girasoles ciegos (cuarta derrota de la obra homónima), y es susceptible de dividirse, a su vez, en Presentación, Nudo y Desenlace (estructura lineal o cronológica).

PRIMERA PARTE: PRESENTACIÓN (líneas 1-4: Ahora lamento ... patadas a la puerta y gritando). El hermano Salvador llega desesperado a casa de Elena y reclama entrar.

- La llegada del religioso coge de sorpresa a los padres de Lázaro: el niño no les había avisado de que le estaba vigilando y les toma desprevenidos.
- La forma de aparecer del hermano Salvador es estrepitosa y alarmante.

SEGUNDA PARTE: NUDO (líneas 4-12: Mi madre no tuvo más remedio ... dejara hablar un momento con mi madre). El hermano Salvador accede al piso y requiere amorosamente a Elena, con desesperación emotiva.

- Llega en el peor momento, cuando la familia había vendido los muebles y estaba a punto de huir.
- Elena le deja pasar para no levantar sospechas.
- El religioso entra gritando y trata bruscamente a Lázaro, al que pide que se retire para hablar con Elena.

TERCERA PARTE: DESENLACE (último párrafo): Ricardo sale de su escondite para enfrentarse al hermano Salvador, quien se encontraba acosando a Elena.
- El hermano Salvador, a horcajadas, acosa sentimental y sexualmente a Elena.
- Su marido, Ricardo, sale del armario y se abalanza sobre él.
- El niño, que lo presencia todo, sentirá remordimientos por su impotencia durante mucho tiempo.

NOTA: Es un poco arriesgado dividir el texto en Presentación-Nudo-Desenlace, aunque aquí cobra todo el sentido. Podría haberse hecho lo mismo sin titularlo así.

  Cuestión 2: Tema y Resumen
                           

2.a. Tema: Llegada al piso de un enloquecido hermano Salvador y salida del armario de Ricardo para oponerse al acoso a su esposa Elena.

 2.b. Resumen: El hermano Salvador, totalmente desbocado, llama a la puerta del piso familiar de Lázaro, armando escándalo, por lo que Elena debe dejarle entrar. Todo esto es presenciado por un Lázaro niño que hace de narrador y mezcla acontecimientos con su valoración infantil de ellos. El religioso ha venido para requerir a Elena y hacerla su esposa, dejando los hábitos, y acaba acosándola, lo que provoca que Ricardo salga a defenderla, malográndose así los planes para huir de Madrid.


Cuestión 3: Comentario Crítico


NOTA PREVIA: 



En cada examen de Selectividad que trabajo y acabo publicando aquí no me planteo lo que hecho con anterioridad; empiezo de nuevo ex nihilo, si se me permite la expresión. Lo hago así para no repetirme y, en cierto modo, ofrecer Comentarios Críticos algo diferenciados unos de otros. El lector que se esté preparando la PAU haría bien en leerlos todos y agrupar aquello que le resulte cómodo o conveniente en función del tipo de texto. Lo digo porque el Comentario Crítico es de por sí extenso y hay que elegir qué decir y yo, por ejemplo, en algunas ocasiones me refiero a la deixis y en otras no, casi por azar, por ir acabando.
     También son muchas las maneras de abordarlo. A mí particularmente me gusta aplicar el siguiente medio-guion (una especie de síntesis rápida de un guion más extenso y pormenorizado, que tengo publicado en mi web, manojitos-de-mirra.webnode.es, en Lengua Castellana y Literatura (Bachillerato) > Destrezas de redacción > Comentario Crítico, y que está basado en el que aconsejan María Díaz Pacheco, Rosario Iglesias Hernández y Penélope Pedreira Rodríguez en su obra allí citada):

1º- Contextualización obra-autor mezclada con una especie de nuevo resumen, que a veces se extiende a ofrecer ya las primeras interpretaciones del texto.

2º- Valoro el contenido del texto e interpreto su sentido.

3º- Comento cualquier cuestión que me apetezca o sea llamativa antes de ofrecer mi opinión: lingüística, literaria, pragmática, ...

4º- Doy mi opinión personal, generalmente dos: una primera opinando sobre el propio texto y su importancia y otra extrapolada del texto y proyectada a algún asunto social, humano o de actualidad.

     Es conveniente introducir y concluir bien y que la redacción sea fluida, haciendo venir a cuento una idea con otra, pivotando sobre el texto y manteniendo la cohesión entre las partes. La redacción es clave, así como la comprensión textual.
     
