DE LA SEMÁNTICA EN PALABRAS DE FUNCIÓN DE LAS QUE SE HA DICHO QUE SOLO SIRVEN PARA UNIR A LAS PALABRAS DE CONTENIDO O FORMAR ESTRUCTURAS, A MODO DE CEMENTO ENTRE LADRILLOS

En este mismo blog, aunque hace ya bastante tiempo, introduje no pocas ni breves consideraciones sobre preposiciones y conjunciones, y siempre aparecía de un modo u otro el hecho de que no es cierto que estos tipos de palabras carezcan de significado, como se suele explicar (y yo mismo lo hago en Secundaria, porque mi auditorio y sus intereses lo necesitan conceptualizar así). Incluso se dice esto mismo de los pronombres y determinativos (artículo y adjetivos determinativos).
Realmente, es ya bastante exhaustivo en Secundaria clasificar las categorías gramaticales del siguiente modo:
PALABRAS VARIABLES (verbos, sustantivos, adjetivos calificativos y relacionales -simplemente adjetivos a partir de ahora-, determinativos y pronombres) vs. PALABRAS INVARIABLES (adverbios, preposiciones y conjunciones).

Se dice, pues, que solo los verbos, sustantivos, adjetivos y los adverbios tienen significado léxico o pleno. Es decir, tendrían una descripción de lo que son en un diccionario de forma concreta. Esto no es aplicable stricto sensu a los adverbios, sino más bien solo a los que proceden de adjetivos (los que acaben en -mente), pues el resto está más cercano a los pronombres (compárense las tríadas ayer-hoy-mañana y aquí-ahí-allí con este-ese-aquel o mío-tuyo-suyo): de esto ya hablamos en otro artículo.
Entonces, por su parte, los pronombres manifiestan un significado referido, no léxico: cambian su significado en función de a qué se refieren en el momento de su uso. No es la misma persona "yo" cuando hablo yo que cuando hablas tú. Esto le pasa, como hemos dicho, también a una gran parte de adverbios: nos es el mismo sitio "aquí" cuando estoy en mi casa en Sevilla que cuando estoy en una calle de Salamanca. Este significado referido es dinámico y depende del discurso, y este hecho, paradójicamente, le está acercando más a la semántica y... al hemisferio derecho del cerebro (esto requiere otro artículo que en cuanto pueda sacaré a la luz, espero, ... o no).

Las relaciones que los elementos gramaticales pueden expresar incluyen la localización relativa (encima, debajo, sobre, junto a), el tiempo relativo (antes, después, mientras y los afijos temporales de los verbos), la cantidad relativa (mucho, poco, el sufijo de plural -s), la dirección relativa (hacia, desde, hasta, a través, derecha, izquierda, arriba, abajo), la familiaridad relativa (el/la vs. un/una), la posibilidad relativa (quizás, acaso, podría), la contingencia relativa (a menos que, aunque, porque), así como una variedad de relaciones como la posesión (de, mío, tuyo), agencia (por), propósito (para), necesidad (tiene que, hay que), existencia (es), no existencia (no, nadie, nunca), y así sucesivamente.
Obviamente, ahora no haré un artículo o trabajo en los que recopile, aúne y amplíe todos aquellos que en mi blog tratan sobre este tema. Me esperan dos exámenes en septiembre que estoy abordando con exclusividad durante este verano, una vez más. Si queréis una experiencia fuerte, probad a estudiar en la UNED mientras trabajáis y criais a vuestros niños. No tengo tiempo, pero desde luego me encantaría poder hacerlo en cuanto me fuera posible. Entonces partiré de los pensamientos de este artículo.
NOTA:
(1) CUETOS, GONZÁLEZ y DE VEGA: Psicología del Lenguaje. Editorial Médica Panamericana, Madrid, 2015; p. 99.
Texto: José Alfonso Bolaños Luque
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