El 19 de marzo tuve la oportunidad de estar firmando Amae pop blue en la Feria del Libro de Tomares. Mi editorial, Libros Indie, es amiga de Platero Editorial, compartimos caseta, junto con Con M de Mujer, así que siempre tengo la ocasión de encontrarme con autores y, sobre todo, autoras. Esta vez sí que no pude resistirme, no sé qué me pasa con las tentaciones, también tienen sus rachas, así que me llevé Disonantes, de Sara Coca. De entre todos, me llamó la atención como luces de neón en una noche sin luna; yo estas cosas no me las sé explicar, pero son así, por eso le pasan también a Rodrigo, el protagonista de mi novela. A ambos nos sucede: hay libros que, sin saber por qué, nos llaman, los compramos sin saber si nos van a gustar y al final nos gustan. Pudo ser la portada y también el título, tal vez el aura que lo envolvía entre otros volúmenes expuestos, no os creáis que miré uno y otro y me decidí, qué va, lo tomé por impulso. Fue así, llegar con el libro de Macarena Expósito, Confesiones entre las cumbres, saludar rápido y decidir llevarme Disonantes (Platero, 2025), cuya autora, Sara Coca, además de dedicármelo, puede dar testimonio de que todo sucedió de esa manera. Para más inri, por mor de y por añadir más a toda la historia de su adquisición, antes de entrar a comentar la obra en sí, mientras empezaba el de Macarena y Disonantes palpitaba en la mesita de la cocina, que es mi centro de operaciones, me llegó un manuscrito de microrrelatos para que hiciera de lector beta, un libro del que no hablaré hasta que se publique o su autor me lo indique, y me los gocé también por ese entonces. Así llego a Disonantes.
Lo bueno de los libros de microrrelatos, al igual que los de cuentos y los de poesía, es que igual te los puedes leer de seguido que a buchitos, que es como lo suelo hacer. Se me antojan como una bandeja de chupitos o shots, esos libros te pueden durar meses si quieres el paladeo combinado con obras "mayores". No lo he hecho así esta vez, aunque esa había sido mi intención inicial. ¡Me han encantado! ¡Qué microcuentos tan buenos! Yo creo que, en general, me han enganchado por varios factores que percibí desde el principio. Para empezar, se nota que Sara Coca sabe, que ha leído. Su tono, su estilo, al igual que las temáticas tan variadas de sus pequeñas historias, me traen ecos de grandes autores, así como su soltura al narrar. Suele usar narrador en primera persona, además, parece especialista en acercarte con un zoom a lo que cuenta. Además, su lenguaje es muy suelto, muy fluido y muy bien manejado. De hecho, voy a confesarlo ya: hay tres que no he entendido. Pero no porque no se dejen entender, sino por mi incapacidad; no diré cuáles son, pero quedan pendientes para una relectura más avispada por mi parte. ¡Eso es buenísimo! A ver, que en tan poco espacio tengas que hacer conexiones de comprensión, de eso se trata muchas veces.
Hay conexiones entre ellos, claro, sobre todo en su distribución y la estructura de la obra completa. El título hace honor a la realidad de estos cuentos breves: evoca a la sonoridad de los relatos, que disuenan con nuestra manera de entender el mundo. Se dividen en tres secciones, Cacofónicos (y está perfecto que empiece fuerte), Familias asonantes (con la familia como eje vertebrador) y Eufónicos, el colofón del concierto.
Y es que algunos son escalofriantes. Ya en Cacofónicos me estremecí con Infortunios (p. 21). Además, algunos, como Malos tiempos para la lírica (p. 39), no es que evoquen, son como novelas negras, microrrelatos negros en ese sentido. Hay toda una variedad de subgéneros narrativos aquí: paranormales, thriller, de vuelta de calcetín con giros inesperados en la voz narrativa, simbólicos, de toques de humanidad en el corazón, de personajes estrambóticos, bohemios, conectados a una naturaleza muy profundamente entendida (el mar y los pájaros...), de reversión locura-cordura, paradójicos y chocantes, bellos, crudos (muy crudos), ... ¿Queréis que os recomiende uno de Cacofónicos? Pinball (p. 48), ¡qué bueno, pero qué bueno... y qué crudo, directo a la cara, pero qué bueno!
De extensión parecida es Familias asonantes, el núcleo de la obra. Vinculados a la familia, los ancestros, los árboles genealógicos, siguen siendo igual de emocionantes. No esperéis familias "normales" (¿quién la tiene?), y qué clarito habla por aquí Sara. Sí, los antepasados, los retratos y una figura que me encanta: las ovejas blancas de la familia. Excesos que marcan (p. 84) me ha tocado emocionalmente, la verdad. Tras este microrrelato ya me había hecho una idea clara de Disonantes y apunté todo esto en mi libreta de notas: "Crudezas esperando a su irrupción. Irreverencias, distorsiones, animales, lindezas poéticas y también prácticas, contrastes hiperbólicos. Y casi se cuentan como si nada. Algunos no te dejan pensando, sino una imagen, como una fotografía, un cuadro, un fotograma. Otros suponen un eureka. Y, por lo general, la humanidad, o la bestialidad, la naturaleza o lo sensible y lo sensorial asoman por presencia, por ausencia o por contraste brusco. También el alma de animales que crees personas, personas que se creen animales (¿o lo son?), y también seres inanimados que de una forma o de otra se animan. Algunas veces son pareidolias narrativas."
En La incógnita infinita (p. 107) lo que dejo apuntado es: "¡Oooooooh!", para luego destacar lo bien que empieza, qué buena la primera frase de Extraña realidad (p. 109). También el tiempo y lo que se considera vida y muerte son conceptos muy relevantes en esta obra.
Eufónicos es más breve. No lo he dicho, pero el humor de Sara Coca es también muy importante aquí. Para mí, Renovarse o morir (p. 124) es humorístico. Y en Perseverancia (p. 126), otra vez con una frase inicial genial. Final sorprendente (otra vez) en Penélope (p. 130). Y otro microthriller o microrrelato negro que no te digo cuál es para no hacer espóiler. Los subversivos, para mí, simbólico. ¿Cuánto llevo escrito ya? Manda narices (eufonía del eufemismo) que sea de las impresiones lectoras más extensas, hablando aquí de microrrelatos. Lo dejo así. Mi enhorabuena a Sara Coca y a sus lectores.

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