     Por otro lado, los fragmentos de luces de bohemia suelen ser de especial dificultad comprensiva para el alumnado, por lo que, en general, salvo en casos de alumnos brillantes, se recomienda tener bien preparados determinados párrafos relacionados con la obra y su sentido general para el caso de que nos decidamos a abordarlo.


COMENTARIO CRÍTICO: Ofrezco ahora sin más preámbulo y sin especificar las partes y las pautas que estructuran mi texto, un ejemplo de lo que podría ser un Comentario Crítico del fragmento. No obstante, en rojo daré alguna que otra indicación para enriquecerlo.


 Este fragmento de Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez, se corresponde ya con el desenlace del último relato homónimo (Cuarta derrota: 1942 o Los girasoles ciegos), una original y dramática historia ambientada, como todos los relatos de la obra, en la inmediata posguerra tras el conflicto civil de 1936-1939. Aquí, Ricardo Mazo, un intelectual de izquierdas, vive refugiado en un armario de su piso en un Madrid recién tomado por las tropas nacionales y en el justo principio de un nuevo régimen, que especialmente se observa en las pautas de comportamiento que debe adoptar su esposa Elena y sus convecinos y, sobre todo, en el colegio de su hijo Lázaro, donde el canto de los himnos patrióticos es símbolo de la nueva España que por entonces comenzaba, narrado con cierta falsa neutralidad que a veces deja ver profunda amargura y lánguida tristeza. Esta procede, no de la ideología del autor, sino más bien del hecho del sufrimiento que cualquier guerra y posterior imposición ideológica de los vencedores causa en los individuos, las familias y la sociedad en general, unido al derrumbe económico, la pobreza y la ruina moral en muchos casos.

     En este relato se entrecruzan la situación extrema de Ricardo, que vive sepultado en su propia casa, la de Elena, que debe esforzarse por mantener un equilibrio de imposturas muy complicado, la de Lázaro, que debe vivir dos vidas (externa e interna), siendo solo un niño y la del hermano Salvador, un fanático del bando nacional y del nacional-catolicismo, que vive intensa y radicalmente sus ideas y al tiempo un fogoso enamoramiento progresivo de Elena, lo que hará confluir todas estas situaciones entrecruzándolas en un desenlace trágico, no solo porque acaba en la muerte de Ricardo (que era el final más lógico, dada su difícil situación) sino porque se produce justo en el momento en el que el desenlace podría haber sido otro, justo cuando estaba todo listo para emprender una larga huida a Francia.
    Aquí es donde se sitúa nuestro fragmento. El hermano Salvador ya le ha propuesto matrimonio a Elena, a la que cree viuda, y ha sido rechazado por ella. Esto es incomprensible para alguien que estaba dispuesto a ejecutar una proeza, dejar los hábitos, el futuro programado, su misión, por ella. Realmente, desde su cosmovisión, era la única vía posible de escape para el hermano Salvador: él también procuraba una salida para su situación de acorralamiento psicológico. Pues, convencido de que se encontraba enamorado de Elena, lo único que se ajustaba a su moral era el matrimonio con ella, ya que, desde luego, él era consciente de que se sentía atraído por esta mujer. Doloroso por una parte, pues significaba abandonar sus pretensiones de dedicarse al sacerdocio, pero noble al fin y al cabo, pues daba cauce a sus intenciones de posesionarse de Elena sin que ello constituyera un problema de conciencia. Su lucha mental consistía en dar carta de nobleza a un sentimiento que de otro modo habría de considerarse lujuria y, por lo tanto, pecado. El incomprensible rechazo de una supuesta mujer desvalida, sin el amparo de un marido ni ninguna figura masculina y a cargo de un niño que, por otro lado, él cree conocer bien, enloquece a este hombre que decide aparecer en el piso de los Mazo sin previo aviso y estropeando, a la postre, los planes de huida de la familia. Llega dando patadas a la puerta y Elena tiene que abrirle, y, como otras veces hizo, tal vez su idea fuera bandear la situación aguantando lo que fuera, pero esta vez las cosas pasan a mayores y la agresión sexual del religioso hace que grite y, por tanto, que Ricardo salga de su armario y se abalance sobre él.

[Lo que acabo de hacer es contextualizar el fragmento y al tiempo ofrecer un resumen más desgranado, conectado y comentado, ampliado. Aquí puedes añadir teoría sobre la obra, como el año de edición, y conectarlo con las tendencias de la narrativa de los años 70 a la actualidad.]

       Otro elemento de extrema importancia en el relato, además del cruce de historias, es la existencia de tres narradores, que contribuyen poderosamente al cruce mencionado en la trama, al confluir las visiones de los acontecimientos en un final donde las voces narrativas se simultanean de manera más rápida que en el resto del relato. Tenemos, de un lado, un narrador en cierto modo objetivo, aunque se detectan rasgos de subjetividad en ocasiones al valorar acontecimientos: se trata de un narrador omnisciente cuya voz, en la edición de Anagrama, aparece en letra redonda y sin intensificar. Por otra parte, aparece asimismo la voz del hermano Salvador, quien relata los hechos desde su punto de vita de manera epistolar. Se dirige en una carta a un reverendo padre, y su historia adquiere forma de confesión. Como Lázaro de Tormes, el hermano Salvador trata de justificar ante un tercero el por qué de sus actos y decisiones, contando los hechos en función de su interpretación de estos y de su visión de la vida, y por eso está transido de valoraciones, exclamaciones, razonamientos lógicos y emotividad. Sus palabras aparecen en cursiva en la edición mencionada. Y en negrita las del tercer narrador, Lázaro; la voz de un niño que cuenta con interpretación infantil, no solo los acontecimientos, sino el alrededor, y es el que mejor nos ofrece una estampa del Madrid de 1942. Este es el caso de nuestro fragmento: está contado por un narrador que en el momento de los hechos era niño y testigo de lo que sucedió y que, a pesar de su mentalidad aún infantil retrata y valora perfectamente lo que sucede, entreverándolo con nuevas revelaciones que le vienen a la mente a posteriori y que acuciarán a su conciencia: él se da cuenta de que tendría que haber avisado a sus padres de cómo estaban yendo las cosas en el colegio con el religioso, entiende perfectamente lo que pretende hacer y hace el hermano Salvador con su madre, expresando su repulsa aunque aún no es capaz de comprender bien por qué se están quedando sin muebles, pues desconoce el plan de huida y cree que los muebles se han vendido para suplir las necesidades de otros que él cree más pobre que ellos mismos. 

             

[Introduce a modo de ejemplos frases y expresiones del fragmento que ilustren lo que estamos comentando de la visión de Lázaro y también que apoyen lo que se ha dicho anteriormente; entre paréntesis y entre comillas.]

     Creemos que el hecho de que, al irrumpir el hermano Salvador, Lázaro se encontrase fingiendo leer Alicia en el País de las Maravillas no es mera casualidad, sino que en cierto modo se trata de un símbolo. En primer lugar, porque se trata de una obra infantil extranjera, llena de fantasía y cargada de significados, y esto es pura contraposición a todo aquello que representa el hermano Salvador. Pero, por otra parte, Lázaro solo finge leerla (para dar sensación de una supuesta actividad a su llegada): el niño nunca se refugia en su mundo o en cualquier otro que no sea la pura realidad que le circunda, ya sea fuera, ya sea dentro de su casa, y su propia impostura para con los demás con respecto a su padre y su vida familiar es consciente y premeditada.

     Es él el protagonista y el narrador, en última instancia, y por eso el texto va cargado de marcas de subjetividad. No solo por comentarios explícitamente valorativos y el uso de la primera persona (Me preguntó...) sino por la adjetivación valorativa (desangelado e impotente), y no solo la adjetivación, sino que sustantivos (energúmeno, puerco) y verbos (hocicaba) forman parte del elenco de vocablos cargados de valoración subjetiva (y justificada: estamos hablando de sus padres y de un intruso que les fastidia la vida). Esto es un rasgo propio de la prosa de Alberto Méndez: mantiene, dentro de los límites de la ficción narrativa, un tono sobrio y aséptico con respecto a los acontecimientos muy duros que cuenta, y se reserva los elementos de valoración subjetiva para determinados momentos: aquí, por ejemplo, y en boca del chiquillo, para denostar la figura de un maestro que le acosa a él en el colegio, a su madre y que tira por tierra su ya inestable familia. Recordemos que su hermana Elena, de la que nada saben, falleció al dar a luz en su huida tras la derrota republicana, y aparece ya cadáver en la Segunda Derrota: 1940 o Manuscrito encontrado en el olvido de esta inolvidable obra.

[Concluyo aquí mi comentario, pero señalo que puede completarse de muchas maneras. Puede cotejarse con otro comentario mío de Los girasoles ciegos, en este caso de Septiembre de este mismo curso, donde hago referencia a la película, entre otras cosas. Puede referirse el alumno asimismo al tono de confesión, aunque no religioso, de diálogo de un Lázaro ya mayor con el propio lector, y apuntar opiniones personales, siempre que estén bien traídas, sobre temas diversos como la destrucción de la guerra, la Guerra Civil española o cualquier guerra, la democracia y los regímenes autoritarios, el fanatismo religioso o de cualquier otro tipo, la obsesión supuestamente amorosa, la invasión de la intimidad, ...]

  Cuestión 4: Explicar relaciones sintácticas entre proposiciones


     El fragmento es:

Ahora lamento no haber dicho a mis padres que el hermano Salvador me vigilaba, porque el día que se presentó en casa de improviso no estaban prevenidos. 

     El fragmento se compone de un solo enunciado oracional, que comienza con un Ahora, adverbio temporal, que además de Complemento Circunstancial de Tiempo tiene cierta función conectora (es un deíctico, realmente, que conecta el presente del narrador con el presente de los personajes).
     Se trata de una oración compuesta por subordinación, cuyo verbo principal es lamento, con un sujeto omitido (implícito) yo, y con el que se relacionan dos proposiciones subordinadas que cumplen funciones dentro de la principal regida por lamento: una, su CD, es una Proposición Subordinada Sustantiva de Infinitivo (no haber dicho a mis padres que el hermano Salvador me vigilaba); otra, su CC de Causa, es una Proposición Subordinada Adverbial Impropia Causal introducida por la conjunción porque (porque el día que se presentó en casa de improviso no estaban prevenidos).
     Ambas proposiciones subordinadas, la Sustantiva y la Adverbial, son a su vez Proposiciones Compuestas por Subordinación. En el caso de la Sustantiva en función de CD, su verbo principal es el infinitivo compuesto haber dicho, con el mismo sujeto yo elíptico y, por orden, un CI (el SPrep a mis padres) y un CD (la Proposición Subordinada Sustantiva introducida por la conjunción que, que el hermano Salvador me vigilaba), proposición completiva, esta vez simple, regida por el verbo vigilaba.
     La Proposición Adverbial que funciona como CC de Causa de lamento tiene como verbo principal el verbo copulativo estaban y atributo prevenidos. Aquí, funcionando de Adyacente del sustantivo día, en el SN el día que se presentó en casa de improviso, que es CCT de estaban, aparece no un SAdj o SPrep, sino la Proposición Subordinada Adjetiva que se presentó en casa de improviso, introducida por el pronombre relativo que, y cuyo verbo es (se) presentó. Este que, además de nexo, al significar lo mismo que su antecedente día (significa aquel día) funciona como CCT de (se) presentó.

 




Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: http://photopin.com



miércoles, 30 de abril de 2014

Selectividad Junio 2012-2013 Titular Opción A

PAU COMENTARIO DE TEXTO Y LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA


Junio 2013. Examen de Selectividad Titular. Opción A

                 
La prueba

OPCIÓN A

Texto

Su Excelencia toca un timbre. EL UJIER acude soñoliento. MÁXIMO ESTRELLA, tanteando con el palo, va derecho hacia el fondo de la estancia, donde hay un balcón.

EL MINISTRO.—Fernández, acompañe usted a ese caballero, y déjele en un coche.
MAX.— Seguramente que me espera en la puerta mi perro.
EL UJIER.—Quien le espera a usted es un sujeto de edad, en la antesala.
MAX.—Don Latino de Hispalis: Mi perro.

EL UJIER toma de la manga al bohemio. Con aire torpón le saca del despacho, y guipa al soslayo el gesto de Su Excelencia. Aquel gesto manido de actor de carácter en la gran escena del reconocimiento.

EL MINISTRO.—¡Querido Dieguito, ahí tiene usted un hombre a quien le ha faltado el resorte de la voluntad! Lo tuvo todo: Figura, palabra, gracejo. Su charla cambiaba de colores como las llamas de un ponche.
DIEGUITO.—¡Qué imagen soberbia! 
EL MINISTRO.—¡Sin duda, era el que más valía entre los de mi tiempo!
DIEGUITO.—Pues véalo usted ahora en medio del arroyo
EL MINISTRO.—¡Veinte años! ¡Una vida! ¡E, inopinadamente, reaparece ese espectro de la bohemia! Yo me salvé del desastre renunciando al goce de hacer versos. Dieguito, usted de esto no sabe nada, porque usted no ha nacido poeta, oliendo a aguardiente, y saludando en francés a las proxenetas.
DIEGUITO.—¡Lagarto! ¡Lagarto!
EL MINISTRO.—¡Ay, Dieguito, usted no alcanzará nunca lo que son ilusión y bohemia! Usted ha nacido institucionista, usted no es un renegado del mundo del ensueño. ¡Yo, sí!
DIEGUITO.—¿Lo lamenta usted, Don Francisco?
EL MINISTRO.—Creo que lo lamento.
DIEGUITO.—¿El Excelentísimo Señor Ministro de la Gobernación, se cambiaría por el poeta Mala-Estrella?


RAMÓN DEL VALLE INCLÁN: Luces de Bohemia


Cuestiones
1.
Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).

2.
2. a. Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
2. b. Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).

3.
Realice un comentario crítico del contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos).

4.
Explique el sentido que tienen en el texto las siguientes expresiones: a) guipa al soslayo; b) gesto manido; c) Su charla cambiaba de colores como las llamas de un ponche; d) Pues véalo usted ahora en medio del arroyo. (Puntuación máxima: 2 puntos).

5.
Exponga las principales características de género del teatro. (Puntuación máxima: 2 puntos).


Comentarios previos relacionados con la prueba


     Como se observará, en junio de 2013 la PAU de Comentario de Texto y Lengua Castellana y Literatura ofrecía tanto en su Opción A como en su Opción B textos literarios: aquí, en la Opción A, uno dramático de Luces de Bohemia y en la Opción B un fragmento de la obra narrativa de Los girasoles ciegos.
     Realmente, la Ponencia puede ofrecer el examen que desee, pero hablando en términos probabilísticos, tras la lectura de sus propias indicaciones y la observación de lo que se ha venido haciendo hasta ahora, diremos que:

1. Esperamos, caso de que sea un fragmento literario, que el texto forme parte de una de las obras que la propia Ponencia recomienda, y no de cualquier otra del temario.

2. Teniendo en cuenta titulares y reservas, existe un 66.67% de posibilidades de que una opción ofrezca un texto periodístico y la otra una literario (no es el caso). De ser así, dado que para el periodístico se pregunta por características del lenguaje o géneros periodísticos, es probable que para el literario la pregunta 5 se enfoque al período literario con mención de corrientes, autores y obras.

3. Por tanto, tenemos un supuesto 33.33% de opciones de que los dos textos sean literarios, como aquí. En este caso, lo más probable es que uno sea narrativo y el otro lírico o dramático. En uno preguntarán por el género (aquí, en la Opción A: Género Dramático) y en el otro por el período en el que se sitúe la obra (en la Opción B, Los girasoles ciegos, se pregunta por las tendencias de la narrativa española desde 1970 a nuestros días).

4. También es muy probable que la pregunta 4 de una Opción sea de carácter morfosintáctico (analizar oraciones, explicar relación entre las proposiciones, ...) y en la otra opción, de otro tipo, como aquí, en la que se solicita explicar el sentido de determinadas expresiones.


Cuestión 1: Estructura y organización de ideas


     El texto se divide en dos partes, correspondientes con lo que en la tradición escénica se ha denominado escena (que no hay que confundir con cada escena en la que Valle-Inclán divide Luces de bohemia):

PRIMERA PARTE: Compuesta por la primera acotación, el primer bloque de intervenciones (primera escena del fragmento: desde "Su excelencia toca un timbre." hasta "... Don Latino de Hispalis: Mi perro") y la segunda acotación ("El ujier toma de la manga al bohemio ... en la gran escena del reconocimiento").

- Se llama la ujier, quien acompaña a Max Estrella a la salida del despacho del ministro. 
- Estos personajes salen del escenario.

SEGUNDA PARTE: Compuesta por el segundo bloque de intervenciones (segunda escena del fragmento: desde "Querido Dieguito, ..." hasta "... "¿El Excelentísimo Señor Ministro de la Gobernación, se cambiaría por el poeta Mala-Estrella?").

- El ministro de la Gobernación, amigo de Max, conversa con su ayudante acerca de Max Estrella, los poetas de su época y la vida bohemia.

     Un fragmento dramático es susceptible de dividirse igual que uno narrativo (Planteamiento-Nudo-Desenlace y derivados), pero en este caso no lo hemos creído conveniente por la poca acción que se desarrolla. Los personajes dialogan desarrollando temas (discusión), especialmente en el segundo bloque de intervenciones. Dividir un fragmento por bloque de intervenciones es otra buena opción, que es lo que hacemos nosotros aquí.


Cuestión 2: Tema y Resumen

                          

2.a. Tema: Max abandona el despacho del ministro, quien se queda conversando con Dieguito acerca de aquel y de las virtudes de la creación poética y la vida bohemia. 

2.b. Resumen: Don Francisco, ministro de la Gobernación, llama al ujier para que acompañe a Max Estrella a la salida del despacho, donde le espera don Latino de Híspalis. Tras esto, el ministro se queda conversando con Dieguito, su ayudante, acerca de la vida bohemia y de las virtudes del creador poético, algo que el joven no alcanza a comprender dada su visión práctica y política de la vida.

Cuestión 3: Comentario Crítico


NOTA PREVIA: 

En cada examen de Selectividad que trabajo y acabo publicando aquí no me planteo lo que hecho con anterioridad; empiezo de nuevo ex nihilo, si se me permite la expresión. Lo hago así para no repetirme y, en cierto modo, ofrecer Comentarios Críticos algo diferenciados unos de otros. El lector que se esté preparando la PAU haría bien en leerlos todos y agrupar aquello que le resulte cómodo o conveniente en función del tipo de texto. Lo digo porque el Comentario Crítico es de por sí extenso y hay que elegir qué decir y yo, por ejemplo, en algunas ocasiones me refiero a la deixis y en otras no, casi por azar, por ir acabando.
     También son muchas las maneras de abordarlo. A mí particularmente me gusta aplicar el siguiente medio-guion (una especie de síntesis rápida de un guion más extenso y pormenorizado, que tengo publicado en mi web, manojitos-de-mirra.webnode.es, en Lengua Castellana y Literatura (Bachillerato) > Destrezas de redacción > Comentario Crítico, y que está basado en el que aconsejan María Díaz Pacheco, Rosario Iglesias Hernández y Penélope Pedreira Rodríguez en su obra allí citada):

1º- Contextualización obra-autor mezclada con una especie de nuevo resumen, que a veces se extiende a ofrecer ya las primeras interpretaciones del texto.

2º- Valoro el contenido del texto e interpreto su sentido.

3º- Comento cualquier cuestión que me apetezca o sea llamativa antes de ofrecer mi opinión: lingüística, literaria, pragmática, ...

4º- Doy mi opinión personal, generalmente dos: una primera opinando sobre el propio texto y su importancia y otra extrapolada del texto y proyectada a algún asunto social, humano o de actualidad.

     Es conveniente introducir y concluir bien y que la redacción sea fluida, haciendo venir a cuento una idea con otra, pivotando sobre el texto y manteniendo la cohesión entre las partes. La redacción es clave, así como la comprensión textual.
     
     Por otro lado, los fragmentos de luces de bohemia suelen ser de especial dificultad comprensiva para el alumnado, por lo que, en general, salvo en casos de alumnos brillantes, se recomienda tener bien preparados determinados párrafos relacionados con la obra y su sentido general para el caso de que nos decidamos a abordarlo.


COMENTARIO CRÍTICO: Ofrezco ahora sin más preámbulo y sin especificar las partes y las pautas que estructuran mi texto, un ejemplo de lo que podría ser un Comentario Crítico del fragmento. No obstante, en rojo daré alguna que otra indicación para enriquecerlo.

El texto es un fragmento de Luces de Bohemia, una de las obras literarias más reconocidas y reconocibles del gallego Ramón María del Valle-Inclán, y que inaugura el género teatral del esperpento, un modo de hacer teatro prácticamente exclusivo de este autor, como la nivola de Unamuno en el género narrativo, y que le vincula estrechamente con la Generación del 98 y le aleja un tanto del Modernismo. [Puedes añadir aquí datos de referencia de la obra, como la fecha de publicación, o datos concernientes a Ramón María del Valle-Inclán. Asimismo, puede ser conveniente incorporar a continuación un segundo párrafo donde se expliquen las características de la Generación del 98 que tengan relación con la obra y una breve sinopsis del contenido global de la obra y de su significado. No obstante, no conviene colmar nuestro comentario de pormenores teóricos.]

      Max Estrella, reconocido poeta venido a menos, ciego y pobre, acude al despacho del ministro de la Gobernación con la confianza de haber sido en el pasado amigos. Don Francisco, el ministro, en su día había intentado ser poeta y bohemio, y reconoce en su viejo amigo a un admirado creador literario, y le recibe en cierto modo de buen grado. El motivo de la visita de Max es dar queja del trato recibido en el calabozo, una vez que fue detenido por alterar el orden público en estado de embriaguez. En una estridente paradoja propia del esperpento, y en concreto de este personaje, protagonista de la obra, que perfilan una consciente incoherencia, Max se enerva en la defensa de su honor y parece perderle el respeto a todo convencionalismo, que rechaza, y al mismo tiempo acepta recibir un sueldo del Estado por nada, un poco a modo de restitución por los perjuicios sufridos pero, básicamente, por la amistad del ministro. Obviamente, aquí Valle-Inclán critica la corrupción política del momento, pues el Ministro dispone sin más de un sueldo para Max sin justificación alguna, que después carga a un presupuesto oficial, y a un tiempo nos muestra una actitud rebelde del protagonista, insolente sin ambages, que impregna toda la obra y que vagamente oculta dejando entrever decepción, pesimismo, dejadez y también trasnochada pose de intelectual y creador bohemio. 
En este punto aparece nuestro fragmento, situado en el ecuador de la obra (escena octava de quince). La conversación ha terminado y el ministro llama al ujier para que haga salir amablemente a Max quien además, recordemos, es ciego. Sin mediar palabra, el ujier entiende, por un gesto sobreactuado de don Francisco, que debe hacer salir a Max de allí cuanto antes. En este momento, Max mantiene una breve conversación con el conserje, ácida, como siempre, en el que califica a don Latino de Híspalis de perro, dando a entender varias cosas a un tiempo: que le espera y le sigue como un perro a su amo, pero asimismo, en la acepción más dura del término, le está llamando judío en el sentido de que se preocupa por el dinero y su propio interés por encima de valores más nobles. 
     Una vez solos, el ministro encomia delante de Dieguito la vida bohemia que representa su viejo amigo Max, al que hacía un momento había despachado con cierto desdén. Manifiesta una clara nostalgia por sus vivencias de juventud, en la que soñaba con la gloria literaria, lo que sorprende a su ayudante, un ser pragmático y político que valora don Francisco como hombre de éxito por ser lo que es ahora, ministro, y muestra cierta perplejidad por escuchar de su superior el elogio por la vida despreocupada de la bohemia y por poner en los altares al ser venido a menos que se ha presentado allí hacía un momento, Max.
   
  La conversación que se nos planta delante en esta intervención nos lleva de nuevo a la reflexión literaria. Decimos "de nuevo" porque en Luces de Bohemia aparece la propia literatura de muchas maneras: los propios personajes (los modernistas, Rubén Darío, el mismo Max, ...) y las conversaciones se centran muy a menudo sobre el hecho literario en sí y en corrientes y escuelas contemporáneas, e incluso en la edición de obras y los escasos recursos de los que disponían los que pretendían vivir de sus creaciones literarias, como es el caso de Max. Este contraste es el que se observa aquí, una verdadera paradoja: el hombre de alta posición y recursos, don Francisco, elogia al perdedor, borracho y pobre Max, y la vida del artisteo bohemio que él representa. El lector-espectador sabe, no obstante, que a pesar de manifestar cierta sana envidia por lo que es y representa Max, las cosas seguirán como están, y esta sensación otorga acidez, una vez más al texto. El ministro quiere a su amigo como símbolo, como recuerdo de un ensueño de juventud, pero no como persona ya: no olvidemos cómo le despide.
      También se pone de relieve aquí el paso de una época a otra desde el punto de vista literario y artístico. Esto es así durante toda la obra. Max representa una corriente literaria con unos parámetros estéticos y de modus vivendi que, si bien tienen conexión con el Modernismo, ahora en boga, ya ha pasado de moda. Max se expresa y vive en términos decadentes, y esta decadencia impregna la obra y forma parte de la crítica social de Valle-Inclán al extrapolarse al país. Dieguito, institucionalista, es lo opuesto a Max, al que llama Mala-Estrella, en referencia a la mala suerte que acompaña a este poeta calificado como el más grande por el ministro y, en realidad, por todos, pero que vive en la miseria material y moral, ahogado por el escepticismo crónico. Y también se opone a él la figura del ministro quien, sencillamente, se permite el lujo aquí de evadirse por un momento de su seria e importante posición y labor para vivir, a base de palabras y recuerdos evocados, un ensueño del que saldrá al poco.
     No obstante, el elogio está cargado de contrasentidos en las palabras del propio ministro, y se mezcla con una crítica que no hace más que poner sobre el tapete realidades objetivas. Él mismo usa el verbo salvarse para señalar que él habría acabado como Max, igual de mal, si no hubiese renunciado a sus pretensiones poéticas. La poesía y la mala vida están aquí estrechamente vinculados, y explícitamente se une el concepto de creador bohemio con el alcoholismo y la prostitución, con la bajeza moral y el desastre familiar y social: y esto lo lleva observando el lector-espectador desde el principio del esperpento y seguirá contemplando. Se trata de una burda caricatura de las vanguardias parisinas de los años veinte, con sus fiestas por todo lo alto y sus protestas a base de escándalos conscientes de los parnasianos. Aquí lo que tenemos es, en lugar de alegría, amargura, y las fiestas de postín bajan al mundo tabernario y prostibulario del Madrid popular.

    Por tanto, como se ha venido comentando, el rasgo más característico del lenguaje de este fragmento, por no decir de la obra entera, es la ironía y los dobles sentidos. De otra parte, al ser un texto teatral, la modalidad discursiva que predomina es el diálogo, obviamente. En estos diálogos encontramos cultismos y expresiones elaboradas propias de intelectuales y políticos de nivel, como son Max y don Francisco, mezcladas con expresiones populares y vocablos coloquiales, en estos mismos personajes y en el resto. Y se incluyen, no solo términos y expresiones verbales, muchas de ellas del habla castiza del Madrid de la época, sino asimismo el lenguaje no verbal, como gestos y posturas. [Pon tú de vez en cuando ejemplos del propio texto de lo que venimos comentando, entre paréntesis. También en lo que vamos a comentar a partir de aquí]. En todo caso, la oralidad se manifiesta en el intercambio de intervenciones entre los personajes, exclamaciones, vocativos, ...
     Las acotaciones son fundamentalmente narrativas (se cuentan acciones, como tomar de la manga), y un poco descriptivas (por ejemplo, la presencia de un balcón).
     No puedo dejar de persuadirme, por otra parte, de que la escena del ministro con Dieguito es algo que subsiste hoy en día, y por desgracia. A todos se nos llena la boca, y a los políticos bastante, alabando y ponderando la labor de intelectuales y creadores que, sin embargo, acaban teniendo poco o nulo peso a la hora de tomar decisiones de relevancia. Deberíamos prestar más oído a sus voces. A los sanitarios en cuestiones de sanidad, a los profesores en cuestiones de educación, a los científicos en cuestiones de investigación. Y que no pase lo que le pasó a Cervantes, quien murió pobre y famoso. Que los políticos, y la ciudadanía en general, sepamos materializar la admiración debida a las mentes preclaras del país.
    En definitiva, tenemos un fragmento relevante de Luces de bohemia que nos suscitan las mismas inquietudes intelectuales y placer estético que en los espectadores de la década de los veinte y que es testimonio, de otra parte, de la vida literaria del momento.

                       

Cuestión 4: Explicar el sentido de expresiones del texto


a) guipa al soslayo: Entiende, con solo percibirlo, el significado del gesto del ministro. Implica mirar de reojo y reaccionar de inmediato. 

b) gesto manido: Gesto muy usado ya, del que se ha abusado y por ello ha perdido su impacto comunicativo; significa que es un gesto consabido y realizado de manera exagerada, casi un aspaviento.

c) Su charla cambiaba de colores como las llamas de un ponche: Su conversación cambiaba rápida y sorprendentemente de tema y tono con maestría de buen narrador y conversador, captando la atención de quien le escucha, que disfruta de sus palabras.

d) Pues véalo usted ahora en medio del arroyo: Frase hecha metafórica; ahora Max, por muy buen talento que tuviera, se encuentra en la miseria y con problemas.






Texto: José Alfonso Bolaños Luque
Imágenes: http://photopin.com